MI HERMANA ES MI PUTA (3)
Hoy tarde he vuelto a casa de mi hermana, me ha hecho la mamada de costumbre en el pasillo, nada más entrar, y después nos hemos acostado para seguir follando, aunque me ha puesto de mal café con el asunto del negrazo que le alquilé para que se la follara, tan empeñada estaba en joder con un negro de polla grande, por que dice que se quedó con las ganas de que se la metiera por el culo. Y todo el rato que si que verga más tremenda y maravillosa, que si disfrutó tanto....
“No te lo voy a traer más, tendrás que conformarte conmigo; eres más puta de lo que creía y no me fío un pelo de ti”, le he respondido. “Puedo conseguir uno yo sóla”, me ha comentado, y me ha hecho sentir celos y no me ha gustado nada: “¡Eres una cerda, véte a la mierda”, he soltado y la he dejado colgada, y me he marchado.
He vuelto a la calle, he agarrado el coche y me he ido directamente a un sex-shop que conozco y he buscado un pene de latex, el más grueso que he encontrado. Otra vez a su casa, con toda mi mala leche, he llegado y le he dicho directamente: “¡Vámos a la cama, so puta!”. Mi hermana se lo ha tomado con filosofía, se ha tumbado en la cama, desnuda y apetecible como siempre, con sus dos tetas erguidas y triunfantes, curiosa por ver el contenido del paquete que he dejado en la mesilla.
Me he bajado a su vagina y he chupado y chupado hasta ponerla tan caliente que suplicaba que le metiera mi verga, yo estaba empalmado y le he bombeado un rato mientras ella gemía de placer, pero se la he sacado y le he dicho que quería que nos chupáramos mutuamente, haciendo el 69. Mi hermana quería correrse penetrada por mi verga, pero ha tenido que conformarse y mientras me mamaba la verga he abierto el paquete y sacado el pene de latex que había adquirido.
Al ver el tremendo artefacto, mi hermana se ha sonreido y me ha pedido que se lo metiera, que quería correrse. “No te preocupes que vas a gozar, so cerda”, le he dicho, he empezado a urgar en su raja con el pedazo de goma y ella babeaba y gemía de gusto reclamando “más adentro, más, mételo más”, en tanto que yo metía y sacaba con fuerza para provocarle placer pero también dolor por el tamaño del consolador, lo que yo notaba en mi verga que ella estaba chupando y casi mordía de desesperación.
Yo estaba chupando su clítoris y la raja de su vagina, lo que la estaba llevando al borde del orgasmo, entonces me he pasado a chupar su culo y lo he llenado de saliva. “¡Ahora verás lo que es una buena verga, so guarra!”, le he dicho, he sacado el pene de goma de su vagina y se lo he puesto en la entrada del culo mientras volvía a chupar su clítoris para seguir excitándola, mi hermana se contorsionaba de placer y entonces he llevado a cabo mi venganza.
Del primer empujón le he metido en el culo la mitad del instrumento, ella ha dado un grito medio de placer medio de angustia y dolor, y ha pedido que se lo sacara, que le hacía mucho daño. “¡Te jodes, puta guarra, no querías la polla del negro en tu culo, pues toma polla”, he contestado y he iniciado un movimiento de metisaca a lo bruto que le hacía aullar de dolor mientras he acelerado la presión de mi mamada en su clítoris, la he llevado al climax y ha llegado al orgasmo, desenfrenado y bestial, entre gritos y lloros.
He dejado adrede el pene de latex metido en su culo, sabedor de que al contraerse su esfínter después del orgasmo iba a volver a sufrir al sacarlo y me he tumbado junto a ella, besando y llenando su boca con mi saliva. Mi hermana estaba enfadada, con gestos de dolor se ha sacado el consolador, mientras lloriqueaba y me insultaba cabrón, hijo de puta, pero besándome tan cariñosa como siempre. “Ahora quiero correrme yo”, le he dicho, me he colocado sobre ella, he metido mi verga en su vagina y he bombeado hasta que de nuevo se ha excitado y llegado al orgasmo, ahora sí gruñía de placer, me he subido a su boca con mi pene y me he corrido mientras le hablaba: “¡Trágate mi leche, amor mío!”.
Hemos descansado, nos hemos abrazado y besado, le he recordado a mi hermana que yo soy su dueño y ella mi puta y mi esclava, que le serví el negro para que ella disfrutara pero que no me gusta que me provoque celos. “¡Y todavía no ha acabado mi venganza, la próxima vez que venga a verte me traeré una puta para follar con ella en lugar de hacerlo contigo!”, le he advertido.
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