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Mi padrastro me pone -
Santi-Tico - (Gay) [19 Mar 2007]
Ver el cuerpo de mi padrastro, con sus músculos tensos del placer y el esfuerzo, y su pecho y rostro bañados en sudor era sumamente placentero y excitante...
Tenía yo cerca de 19 años, cuando mi madre me pidió el favor que la fuera a visitar a su casa ya que quería presentarme a su novio; mis padres se habían divorciado cuando yo tenía 10 años y desde entonces vivía con mi papá y su nueva esposa que era muy buena y cariñosa conmigo.

Así es que un fin de semana me decidí viajar donde ella, la llamé por teléfono y le dije que me dirigía para allá. Ella se alegró mucho, el úCisco inconveniente era que como su trabajo es de enfermera, le tocaba los turnos de la noche tanto el viernes como el sábado, pero que no había ningún problema.

Llegué el viernes temprano, me estaba esperando en la estación de bus, luego de un fuerte abrazo nos montamos en su auto y ella comenzó a contarme de Marcos, su novio. Lo conoció en el hospital, ya que él también es enfermero y hace un año comenzó a trabajar en la misma sección que mi mamá, salieron un par de días y pronto se dieron cuenta que eran el uno para el otro, así es como Marcos ahora era el compañero sentimental de mi mamá y vivía con ella en su misma casa.

Mi madre tiene 36 años de edad, Marcos solamente 30, pero a pesar de esa diferencia de edades, según cuenta mi madre, han llegado a compenetrarse muy bien en todas las áreas.

Yo soy un joven normal, un tanto moreno, velludo, atractivo, muy varonil, y siempre me han llamado la atención las personas de mi mismo sexo, aunque mis experiencia sexuales no han pasado de una mamada o una tocada nada más, y no han sido muchas. Ninguno de mis padres sabe acerca de mis preferencias, es más, casi nadie lo sabe.

Llegamos a la casa, yo ya sabía en que cuarto me quedaría, así es que acomodé todas mis cosas y me recosté un rato mientras mamá hacía el almuerzo, Marcos no se encontraba ya que estaba trabajando y regresaría hasta en la noche cuando mi madre ya no estaría, así es que tendríamos que presentarnos él uno al otro sin la intermediación de mamá. Sentía cierto nerviosismo, era como esperar una cita a ciegas, le decía a mamá en son de broma.

Eran como las 5 de la tarde y mami se despidió de mí ya que su turno iniciaba a las 6, Marcos llegaría a las 7 de la noche, a mí me correspondería calentarle la cena y servirle, para quebrar el hielo, según instrucciones de mi madre.

Escuché el sonido de un auto, ese debe de ser Marcos, pensé, me quedé sentado en la sala de televisión, esperando escuchar abrir la puerta. No sé por qué me sentía tan nervioso, y más cuando escuché que abría la puerta y sus pasos al entrar. No sabía como era físicamente, ya que no se lo quise preguntar a mi mamá, me lo imaginaba parecido a mi padre, que no es nada feo, pero si un poco mayor, así es que tenía una imagen creada en mi mente sobre él.

“¡Hola!”, me saludó, “soy Marcos, tú debes de ser Fernando… mucho gusto” y extendió su mano hacia mí. Yo lo volví a ver y quedé como mudo, extendí mi mano sin decir una palabra, era un hombre alto un tanto grueso sin llegar a ser gordo, aunque si tenía cierta pancita, que en vez de hacerlo ver feo, le daba un atractivo especial, vestía de forma muy juvenil. Su cara era muy de hombre, barba cerrada, pero bien rasurado, los rasgos eran finos, en general su cara me parecía preciosa, su cabello era muy corto, tipo militar con ciertos destellos rubios que sobresalían de su castaño oscuro original. Su mano era gruesa y apretaba fuerte y pude sentir sus vellos mientras se la daba. “Ya me puedes devolver mi mano… si quieres” bromeó, yo me avergoncé, solté su mano e inmediatamente le pregunté si quería cenar, que yo tenía ya todo preparado.

Marcos me respondió que prefería refrescarse primero, y que luego le gustaría que cenáramos juntos, yo asentí con mi cabeza, e hice como si siguiera viendo la televisión mientras él se alejaba para el cuarto de baño, en realidad no podía borrarme su imagen de la mente, esa hermosa sonrisa, y su cuerpo tan tentador, daban ganas de abrazarlo, besarlo, y muchas cosas más. Por un momento llegué a sentir envidia de mi madre. Les confieso que yo acostumbro masturbarme todas las noches antes de acostarme, por un momento me dieron ganas de adelantar mi paja nocturna pensando en Marcos. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por su voz: “Fernando, puedes pasarme una toalla, creí que la mía estaba aquí y estoy completamente mojado”. ¿Mojado?... mojado estaba yo de pensar en él, me dije en la mente y sonreí.

Tomé una toalla del cuarto de mi madre y fui al baño, toqué la puerta y me dijo “pasa, pasa, déjala sobre el mueble, ya casi termino”. Yo entré al baño, las puertas eran de vidrio completamente transparente, estaban empañadas por el vapor del agua caliente, pero se podía ver su silueta desnuda, estaba de espaldas, sus nalgas se reflejaban claramente, eran redondas y grandes, un culo perfecto, pensé, y su espalda era amplia con el complemento de sus fuertes brazos. Dejé la toalla y salí no quería que notara la erección que me provocaba solo el hecho de verlo.

Me fui para la cocina y preparé la mesa, a los minutos llegó Marcos, “muy bien, vamos a ver que le preparaste a tu padrastro” bromeó, en realidad me parecía muy simpático y yo le seguía la corriente con sus bromas. Cuando me volví pude ver que solamente llevaba la toalla a la cintura, “tengo demasiada hambre, primero cenemos y luego me visto” dijo como dando respuesta a mi mirada. “Está bien por mí” respondí “yo también estoy que muero del hambre”.

Durante la cena estuvimos hablando de muchos temas, había buena química entre ambos por lo que fue muy fácil el llevarnos bien desde el primer momento, y tomar cierta confianza, yo le dije que de los tres novios que había tenido mi madre desde que se separó de mi papá él era el que mejor me había caído, y que esperaba que pudiera ser la pareja permanente de mi madre, él tomó mi cabeza y me despeinó riendo, “¡hummm! Estás tratando de ganarte a tu padrastro con tus palabras, pero gracias de todas formas”, me dijo.

Luego se dirigió a la sala de televisión mientras yo arreglaba la cocina y lavaba los platos, me dijo: “Ale… voy a ver televisión un rato si quieres me acompañas”, “¿no te vas a cambiar?” le dije; “no, todavía no, de todas maneras ya casi me acuesto, estoy demasiado cansado” respondió. Para mí fue la mejor respuesta porque aprovechaba cada momento para memorizar su cuerpo semi desnudo, cubierto únicamente por esa pequeña toalla de baño.

Cuando llegué donde Marcos se encontraba lo vi acostado en el sofá, estaba dormido, la televisión encendida y tenía el control en su pecho, me dieron ganas de lanzármele encima, de chuparlo todo, pero me contuve, simplemente me puse a contemplarlo, su preciosa cara parecía la de un modelo de esos de anuncios de productos de afeitar, su pecho era peludito con tus tetillas rosaditas, la toalla tenía un pequeño nudo que estaba a punto de soltarse, a la altura de su cadera, un poco más abajo de su ombligo, su bulto sobresalía por lo ajustado de la única prenda que vestía, sus piernas eran musculosas cubiertas de vello clarito, una de ellas se podía ver más que la otra ya que la abertura de la toalla así lo permitía.

Tenía ganas de terminar de soltar el nudo que ya estaba a punto de abrirse, eso me permitiría ver toda su verga y huevos, la verdad con eso me conformaría para poderme pajear cuando me acostara. Tomé el control de la tele que estaba en su pecho, tocándolo intencionalmente para ver si se despertaba, pero tal parecía que estaba profundamente dormido. Yo temblaba de la ansiedad y deseo, caminé detrás del sofá, y con manos de seda terminé de soltar la toalla; Marcos se movió un poco, eso me asustó, creí que se había despertado y me había pillado en mi tan alocada aventura, pero no, simplemente fue un movimiento nada más, esto ayudó para que la toalla se abriera completamente.

Mis ojos se deleitaban con lo que miraba, ahí estaba mi padrastro completamente desnudo delante de mí, su verga se veía tentadoramente deliciosa y sus huevos, grandes por cierto, los tenía apretaditos, probablemente por el frío que estaba haciendo. Yo me había sacado mi pene, y me lo estaba sobando, sobre todo la cabeza ya que estaba lubricando montones pues la excitación era mucha.

Al rato pude ver como la verga de Marcos fue cambiando de tamaño, estaba sufriendo una erección, poco a poco se fue poniendo dura y en momentos ya estaba rígida señalando hacia su ombligo, la tenía completamente recta, de unos 17 centímetros un poco gruesa y con su rosada cabeza completamente al descubierto, me hubiera gustado saber con que estaba soñando, porque su erección fue casi inmediata y total.

Me moría de las ganas de ir y tomar ese riel en mis manos y ponerlo en mi boca, deseaba que fuera Marcos quien me desvirgara el culo; mientras pensaba todo esto me la sobaba con gran intensidad, mi verga era un poco más grande y delgada que la de Marcos, mientras tanto con mi mano izquierda me metía dos dedos dentro de mi culo que había llenado de saliva con anterioridad. Si mi padrastro se hubiera despertado, no hubiera tenido tiempo de disimular o esconder mi lujurioso momento, yo me encontraba sentado en un sillón pequeño cerca de Marcos por lo que podía verlo de cerca perfectamente. Estaba tan excitado que rápidamente me regué, lanzando gran cantidad de leche sobre mi pecho, fue una de las pajas más sabrosas que he disfrutado, tomé la leche que quedó en mi mano y dedos y la llevé a mi boca chupando mi propio semen imaginando que era el de Marcos.
Mientras tanto Marcos permanecía ahí acostado, con su pene erecto; yo limpié todo rastro de mi leche, subí mis pantalones y me puse nuevamente la camiseta que me había quitado para no embarrarla de semen. Toqué una de las piernas de Marcos y lo llamé: “Marcos… Marcos… yo creo que mejor te vas a acostar… ya es un poco tarde”, en realidad quería ver su reacción cuando se diera cuenta que yo lo había visto totalmente desnudo, y no solo esto, sino que además completamente erecto.

Mi padrastro se despertó un poco atontado, cuando se sintió desnudo abrió sus ojos y rió diciendo: “Espero que no te hayas cogido a tu padrastro mientras dormía… porque mira como me tienes completamente parado”, se puso de pie se ajustó nuevamente la toalla y se dirigió a su cuarto no sin antes darme las buenas noches. Lo tomó de una forma tan natural como nunca lo pensé, ni siquiera se avergonzó. Yo me di una ducha rápida y luego me fui a dormir.

A eso de las 8 de la mañana me despertaron unos sonidos en el cuarto de mi madre que quedaba contiguo al mío, me levanté sin hacer ruido y me asomé por el llavín de la puerta, era Marcos que se estaba cogiendo a mi madre que ya había llegado de su trabajo. Yo no soy bisexual, por lo que una mujer no me excita, pero ver el cuerpo de mi padrastro, con sus músculos tensos del placer y el esfuerzo, y su pecho y rostro bañados en sudor era sumamente placentero y excitante; y más aún que en ese momento sacó su dura picha y se regó en los pechos de mi madre llenando de gran cantidad de leche su cuerpo, de verdad que lo habían disfrutado, los dos quedaron rendidos en la cama dándose un fuerte abrazo y apasionados besos.

Como imaginarán yo me fui a mi cuarto y me di una nueva paja, recordando la escena que recién había presenciado, solamente que imaginaba que en vez de mi madre era a mí a quien Marcos se cogía.

Pasé toda la tarde con mi madre, salimos un rato de compras y luego regresamos a la casa para hacer la cena, ya que Marcos una vez más llegaría a las 7 pm y mamá debía de estar en el hospital a las 6. Pero el domingo lo pasaríamos los tres juntos ya que ambos lo tendrían libre e iríamos de paseo como una familia.

Me despedí de mi madre y esperé con ansias el retorno de mi amado padrastro, esperaba que se repitiera lo de la noche anterior y así poderlo contemplar nuevamente desnudo. Marcos llegó un poco más tarde esta vez, ya que había salido con unos amigos, cuando abrió la puerta yo estaba ahí para recibirlo y preguntarle como le había ido, pero esta vez fue diferente venía completamente ebrio, casi ni podía caminar.

Le ayudé a entrar en casa, me dijo: “ayúdame a darme un baño para que se me baje esta borrachera”, era mi oportunidad de tocarlo pensé, y sin dudarlo ni un momento lo llevé hasta el baño, le ayudé a quitarse toda su ropa, zapatos, medias, camiseta… le solté el cinturón y los botones de su pantalón y se lo quité también. Les confieso que con cada prenda que le quitaba mi excitación era más grande, mi pene apretaba fuertemente el pantalón con deseos de explotar. Y ahí quedó frente a mí con un calzoncillo blanco ajustado que le resaltaba la forma de sus nalgas y marcaba su flácido pene y huevos. “Quítame el calzoncillo también Ale… no tengas pena, de todas maneras ayer me viste con la picha toda parada” me dijo riendo.

Le tomé la palabra y le bajé los calzoncillos, quedando completamente desnudo, abrí la llave del baño, en ese momento me mojé la ropa porque el agua salpicaba mucho. “Ven… quítate la ropa, te vas a mojar y desde afuera no me vas a poder ayudar a bañarme” me dijo. No lo podía creer, ahí estaba mi padrastro borracho, totalmente desnudo pidiéndome que me desnudara y que me bañara con él, era como un sueño hecho realidad. Pero había un problema, a pesar de su borrachera notaría a primera vista que yo estaba con una total erección.

Me quité mis zapatos, camiseta y pantalón, solo quedé con mi bóxer que era ajustado, y como era de color negro, tal vez disimularía un poco mi excitada verga. Entré al baño con Marcos y le ayudé a bañarlo, la sensación de tocar su piel provocaba que gran cantidad de líquido pre seminal saliera de mi picha.

Pude notar como a medida que pasaba mis manos enjabonadas por su cuerpo su pene se iba poniendo duro. “Lávame el culo y los huevos” me dijo, sus palabras eran órdenes para mí, sin pensarlo obedecía para complacerlo y aprovechar el momento. Pasé mis manos por sus nalgas tocando el ojo de su culo, él se movía muy sensualmente con cada caricia que yo le daba, giró poniéndose frente a mí, enjaboné sus huevos acariciándolos con mis manos y luego tomé su duro pene que estaba como piedra y lo sobe con movimientos firmes, “qué bien lo haces… nunca creí que mi hijastro fuera tan bueno en el baño” me dijo con voz queda, con la respiración entrecortada, me tomó por los brazos y me puso de pie, con su mano derecha agarró mi verga por encima de mi bóxer que estaba tan dura como la de él, “por lo visto tú también lo estás disfrutando Ale”, y me bajó mi ropa interior, tomó una vez más mi pene entres sus manos y acarició mis huevos. “Tienes una buena verga” me dijo “estás muy bien equipado”.

Ya para ese momento los dos habíamos pasado los límites del respeto, yo lo abracé con fuerza y acaricié su espalda y nalgas, él hizo lo mismo luego tomó mi cara y comenzó a besarme apasionadamente, introducía toda su lengua en mi boca, mordía mis labios, pasaba su lengua por mi cuello y orejas, ya la borrachera le había pasado y estaba conciente de sus acciones.

Me dijo que nos secáramos y fuéramos a mi cuarto, lo cual hice casi de forma inmediata, nos tiramos en la cama acariciándonos y besándonos con gran pasión, luego el bajó y comenzó a mamar mi picha “¡que rica… tenía tanto tiempo de no tener una buena picha en mi boca!” decía mientras metía y sacaba mi verga de su boca, también chupaba mis huevos mientras sus manos pellizcaban mis tetillas, sin lugar a dudas Marcos estaba deseando ese momento, porque estaba entregado por completo, sin ningún complejo o prohibición.

Luego me puso de cuatro patas e introdujo su lengua en mi culo, lamiéndolo con gran intensidad y deseo, yo sentía como la leche que había en mis huevos estaba a punto de salir expulsada con gran presión, pero intentaba por todos los medios de retenerla para no arruinar el momento. La lengua de Marcos hacía maravillas en mi boca, picha, huevos y ahora en mi culo. Se acostó boca arriba diciendo “quiero que me mames mi picha, que pases tu lengüita por mis huevos, que me chupes todo mi cuerpo”, como un esclavo complaciente una vez más obedecí en el acto, su picha estaba completamente mojada chupé cada espacio de su cuerpo, me detuve en su pecho mordiendo sus tetillas, pasando mi lengua por todo su estómago, brazos, dedos, cuello. Luego introduje toda su picha en mi boca, los quejidos de Marcos me excitaban y provocaban que lo mamara con mayor intensidad, luego lamí sus huevos, metiéndolos en mi boca, le di vuelta y fue el turno de chupar su tentador culo, mi padrastro se retorcía del placer, cada vez que la punta de mi lengua se abría espacio en su ano.

“Quiero que me la metas… pero no te riegues, yo me quiero regar dentro de ti” me dijo “simplemente quiero sentir tu picha un rato dentro mío” concluyó. Tomé la crema que había en mi mesita de noche, la que usaba en mis pajas nocturnas, embarré mi picha y puse un poco en su culo; Marcos estaba de rodillas, como haciendo una reverencia, con la cabeza entre sus brazos. Puse la punta de mi verga en el ojo de su culo, me tomó por mis caderas y de un solo intento, le introduje toda mi verga en su culo. “¡Ahhhh! Que rico… Deseaba tanto tener una buena verga en mi culo… muévete Ale… muévete… saca y mete tu riel en mi culo… hazme sentir placer… así… así…” gemía como una puta, por momentos me confundía ver y escuchar a ese gran macho disfrutar tanto con otro hombre.

Yo estaba que ya no aguantaba, quería llenar su culo con mi leche, pero Marcos sacó mi verga de su ano y dijo: “ahora es tu turno Ale, ven que quiero hacerte mío” “pero hazlo con cuidado Marcos, porque a mí nunca me han penetrado” le dije; “simplemente gózalo… ya verás lo rico que se siente… disfrutaré desvirgando a mi propio hijastro” continuó diciendo. Se llenó su picha de crema y luego mi culo, primero introdujo sus dedos para abrir lo más que pudiera mi ano, de tal manera que el dolor pudiera reducirse. Yo estaba boca arriba, de espaldas en la cama, Marcos puso dos almohadas debajo de mis nalgas para levantar un poco el ojo de mi culo, luego puso la punta de su dura picha exactamente en el lugar de la penetración, y poco a poco fue introduciendo su riel en mí.

Yo sentía que algo se rompía dentro de mí a medida que su pene se iba abriendo camino entre los tejidos de mi ano, “te duele” me dijo; la verdad me dolía demasiado, yo le dije que sí que el dolor era muy fuerte. Marcos dejó su picha quieta dentro de mí, acostándose sobre mi pecho, se quedó quieto y me dio un beso; “dime cuando el dolor pasa Fernando… para poder continuar” y me dio otro tierno beso.

El dolor disminuyó, y Marcos continuó con movimientos lentos primero, luego a medida que mi pene iba retomando su erección sus movimientos fueron más fuertes y seguidos. Que delicioso placer sentía, primero al ver a ese gran macho sobre mí, y luego saber que fue él quien me desvirgó como yo lo deseaba. El riel de Marcos entraba y salía a voluntad de mi culo, yo disfrutaba cada momento, sus huevos golpeaban mis nalgas y por momentos mi padrastro me acariciaba y besaba con gran ternura.

“Estoy a punto de llenarte el culo de leche Ale… lo deseas tanto como yo… dime si quieres sentir toda mi leche en tu culo Ale…” decía mientras se agitaba su respiración, “si hazlo… lléname el culo de tu leche Marcos, quiero que te riegues dentro de mí…” le respondí con la misma excitación, Marcos tomó mi pene con su mano derecha lo sobó tres veces e inmediatamente gran cantidad de leche salió expulsada de mi verga, pringaba por todo lado, todo mi pecho quedó con grandes cantidades de espeso y blanco semen, cada vez que un chorro de leche salía de mí mi verga yo apretaba el ojo de mi culo, provocando gran placer en la picha de Marcos, al mismo tiempo con fuertes golpes en mis nalgas mi padrastro se regaba dentro mío, “¡ahhhhh!… ¡ahhhh!… ¡ahhhhh!… ahí la tienes toda Ale, ahí está toda mi leche dentro tuyo” decía mientras inundaba de semen mi culo.

Marcos sacó su verga, esparció la leche de mi pecho con su mano, me miró a los ojos y me dijo: “Sabes Ale… espero que nos visites más a menudo… tu padrastro ha quedado feliz con tu visita” luego me besó y se fue a duchar.

Desde entonces, cada vez que visito a mi madre Marcos y yo buscamos un momento para estar juntos y demostrarnos el amor el uno al otro, ¿y mi madre?... pues ella está muy feliz por lo bien que nos llevamos.


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