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Historias en la oficina -
Santi-tico - (Gay) [22 Mar 2007]
Victor pudo llegar también a la deliciosa verga de Jairo de tal manera que los dos se mamaban al mismo tiempo con gran pasión, sus lenguas pasaban por todo lugar, sus huevos, piernas, verga...
Victor era un emprendedor abogado recién graduado, a sus veinticinco años sus anhelos y metas eran muy altos y esperaba encontrar un buen trabajo, fue así como llenó varias solicitudes, enviando su hoja de vida con su fotografía a varios lugares que requerían los servicios de abogados jóvenes.

Jairo, a pesar de contar con solo 29 años ya era el segundo a bordo en el bufete de abogados en el cual laboraba, una firma que reunía a cerca de 15 profesionales, pero requerían de alguien que estuviera apenas iniciando para poderlo entrenar en un puesto especial como asistente suyo.

Ambos eran solteros y atractivos. Habían otras coincidencias en ellos que irían descubriendo con el tiempo, por ejemplo, Victor fue abusado por un primo desde que era niño, esto ayudó a que todavía no se definiera en cuanto a su gusto por hombres o mujeres, ya que ambos le atraían, aunque sus encuentros sexuales con mujeres eran numerosos sobre todo en sus tiempos en la universidad, sus experiencias con hombres se resumían en lo vivido con su primo y las fantasías que se inventaba en su mente con algunos hombres que le atraían.

Por su parte, Jairo también fue abusado, pero por su padrastro cuando era apenas un adolescente. En realidad no fue algo traumatizante, al contrario, lo difícil fue cuando su padrastro terminó toda relación con él. Desde entonces no había vuelto a sentir ni tener nada con nadie, solamente esporádicas salidas y encuentros sexuales con algunas chicas, presionado más por sus compañeros de oficina que por algún tipo de atracción.

Ese lunes Jairo llegó temprano a la oficina, y comenzó a revisar la correspondencia, había un sobre que contenía la hoja de vida de Victor, sus estudios y recomendaciones eran muy buenos, y casi sin ver la fotografía Jairo llamó inmediatamente al móvil de Victor; y así concertaron una cita para verse en la tarde a eso de las 2 pm.

Victor se bañó y rasuró para ir bien presentado, se puso su mejor traje y se dirigió a la entrevista. Se veía muy guapo con su metro ochenta de estatura, tenía un cuerpo delgado y espigado y el cabello corto con un corte moderno que hacía juego con su juvenil rostro. Estaba un poco nervioso pero muy seguro de sí mismo.

Se anunció con la secretaria, y esta le dijo que esperara unos minutos. Luego le indicó que pasara por el pasillo en la segunda oficina que ahí lo estaría esperando el Licenciado Jairo Moreno; por la seriedad y la forma como llamaba la secretaria a esa persona, Victor se imaginó que se encontraría con un hombre maduro, cuidado y sino ya viejo, tal vez hasta un poco amargado. Todo eso lo pensó mientras se dirigía a la oficina. Tocó la puerta y escuchó una voz como de locutor de radio decir "pase adelante por favor". Victor entró y vio a Jairo, no era para nada como se lo había imaginado, estaba de pie tomando un libro, era un poco más bajo que él, con su cabello bien peinado y unos lentes que le hacían ver como todo un intelectual, su rostro mostraba la sombra de una barba bien afeitada, era de piel blanca pero bronceado, muy atractivo, pensó.

Jairo estaba sin su saco pero sí con una fina camisa blanca que se ajustaba bien a su atractivo cuerpo y una corbata de seda color azul; además lucía un pantalón azul oscuro de fino corte, que mostraba un atractivo trasero. "Siéntate por favor" le dijo mientras extendía su mano, y ambos tomaron asiento.

Luego de unos minutos de conversación y algunas preguntas de rigor, Jairo se dio cuenta que Victor era el joven que andaba buscando, no hacía falta entrevistar más personas y ahí mismo lo contrató para que iniciara al día siguiente. Victor se fue feliz a su casa por dos motivos, primero ya tenía el trabajo tan esperado y segundo que tendría un jefe sumamente atractivo a su lado.

Ese primer día en la oficina sería inolvidable para Victor, llegó temprano, mucho antes que Jairo, lo esperó y cuando este llegó lo ubicó en el cubículo que ocuparía, pero era necesario que los dos pasaran largas horas juntos, mientras Jairo le explicaba su trabajo y lo que quería que Victor hiciera para él.

Victor ponía mucha atención a todos los detalles, pero había una atracción especial que comenzaba a sentir por su jefe, oírlo hablar, verlo moverse, los gestos que hacía, cuando lo miraba fijamente a los ojos para reafirmar una orden, su porte y atractiva presencia, todo eso se confabulaba en los sentimientos más profundos de Victor, que trataba por todos los medios de concentrarse solamente en el trabajo, pero le era imposible.

Por su parte Jairo también estaba un tanto contrariado, le encantaba sentir el aroma de Victor, verlo a los ojos, esos ojos de niño en cuerpo de hombre; sentir el calor que transmitía cuando se le acercaba para ver algún documento, escuchar su voz que era como una melodía que le traía paz y algún tipo de ilusión, ilusión que según pensó ya había perdido. Pero, no, eso no podía ser, él era el jefe y Victor su empleado y por el bien de los dos las cosas debían de quedar así, de todas maneras se notaba que Victor era muy hombre, jamás le atraerían las personas de su mismo sexo.

Cada noche de esa semana, los dos se acostaban en sus camas pensando el uno en el otro, se masturbaban inventando las fantasías más locas en sus sueños, sin que ninguno de los dos se imaginara la atracción que existía entre ambos.

El trabajo se había acumulado mucho en la oficina, por lo tanto era necesario trabajar el fin de semana; Jairo le propuso a Victor que llegara a su casa el sábado en la tarde, que trabajaran hasta avanzada la noche y si era necesario continuarían el domingo. A Victor le pareció bien, un tanto cansado, pero el solo hecho de pasar el tiempo al lado de Jairo valía el sacrificio.
Jairo vivía solo, en una linda casa en las afueras de la ciudad, en un condominio privado, solamente le acompañaba su empleada que se encargaba de todo el quehacer y la cocina, y su perro al que chineaba y trataba como a un hijo.

Victor llegó a la hora pactada, vestía un vaqueros, tenis y una camiseta blanca ajustada a su cuerpo. Cuando Jairo lo vio no pudo ocultar el impacto que le causó ya que solo lo había visto con traje de oficina, muy formal. Y así con ropa sport se veía aun más atractivo. "Disculpa, vengo mal presentado" dijo Victor un tanto apenado. "No, no, al contrario… te ves bien, casi no te reconozco" trató de disimular Jairo y lo pasó adelante.

Se ubicaron en una habitación muy amplia y ventilada, con grandes ventanas desde donde se veía un bello paisaje de las montañas que estaban detrás del condominio, tres sillones y una gran mesa, además toda la habitación estaba completamente alfombrada. "Ponte cómodo Victor, ya que tenemos mucho trabajo… si deseas algo de comer o tomar antes de la cena, simplemente llamas a Julia, la empleada y ella te lo traerá, esa puerta negra es la que da al baño… siéntete como en tu casa" le dijo su jefe.

Ambos se dieron a la tarea de trabajar, tenían grandes montañas de papeles que analizar, pero individualmente cada uno no perdía la oportunidad de contemplarse el uno al otro, sin que ninguno lo notara.

Era pasada la media noche, los dos jóvenes estaban agotados, Jairo le propuso a Victor que fueran a dormir un rato para continuar a media mañana del domingo. Victor estaba que caía del sueño, por lo tanto la idea le pareció bien, su jefe le indicó donde estaba su habitación y se dirigió a ella.

Ya en la habitación Jairo comenzó a dejar volar sus pensamientos imaginando a Victor entre sus brazos, se desnudó y comenzó a acariciarse, se pellizcaba las tetillas, tomaba su riel y con gran fuerza y lo sobaba pensando en su idilio, agarraba sus huevos, luego levantó sus rodillas, tomó un consolador que tenía en la mesita de noche, le puso de un lubricante especial que también tenía en ese mismo lugar, y se lo introdujo lentamente en su culo, la sensación era muy placentera, aunque su deseo era que ese aparato fuera en realidad la dura picha de Victor, siguió sobando con fuerza su pene, mientras el consolador permanecía en ese hueco que tantas veces había penetrado desde que lo compró, hasta que en un fuerte orgasmo su leche salió expulsada con gran fuerza pringando su pecho y cama, sacó el consolador de su culo, luego limpió toda la leche derramada, y rendido se durmió.

A la mañana siguiente cuando Victor se levantó pudo ver como Jairo tomaba el sol a la orilla de una pequeña piscina que había en la parte de atrás de la casa, llevaba un traje de baño tipo tanga de color verde, su cuerpo era demasiado atractivo, y se le repintaba un buen bulto, esa escena provocó una leve erección en el muchacho, cuando Jairo vio que Victor se asomaba por la ventana lo invitó a acompañarlo, él le prestaría un traje de baño y podrían desayunar ahí, sería relajante sobre todo antes de volver al trabajo.
Adrede, Jairo le dio un traje de baño blanco, tipo tanga a Victor, para poder contemplarlo, este se la puso y llegó a la orilla de la piscina, se veía muy bien, su delgado cuerpo estaba muy bien formado, sus nalgas, aunque pequeñas no eran cubiertas completamente por el pequeño traje, tal y como Jairo lo había imaginado, y la silueta de la verga y huevos de Victor se repintaba perfectamente; de seguro si se mojaba se trasluciría aún mejor, pensó Jairo.

"Por qué no te das un chapuzón mientras Julia nos sirve el desayuno" dijo Jairo, a Victor le pareció bien la idea, y más que casi no podía contener la erección, pues el ambiente era demasiado excitante, tal vez con un poco de agua fría se le bajaría la calentura sexual que estaba teniendo.

Julia sirvió los desayunos, le preguntó a su patrón si necesitaría algo más, ya que le urgía salir por unas horas, regresaría en la tarde. Jairo, le dijo que podía marcharse tranquila y que si le parecía podía regresar hasta la noche.

Cuando los dos hombres quedaron solos, Jairo llamó a Victor a desayunar, todo salía como lo había planeado, el joven salió empapado de la piscina, el agua bajaba por todo su hermoso cuerpo, y el traje de baño blanco permitía ver casi completamente la figura y color de la verga de Victor, hasta los vellos alrededor de su picha se notaban a través de la pequeña prenda. Victor se dio cuenta, y se cubrió con una toalla, ya que le dio pena que su jefe lo viera así, aunque el sentir la mirada de Jairo, lo excitaba de forma especial.

Jairo se dejó llevar por el momento, el joven le atraía demasiado, había esperado tanto tiempo que llegara alguien que le moviera las hormonas de esa forma, que no dejaría pasar la oportunidad, correría el riesgo, si Victor se negaba a tener algo con él, de seguro sería muy reservado y no lo delataría.

Jairo dijo: "¿sabes? Siempre he tenido ganas de bañarme desnudo en mi piscina, pero como Julia siempre ha estado nunca he podido cumplir mi sueño… espero que no te moleste" le dijo a Victor; "Es tu casa Jairo, creo que puedes hacer lo que quieras, por mi parte no hay ningún inconveniente" respondió muy respetuoso el jóven. Jairo se puso de pie, y bajó con sus dos manos la tanga que llevaba puesta, quedando completamente desnudo delante de Victor, sus nalgas eran grandes, redondas, firmes, cubiertas por un hermoso y suave bello, su pene aunque flácido era de buen tamaño, sus huevos no eran pequeños pero tampoco llegaban a ser de gran tamaño, mientras caminaba hacia la orilla, su pene se movía sensualmente a cada paso.

Victor estaba completamente erecto, por dicha que había puesto una toalla alrededor de su cintura, sino hubiera sido demasiado obvio, las sensaciones que su jefe le provocaba. "Ven a bañarte conmigo" le dijo Jairo; "si quieres puedes hacer lo mismo que yo… si no te da pena, claro;…es muy relajante vas a ver" continuó diciendo.

El muchacho quería hacerlo, pero sus 18 centímetros de pene en erección no los podría cubrir con sus manos, su jefe se daría cuenta de inmediato lo que estaba ocurriendo, qué explicación le daría? Se levantó siempre con la toalla a su cintura, se sentó en la orilla de la piscina, se quitó la toalla y luego deslizó su cuerpo hacia el agua, una vez dentro, se quitó su traje y uniéndose así desnudo a su jefe.

Ambos nadaron un rato, pero ya habían dado el primer paso; los dos estaban totalmente erectos, pero ninguno lo había notado, Jairo se acercó a su joven asistente, lo miró a los ojos y le dijo: "¿te gusta?, verdad que es una sensación relajante estar desnudo en el agua?", "si… nunca lo había experimentado" respondió con un poco de pena el joven. Jairo vio a través del agua el pene erecto del muchacho, acercó su mano y sin pensarlo mucho lo tomó con fuerza y lo comenzó a frotar. Al principio Victor trató de quitarse como una reacción natural, pero era algo que deseaba con mucha fuerza, en ese momento no podía pensar, sus manos buscaron dentro del agua la verga de Jairo, y la tomó mientras además acariciaba sus huevos.

Los dos estaban callados, simplemente dejaban que sus manos exploraran sus cuerpos, se acariciaban con gran deseo, la espalda, el pecho, las nalgas. Jairo salió de la piscina, tomó la mano de Victor y lo ayudó a salir también, ahora sí podían verse los dos completamente desnudos; el muchacho iba a decir algo, pero Jairo puso su dedo índice en la sensual boca de Victor, y le dijo: "no digas nada… solo disfrutemos el momento… espero que lo desees tanto como yo". En ese momento se dibujó una hermosa sonrisa en el rostro de Victor, he instintivamente acercó sus labios a la boca de Jairo y le besó apasionadamente.

Jairo extendió una gran toalla en el piso, y se acostó llamando con la mirada a su joven amante, este respondiendo al llamado hizo lo mismo, la boca de Jairo buscó la dura picha de Victor, y comenzó a mamarlo lentamente, pasando la punta de su lengua a todo lo largo de la misma, mordiendo suavemente su cabeza provocando gran placer en el joven. Victor por su parte hizo lo mismo, con algunos movimientos pudo llegar también a la deliciosa verga de Jairo de tal manera que los dos se mamaban al mismo tiempo con gran pasión, sus lenguas pasaban por todo lugar, sus huevos, piernas, verga. Los dos lubricaban abundantemente, y se deleitaban saboreando el delicioso néctar que salía de ellos.

Fue Victor quien tomó la iniciativa y con un dedo de su mano derecha comenzó a acariciar el ano de su jefe, al darse cuenta que este no ponía resistencia, lo lleno con su propia saliva y con movimientos circulares lo fue introduciendo en el rosado culo de Jairo; este movía sus caderas dándole la bienvenida disfrutando la penetración de su pupilo. Jairo se llenó de saliva uno de sus dedos también, he hizo lo mismo, imitando cada movimiento de Victor, en un momento los dos se estaban mamando y además con un dedo de sus manos bien adentro de sus culos.

Jairo se puso de pie y tomó la crema bronceadora que estaba a un lado en una mesita, embarro el ojo de su culo con ella, y luego puso un poco en la verga de Victor quien se encontraba de espaldas al piso, se colocó de pie sobre el muchacho, luego se fue agachando, ubicó la punta de la picha de este en el puro hueco de su ansioso culo y poco a poco se fue sentando; el culo de Jairo se fue comiendo despacio el duro riel de Victor, quien silenciosamente gemía del placer.

En esa posición, el muchacho estaba a merced de su jefe, quien lo cabalgaba con gran maestría, disfrutaba ese gran trozo de carne que estaba dentro de él, que tocaba su próstata y le daba tanto placer, era mil veces mejor que el consolador utilizado durante la noche anterior, ahora era una picha de verdad, su sueño se estaba haciendo realidad, Jairo se movía provocando gran placer en ambos, agarrándose fuertemente de la picha de Victor, frotándola, dándole una sabrosa paja mientras lo montaba.

"Cógeme de cuatro patas" le dijo jadeando sacando la verga de Victor y poniéndose en posición. Victor se puso de rodillas e introdujo su pene una vez más en el culo de su jefe, quien daba fuertes gemidos disfrutando la cogida que le estaba dando el muchacho, quien daba fuertes embestidas contra su culo metiendo y sacando su gran sable a voluntad.

"Ahhhh… que delicia… me encanta sentirte… que me penetres… lo deseaba tanto Victor… ahhh… pero ahora quiero cogerte yo a ti… quiero meterte mi picha en tu culito", Victor también lo deseaba con todas sus ganas, se puso de espaldas, colocando una toalla doblada debajo de sus nalgas para levantar un poco y de esa manera el ojo de su culo quedaba en una buena posición para ser perforado. Jairo lamió un rato ese delicioso agujero, fue la punta de su lengua quien lo exploró primeramente llenándolo de saliva. Luego tomó de la misma crema que usó anteriormente en él y colocó suficiente tanto en su pene como en el culo de Victor. "Métela de una vez, que muero de ansias" dijo Victor con gran ansiedad. Sus palabras fueron órdenes, Jairo puso su pene en el dilatado agujero y se la metió sin piedad, el dolor y el deseo se mezclaron en el culo de Victor provocando una gran sensación de placer.

Jairo se movía, metía y sacaba su riel del culo de su asistente, ya estaba a punto de regarse, Victor también, el placer era tan grande que casi era imposible retener la leche que buscaba impaciente el canal de salida por la picha de ambos.

"Estoy a punto de venirme… de llenarte el culo de leche Victor, pero quiero que te riegues conmigo" dijo Jairo "Échame toda tu lechita en mi culo Jairo… quiero sentirte cuando te riegues dentro de mí…" no había terminado de hablar Victor, cuando Jairo dio cuatro fuertes embestidas impulsando así los grandes y abundantes chorros de leche dentro del culo de Victor, tanto así que un poco de semen chorreba escapándose del ano del muchacho. Sin necesidad de masturbarse, al sentir correrse a Jairo, el pene de Victor se hinchó explotando en también grandes chorros de leche, que salía con gran presión, unas gotas cayeron en su propia boca las cuales degustó con gran placer.

Jairo tomó en su mano la leche que pudo recoger del pecho y estómago de Victor, y la llevó hasta su propia boca, para luego besar a su joven amante y disfrutar en ese beso el sabor del semen de Victor. Ese fue el inicio de un domingo lleno de sexo, del trabajo no se acordaron sino hasta el día siguiente.


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