Me despierto, y lo veo, a mi lado, durmiendo todavía, placidamente, totalmente brillante de hermosura, huelo su aroma exquisito, que llena toda la pieza, y no aguanto besar su cuello, lentamente para no despertarlo, saboreo su piel sabrosa.
Me acurruco en su cuerpo y lo miro de nuevo, duerme tan placidamente, y lo deseo tanto, deseo que sienta tanto placer, deseo excitarlo y que explote, comer su fruta húmeda, su sexo, su placer.
Tragármelo todo y mirarlo satisfecho de mi, de mi boca que lo recorre en este momento, mi lengua que saborea su pecho, y toca sin permiso sus tetillas que me encantan tanto, me resisto las ganas de morderlas, y me concentro en lo que pensé al momento de despertar.
Bajo por su vientre con mi boca, el respira hondo en sueños, y decido no ir tan deprisa, solo a besos, bajando, me encuentro con sus piernas que están abiertas, dejando todo su paquete a mi disposición.
Me pongo en posición al frente de sus testículos y con mis manos sujetando su trasero, ignoro su pene, pues es muy luego todavía, para primero ir por sus testículos, los miro con atención.
Pienso en lamerlos, pero primero me acurruco bien junto a ellos, y los comienzo a besar lentamente, sacando mi lengua para probarlos de vez en cuando, hasta que me decido a humedecerlos con ella.
Entonces noto que yo también estoy así, pero por más que yo desee un orgasmo, no quiero sentirlo, quiero que él lo sienta por mí, que sienta placer por los dos.
Sigo lamiendo sus hermosos testículos, besando cada cierto tiempo sus muslos, pero regresando con ansia a su hombría, entonces siento por fin que su pene se agranda, me emociono porque podré tocarlo con mi boca y probar su sabor de nuevo, y si hago bien mi trabajo, saborear también su regalo para mi.
Lo observo como siempre lo hago, y me acerco lentamente, para darle un besito en la punta, sintiendo su olor a hombre que me saca de quicio y me pide a gritos envolverlo con mi boca, pero me resisto y sigo besándole el pene hasta llegar a su base, donde por fin mi lengua toca su piel, y subiendo hasta llegar a la punta de nuevo.
Entonces mi boca se abre y meto su pene en ella, y me quedo unos minutos con la punta adentro, sintiendo como sale de él su líquido preseminal, mi primer regalo, saladito y rico, lo saboreo y lo mezclo con mi saliva para después con mi lengua seguir acariciando su glande, que se siente tan rico.
Entonces muy cuidadosamente meto cada vez más su pene, y lo saco otro poco, no muy profundo, pero muy húmedo y rítmico.
De pronto, siento que mi hombre comienza a despertarse, mientras yo tengo en mi boca su pene sin permiso. Él lleva sus manos a mi cabeza, acariciándome el cabello cariñosamente, a lo que respondo chupando más lento, como le gusta tanto.
Entonces, nos quedamos así varios minutos, disfrutando ambos, hasta que decido insertar su pene hasta la base, lentamente comienzo a introducírmelo, hasta que toca mi garganta, y respiro bien, para después introducirlo más a fondo, hasta que mi nariz toca su vello púbico, y con mi lengua apenas afuera de mi boca le acaricio la base del pene y sus testículos.
Intento quedarme así lo más que puedo, pero cuando necesito respirar, quito lentamente su pene de mi garganta, sin soltarlo de mi boca, para respirar un poco y volver a introducírmelo, una y otra vez, hasta que siento que va a explotar, y saco su pene de mi garganta, manteniendo su glande en mi boca, sucediendo al fin lo que tanto esperaba, y lo que me hace tan feliz, un orgasmo de él, y su eyaculacíón, que llena mi lengua en un principio, y mi boca después, con su semen exquisito, que saboreo lentamente, manteniendo todavía su pene en mi boca, y acariciándolo, mientras se recupera de su orgasmo-
Entonces sin derramar ni una gota, libero su pene, y saco mi cabeza de las sabanas, y lo miro, feliz, tragándolo todo, para agradecérselo y bajar nuevamente a lamer sus testículos, mientras él se relaja aún más, y continúa acariciando mi cabeza.
|