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Una experiencia nueva -
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| Santi-Tico - (Gay) [22 Mar 2007]
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Iván estaba abandonado al placer, no tenía complejos y quería experimentar todas estas nuevas sensaciones que su nuevo amigo le estaba enseñando...
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Mauricio era un joven simpático, de buen parecer, 20 años de edad, de baja estatura, pero con un cuerpo muy bien definido. Lampiño, cabello lacio un poco largo, de color castaño; su piel blanca, ojos color miel, labios tentadores y un excelente trasero. Iba al gimnasio tres veces por semana para mantenerse en forma, el resto de su tiempo lo dividía entre la universidad y atendiendo clientes en un restaurante donde trabajaba por turnos.
Había tenido su primera experiencia homosexual con un compañero de colegio, pero ya desde antes sentía atracción por personas de su mismo sexo. Luego dos años después se relacionó sentimentalmente con el entrenador de natación de su mismo colegio, quien le enseñó todo sobre el arte de amar; pero hace casi dos años que lo trasladaron a otra institución muy lejos de Mauricio. Desde entonces, Mau se ha mantenido triste y solitario, esperando la llegada de un nuevo amor.
Un sábado por la tarde, estaba Mauricio en el restaurante, trabajando como de costumbre, de pronto llegó un grupo de jóvenes universitarios y se sentaron en una de las mesas que le correspondía atender a él. Muy atento Mau fue a tomar la orden de los clientes, todos reían y se divertían, pero había uno en especial que le llamó la atención, en realidad ya lo había visto otras veces en la universidad cuando iba de la mano de su novia, era de esos muchachos que no puedes dejar de ver porque tienen una belleza extraña, una atracción que no puedes explicar.
Todos ordenaron lo que iban a comer y tomar, solamente Iván, que era su nombre, no lo hizo; se notaba callado y distraído; en dos o tres oportunidades Mau le preguntó que le gustaría tomar, y el joven simplemente respondía que tal vez más tarde, todavía no tenía hambre. Estuvieron ahí como dos horas y luego se fueron. Durante ese tiempo Mauricio no perdía la oportunidad para observar la actitud de Iván.
Al día siguiente, domingo, Mauricio se levantó tarde, desayunó y luego se duchó, no sin antes darse una buena paja pensando en Iván. No era su costumbre ir los domingos al gimnasio, pero en realidad estaba un poco nostálgico y se decidió a ir. Cuando llegó cual fue su sorpresa que ahí se encontraba Iván, casi se le sale el corazón, se preguntaba en sus adentros si le reconocería por lo del día anterior. Discretamente se acercó a él, se le quedó mirando, e Iván le miró también, sonrió y le saludó.
¡Ufff! Mau, no sabía que hacer, pero se animó y entabló una conversación con él. “¡Hola! Yo vengo mucho a este gimnasio y nunca te había visto” dijo Mauricio; “pues casi nunca vengo, la verdad soy muy malo para esto, pero estaba muy aburrido en casa y se me ocurrió venir” respondió Iván. Y luego cada uno realizó su rutina. Cuando Mauricio vio que Iván tomaba sus cosas y se dirigía a los baños, hizo lo mismo.
“¡Que calor!” exclamó Mauricio, “si algo” dijo Iván, habían 6 duchas compartidas, dos de ellas estaban ocupadas. Iván se quitó toda su ropa y procedió a ducharse, Mauricio se sentó en la banca que daba frente a las duchas y contempló el bello y delgado cuerpo de Iván, sus nalgas eran pequeñas, pero apetecibles cubiertas por un delicado vello negro, sus delgadas piernas se veían bien firmes y peludas, luego Iván se dio la vuelta mientras lavaba su cabello, por lo que tenía los ojos cerrados, esto facilitaba que Iván contemplara con mayor libertad su cuerpo; por delante Iván era aún mejor, su pene flácido era de buen tamaño, circuncidado, no tenía pelo en el pecho, pero si un caminito tentador de vellos que iban desde su ombligo hasta su pene. Ya para este momento, Mauricio estaba muy excitado, una de las duchas de la esquina quedó libre, por lo que rápidamente se puso de pie, de forma que nadie notara su estado y procedió a ducharse.
Los dos terminaron de vestirse casi al mismo tiempo, y salieron juntos del gimnasio. Mauricio preguntó: “Oye, te puedo hacer una pregunta”; “si claro” dijo Iván. “Pues, ¿por qué te he visto tan triste desde ayer Iván?”; Iván se quedó callado, bajó su mirada. “Disculpa, no quería ser entrometido, simplemente me caes bien y pensé que si querías hablar con alguien podías contar conmigo”, prosiguió Mauricio.
“Gracias” dijo Iván, “Yo creo que me haría bien, si quieres podemos ir a ese parque ahí nos podemos sentar”. Mauricio se puso feliz, haría todo con tal de estar al lado de ese hombre que le atraía tanto. Conversaron largo rato. Iván le contó que su tristeza se debía a que su novia había terminado con él, lo había dejado por otro muchacho y se sentía muy solo y desilusionado. Mau le dijo que a él le pasaba casi lo mismo, que su amor tuvo que alejarse y que desde entonces tenía un sentimiento de soledad que no lo dejaba ser completamente feliz.
Los dos jóvenes se sentían mucho mejor después de conversar, tanto así, que no querían que el tiempo pasara para no tener que separarse, Iván sentía que había encontrado un verdadero amigo, Mau pensaba en la oportunidad de haber encontrado un nuevo amor.
“¡Bueno!” dijo Mau, “debo irme estoy solo en casa y no me gusta llegar tarde”; “si no te molesta te acompaño” respondió Iván, “la verdad, mi compañero de cuarto está con una chica y no puedo llegar sino hasta media noche”. La idea le pareció genial a Mauricio, apuró el paso y rápidamente ya estaban en su casa.
Encendieron la televisión y se sentaron en el mismo sillón; en ese momento se vio una escena en la película donde dos hombres se besaban; Iván rió, como burlándose de los gay, Mauricio un tanto molesto preguntó: “¿Qué te pasa? ¿Qué piensas de los homosexuales?”. Iván, se quedó callado, luego de unos segundos pensando, le respondió a Mau, que él no tenía prejuicios. Mauricio preguntó si alguna vez había tenido algún tipo de experiencia con otro hombre; Iván le dijo que no precisamente, pero sí había visto películas porno con dos primos muy cercanos y se masturbaban juntos, pero sin tocarse el uno al otro.
“¿Y tú?” preguntó Iván. Fue el turno de callar de Mauricio, no sabía si contarle toda la verdad o inventar algo para que Iván no se espantara, no se imaginaba como reaccionaría, tal vez no era el tiempo para que su amigo supiera todo sobre él. “Estás muy callado Mau, tal parece que tú si has probado a otro hombre” añadió Iván riendo, mientras tocaba con su dedo el estómago de Mauricio.
“Pues sí” respondió Mauricio mirándolo a los ojos, “¿en serio?” contestó Iván “pues cuéntame como fue eso”. Mau le contó su historia del compañero de colegio y luego de su gran amor, el entrenador de natación; Iván prestaba gran atención a los relatos de su amigo, sin perder detalle alguno, interrumpiendo solo algunas veces con curiosas preguntas. Los dos jóvenes vestían pantaloncillos deportivos y camisetas; por lo que fue muy obvio para Mau ver como el bulto de Iván iba creciendo, se notaba claramente una fuerte erección provocada seguramente por las eróticas historias que él estaba narrando.
Mau dirigió su mirada al gran bulto de Iván y dijo: “amigo, tal parece que te han excitado mis historias, si quieres puedes descargar tus ganas masturbándote, tengo una película porno en mi habitación, y si no te molesta yo te acompañó”; a sus veinticinco años ya Iván era muy abierto para muchas cosas, pero no se sentía preparado para compartir una paja con un homosexual, aunque en lo más profundo de su ser la simple idea de hacerlo lo excitaba aún más. “Bueno, tráela, pero cada uno por su lado” respondió Iván un tanto inseguro.
Mau fue a su cuarto, tomó la película y la puso para proyectarla. Era una película de bisexuales, Iván tocaba su maleta y metía su mano por dentro de su pantaloneta; Mau fue un poco más agresivo, se quitó su camiseta dejando ver su lindo cuerpo, luego se bajó su pantaloneta hasta las rodillas, quedando completamente desnudo. Su pene medía unos 18 cms, de buen grosor con cierta inclinación hacia la izquierda, la tomaba con fuerza con su mano izquierda y la frotaba mientras veía cada escena pasar, sin perder de vista los movimientos de Iván.
Al ver la confianza de Mau, Iván se sintió más relajado, se quitó su camiseta, y luego con un poco de pena, se bajó su pantaloncillo. De verdad que estaba excitado, tenía un gran riel de unos 20 cms, que frotaba con intensidad con su mano derecha. A Mau se le hacía la boca agua imaginando tener toda esa picha en su boca y culo. “No te gustaría saber que se siente que te la mame otro hombre” dijo con la voz un tanto entrecortada por la excitación Mauricio. Iván no respondió nada, simplemente soltó su gran riel, poniendo sus manos a los lados como tomándose las caderas y acariciándose el pecho, mientras cerraba sus ojos. Mau no lo podía creer, aquel hermoso hombre estaba poniéndose a su disposición para que hiciera lo que quisiera.
Mauricio se puso de rodillas frente a su nuevo amigo, y tomó con su mano la gran verga de Iván, el placer de sentir aquel riel caliente en la palma de su mano fue suficiente para que gran cantidad de líquido saliera de su picha, con su mano izquierda tocaba y frotaba los grandes huevos de su amante mientras comenzaba a pasar su lengua por todo lo largo del pene de Iván.
Iván gemía del placer, abrió sus ojos y pudo ver como Mau pasaba su lengua alrededor de la cabeza de su verga que estaba empapada de líquido pre seminal, y como de pronto la introdujo de un bocado en su húmeda boca. La sensación de sentir aquel hombre succionando, mamando con pasión su picha, lo excitaba como nunca hubiera imaginado. Como una reacción sexualmente instintiva, Iván comenzó a acariciar el cabello y la espalda de Mauricio. “¿Quiero sentir tu gran verga en mi culo?” le dijo Mauricio, “te animas Iván”. Una vez más Iván guardó silencio, y con un gesto asintió con la cabeza.
Mauricio puso crema lubricante en su ano, no sin antes introducirse dos dedos en su culo para dilatarlo un poco, luego tomó la verga de Iván y la untó mientras la frotaba. Iván estaba semi acostado en el sillón, Mauricio puso la punta del pene de su amigo en la entrada de su culo, y dándole la espalda a Iván procedió a introducir aquel gran riel en el pequeño ojo de su ano.
¡Qué delicia! Poder sentir como aquella gran picha entraba en su culo, con movimientos lentos Mau metía y sacaba la verga de Iván de su ano, mientras este gemía del placer, tomando las caderas de Mau para seguir en armonía sus movimientos. “¿Te gusta Iván?” preguntaba Mau; “Claro, se siente rico, muy rico” respondía Iván mientras jadeaba.
Luego Mau se puso de cuatro patas, y fue ahora Iván quien tomó el control de la situación, metiendo y sacando su dura verga del húmedo culo de Mau, sus huevos chocaban fuertemente con cada embestida que daba a las grandes y redondas nalgas de su amante. “Quiero cogerte en la mesa del comedor” dijo Iván susurrando mientras abrazaba a Mauricio y acercaba su boca a su oído.
Mau se acostó en la mesa, dejando su culo al puro filo de la misma. Iván se acercó y así de pie volvió a introducir su pene en el ano de Mauricio, ya los dos estaban a punto de reventar. Iván estaba abandonado al placer, no tenía complejos y quería experimentar todas estas nuevas sensaciones que su nuevo amigo le estaba enseñando, fue así como tomó la picha de Mauricio y la comenzó a sobar mientras lo penetraba con gran pasión, sentir la mano de Iván en su pene fue tan excitante que unas gotas de semen salieron expulsadas de la picha de Mau, con gran esfuerzo logró evitar la eyaculación, para poder esperar que su amigo se viniera junto con él.
“Ya no aguanto más Iván, quiero que te riegues en mi culo, que me lo llenes de tu leche”, Iván respondió “Espera un momento Mau, que aún quiero probar algo más”; Iván se inclinó todo lo que pudo, dejando solo la punta de su verga dentro de su amigo, e introdujo la verga de Mauricio en su boca y comenzó a mamarlo, era su primera mamada a un hombre, algo que jamás hubiera pensado, pero le resultaba algo demasiado excitante, sentir el sabor de la verga de Mauricio, disfrutaba pasar su lengua por aquella sabrosa picha, y aún más saborear todo ese espeso jugo que salía de ella.
Mau ya no podía más, “me voy a venir Iván, es demasiado para mí, se siente riquísimo, ¡ahhhh! Ya no puedo esperar más…” Rápidamente Iván se enderezó, y metió nuevamente su picha en el culo de Mau, cuando este sintió aquel gran riel entrar nuevamente en su culo y tocar su próstata, estalló en un gran torrente de leche que pringaba todo su pecho hasta llegar a su cara, inmediatamente Iván apuró sus movimientos y ese placer tan intenso que había sentido concluyó en una de sus regadas más impresionantes, llenando el culo de Mauricio con toda su blanca y espesa leche, golpeando las nalgas de Mau cada vez que un chorro de semen salía de su verga.
Ambos amantes estaban empapados en sudor, para Iván la experiencia había sido de lo mejor que le había pasado sexualmente, ni aún con su novia había disfrutado tanto una cogida. Para Mau era la realización de un sueño que había nacido meses antes. Iván procedió a sacar su verga aún dura del culo de Mauricio, este se puso de pie quedando de frente a Iván, tomó su cara e intentó darle un beso, a lo cual Iván se negó; Mauricio se sintió un tanto avergonzado por el rechazo. Luego Iván dijo: “¡Bueno!... después de todo lo que he hecho hoy, un buen beso no estaría mal” levantó el rostro de Mauricio y puso sus labios en los de su joven amante fundiéndose en un apasionado beso que sellaba una noche, la primera de muchas más, de gran entrega y pasión, y experiencias nuevas.
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