Los días de mi labor en la oficina, se me hacen interminables y grises desde que él se fue, si ese hombre con el cual realice las fantasías sexuales más cachondas en lo que va de mi existencia.
Comenzare por relatar que ese compañero de oficina, me movía tanto el tapete, que cada vez que lo veía frente a mi tenía la necesidad de abrazarlo y comérmelo a besos, pero dado el recinto de mi trabajo y el cargo que desempeñaba debía comportarme, pero cual fue mi sorpresa, que en una ocasión él se presentó en horario vespertino, cuando me encuentro sola en mis labores, y me dijo que yo, precisamente yo, era la mujer de sus sueños, y me empezó a besar, yo de inmediato le respondí con un beso apasionado y húmedo, entrelazamos nuestras lenguas y gemíamos los dos de placer, entre la mezcla de nerviosismo y el palpitar de mi vagina, y precisamente al momento de estar más estrechados, sentí lo duro de su pene, y el tamaño magnifico del mismo, él de inmediato desabotonó mi blusa y me acarició con mucho arte mis pezones, los subsionó, y beso cada parte de mis tetas, yo de inmediato tomé entre mis manos su erecto falo, de aspecto moreno obscuro y lo apreté con fuerza, acariciando cada uno de sus centímetros y sobándole con entusiasmo sus testículos cubiertos de bellos suavecitos, de inmediato nos pasamos al privado de la oficina y él se sentó en un cómodo sillón, yo de inmediato me arrodille ante él, para bajarle el zipper de su ajustado pantalón y ver con claridad su turgente miembro, riquisima verga¡¡¡ que de inmediato le empece a mamar, primero despacito y luego con frenético ritmo, él se entretenía en acariciarme los pechos y bajaba su mano con pericia hasta mi húmedo sexo, deteniendo su dedo índice, en mi clítoris, haciéndome que arqueara la espalda en repetidas ocasiones, dejando fluir mis jugos sexuales en su mano, después me introdujo dos de sus dedos en mi vagina, moviéndolos con mucho entusiasmo, hasta el momento en que me hizo sentir un maravilloso orgasmo, yo por lo pronto me dedique de llenó a chupar y chupar su fabulosa verga, volteando en ocasiones a observar su rostro, el cual demostraba en todo momento el placer que lograba proporcionarle, después su pito rico llenó de leche (esperma) toda mi boca, y yo no dude un momento en tragármela toda, quedando solo un delicioso sabor entre dulce y saladito en mi lengua, él después agradecido, me tomó en su brazos y me besó nuevamente apasionado y tierno, compartiendo su saliva con la mía y además su delicioso saber de mecos.......
Más tarde salió de mi oficina, no sin antes decirme que en fecha próxima vendría para darme una cogida que jamás olvidaría, ya que en ese momento solo estuvimos en condiciones de hacer sexo oral, pero que por ningún, motivo se perdería el sabor de mi vagina y además me metería su basta verga entre mis nalgas......
espero que esta experiencia se vuelva a repetir y con gusto nuevamente se las volveré a contar. bye.
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