Fotos de Sexo Gratis
Sexo Gratis
Fotos Gratis de Sexo
|
|
Un día como cualquier otro -
|
| Lizeth Moreno - (Hetero) [11 Mar 2010]
| |
se dirige a mi, se coloca a mis espaldas y comienza a darme un suave masaje en los hombros, me habla muy cariñosamente, acerca su boca a mi odio para susurrarme: “se exactamente que te anímara”
|
Abro los ojos, busco ese sonido que me ha arrancado de los brazos de Morfeo, me cuesta un par de minutos poder identificar la fuente de tan espantoso ruido, mi mente se aclara, por fin mis ojos distinguen las pequeñas luces rojas en mi mesa de noche, 7:02 marca el aparato de tortura que yo misma pongo todas las noches para odiarme a mi misma a la mañana siguiente por haberlo hecho.
Logro silenciarlo, lo cual es una tarea fácil comparada con la batalla que voy a emprender con las sabanas para poder liberarme de su prisión, mi conciencia dice que tengo responsabilidades que cumplir, mi cuerpo no quiere responder, mi mente trabaja rápidamente, busca y encuentra las mil y una razones que necesito para mantenerme en cama, todas aquellas excusas que puedo decir en la oficina para no presentarme el día de hoy; de repente como una luz al final del túnel, una imagen se acerca a mi, poco a poco distingo las figuras, somos mis amigas y yo, caminando en diminutos bikinis en una playa, todas riendo y muy divertidas, súbitamente recuerdo el viaje a Jamaica que haremos todas juntas a final de mes, no necesite mas motivación, si no me presento a la oficina podrían rebajarme el día y seguramente ese dinero me haría mucha falta durante el viaje.
Hurgo en los cajones, busco el atuendo adecuado mi flojera sugiere unos pantalones flojos y una sudadera pero eso solo lograría que el día se pasara mucho mas lento, además mi fama como la chica más sexy de toda la empresa se vería seriamente dañada, mi vanidad me obliga a esmerarme en mi arreglo.
El baño arranco los últimos gramos de flojera, el jabón termina por despertarme, al salir de la regadera me esperaban los frascos de cremas y aceites que mantienen mi piel perfecta, recorro cada milímetro de ella, no puedo dejar de humectar un solo rincón, pongo especial atención en mis senos, un poco mas de la necesaria en los pezones, quiero verlos crecer, que se pongan al máximo.
La naturaleza ha sido muy bondadosa conmigo, dotándome de un físico impresionante el cual con esfuerzo y dedicación lo he llevado a la perfección, transformándolo en un cuerpo envidiado por las mujeres y deseado por los hombres, ¿por qué ocultarlo?, ¿Por qué no presumirlo? Esa es la justificación que doy a las ideas moralistas que la monjas del colegio trataron de imponerme mientras admiro el atrevido atuendo que he seleccionado para el día de hoy: Un hermoso brassiere negro de encajes, cubrirá mis grandes y bien formados senos, la delicada prenda no será obstáculo para que mis pezones erectos se distingan fácilmente a través de la blusa, una pequeñísima y ajustada tanga será devorada por mi bien formado y duro trasero, el diminuto pedazo de tela difícilmente cubre los labios de mi depilada vagina, una diminuta minifalda negra con adornos amarillos ocultara de las miradas indiscretas el color de mi intimidad, la cual junto con unas zapatillas de tacón alto me harán lucir mis largas y bien formadas piernas, una blusa de seda amarilla cubrirá mi torso, la transparencia de la tela cómplice de los botones sin abrochar permitirán sin mucho esfuerzo presumir mis hermosas tetas cubiertas por el delicado encaje de mi sostén.
El trayecto a la oficina es largo y aburrido, el tráfico esta cada día más pesado, el camino del estacionamiento a mi escritorio es todo un show, las miradas de propios y extraños acompañan cada paso que doy, mi caminar coqueto y mi belleza sin par hacen imposible el no voltear a verme, mas de algún distraído choca con un poste o termina en el suelo al no poder separar su mirada de mi contoneado trasero. No pueden pasar mas de 5 minutos de mi arribo a mi lugar de trabajo para que con cualquier pretexto todos se quieran acercar a mi, todo ese asedio me excita, me encanta sentirme deseada por todos.
Las labores y problemas cotidianos ocupan mi mente, no hay tiempo para nada mas, las dificultades y los clientes que atender no parecen terminar, mi superior me requiere en su oficina. Su mirada lo dice todo, no necesita nada solo quiere deleitarse con mi imagen la cual recorre de arriba abajo mientras lame sus labios como saboreando cada parte de mi, su voz tiene un toque de nerviosismos poco habitual.
Me siento aturdida no capto lo que esta diciendo, lo único que logre distinguir después de “cancelar tu viaje” fue la palabra auditoria, no lo puedo creer me esta pidiendo que cancele mis vacaciones, la única razón por la cual estoy aquí la esta tratando de borrar, inútilmente trato de persuadirle ni siquiera me escucha, solo dice que cancele todos mis compromisos para la tarde y lo discutiremos en la comida.
Me siento enojada, desilusionada, el teléfono suena, los mensajes no paran, no tengo ánimos de hacer nada, necesito desahogarme, él me escuchara y sabrá comprenderme, rápidamente me comunico a su extensión, me saluda con la cordialidad y amabilidad de siempre, no tengo ánimos para andar por las ramas, “necesito hablar contigo voy a tu oficina”, le dije cortante y directa, cuelgo y me dirijo hacia allá lo mas rápido que mis tacones lo permiten.
Su oficina esta en el ultimo rincón del almacén, ignoro los chiflidos y piropos que suenan por todas partes, mi caminar apresurado hacen que la falda suba y baje mas de lo debido dejando al descubierto la mayor parte de mi trasero, sin tocar a la puerta entro y después de asegurarme que la puerta esta perfectamente cerrada me dejo caer sobre la silla, le cuento mi triste historia, me escucha muy atento, trata de alentarme sin mucho éxito, mis ánimos siguen por lo suelos, se levanta de su asiento, se dirige a mi, se coloca a mis espaldas y comienza a darme un suave masaje en los hombros, me habla muy cariñosamente, como si fuera una bebe que perdió su chupón, acerca su boca a mi odio para susurrarme:
“se exactamente que te animara”, sin esperar ningún tipo de respuesta comenzó a besarme y morderme en el cuello, sabe perfectamente como derretirme, no opuse ninguna resistencia, dejo caer los brazos a mi costado e inclino un poco la cabeza para que tenga libre acceso.
Ni tarde ni perezoso lleva sus manos hasta mis senos y los masajea por encima de la blusa, mi respiración se agita poco a poco, pequeños quejidos de placer escapan involuntariamente de mi garganta, realmente sabe como hacerme olvidar mis problemas, hizo girar la silla en la que me encontraba, arrodillándose frente a mi, sigue besando mi cuello y jugando con el lóbulo de mi oreja, rodeo su cuello con mis brazos, lo atraje hacia mi, no quería que se separara jamás, con pequeños mordiscos y tiernos besos siguió el camino del cuello hasta mi boca, nuestros labios se encontraron para fundirnos en un tierno beso, lento, despacio que fue creciendo en intensidad hasta que nuestras lenguas mantenían una guerra en el interior de nuestras bocas para recorrer hasta el ultimo rincón de ellas.
Sin separar por un solo instante sus labios de mi piel empezó un viaje lento y cadencioso hacia mis senos, sus hábiles dedos ya habían quitado del camino los pocos botones que mantenían mi blusa en su lugar, al llegar a su destino separo un poco su cabeza para poder admirar la belleza de mis grandes senos solo cubiertos por el delicado encaje negro, no lo culpo es un espectáculo digno de la realeza, utilizando sus manos movió los encajes fuera del camino liberando por completo mis pechos, sin mas preámbulo metió mi pezón dentro de su boca, mordiéndolo y llenándolo de besos, mis gemidos eran mas continuos y profundos, con una de sus manos acariciaba la otra teta, trataba de meter dentro de su boca lo mas posible, lo grande de mis pechos le impedían abarcar mas, mientras la mano libre recorría mis muslos de arriba abajo.
Estaba disfrutando muchísimo, su manera de besarme, de acariciarme era única, lenta, tierna con la suficiente dosis de fuerza y rudeza para lograr que mi primer orgasmo del día se hiciera presente, sentí que iba a explotar en cualquier momento, un pequeño rayo de lucidez me invadió justo a tiempo para recordar donde me encontraba, me levante rápidamente subiendo mi falda para evitar se manchara con mis fluidos, demasiado tarde para mi pequeña tanga la cual no pudo detener mucho de mi corrida que ahora escurría por mis piernas.
Él estaba en cuclillas frente a mi con esa sonrisa maliciosa que pone cada vez que logra hacerme explotar de esa manera, sin pensarlo siquiera me quite la tanga, sentándome encima de su escritorio con las piernas abiertas mostrándole mi depilado coño lo invite a acercarse, se acerco lentamente, mientras le acariciaba el pecho, fui bajando la cremallera del overol de su uniforme de trabajo, poco a poco aparecía ese cuerpo perfecto que poseía, piel oscura, casi mulata, pecho amplio, estomago marcado, jale el overol hacia abajo obligándolo a sacar esos fuertes brazos que tanto me gustaban, sin mas resistencia el resto del uniforme fue a parar a sus tobillos.
Sin preámbulos dejó libre el negro leño que tenia por verga, una verdadera obra de arte, grande, gorda, fuerte, llena de venas por todas partes con ese aroma tan masculino que solo en él había disfrutado, la tome entre mis manos, me encantaba sentir su fuerza, su calor, el palpitar de esa verga tan hermosa, lo masturbe por un par de segundos, él sonriendo se dejaba hacer lo que yo quisiera como siempre lo hacia.
Delicadamente lo atraje hacia mi y coloque la punta de su polla en la entrada de mi pucha, acariciando su pecho lo lleve hacia mi cara, quiero besarlo mientras me penetra, nuestro labios se vuelven a unir, su pene comienza su recorrido hacia mi interior, lento, tranquilo, haciéndome sentir cada milímetro de ese maravilloso instrumento, sin separar nuestros labios comienzo a gemir, me encanta sentirme invadida por él, el dolor que me provoca el tamaño descomunal de su verga incrementa mi placer, tomándose todo el tiempo necesario sigue su viaje hasta el fondo de mis entrañas deleitándose, con el calor y la humedad que le regala, finalmente nuestras pelvis están unidas, siento sus pelos en mi, sus huevos contra mis nalgas, nunca me ha dejado de sorprender como todo eso cabe dentro de mi.
Seguimos besándonos y acariciándonos, nuestras manos recorren nuestros cuerpos, él sigue dentro de mi pero sin moverse, estamos disfrutando el momento, no llevamos ninguna prisa, él comienza el movimiento, lento, pausado, rítmico, haciéndome sentir el gran tamaño de su pene, siento como sale casi por completo para volverlo a introducir hasta el fondo lentamente de nuevo, no hay necesidad de mas, un nuevo orgasmo se vuelve a formar en mi interior, no puedo contener mas mis gritos, mis gemidos se vuelven cada vez mas fuertes, mas prolongados, no hay forma de contenerme, me separo de sus labios, aviento la cabeza hacia atrás, mi pelo húmedo por el sudor cae por mi espalda, siento grandes cantidades de liquido salir de mi interior, mis convulsiones hacen que las pocas cosas de su escritorio caigan estrepitosamente al suelo.
Él sigue con su movimiento tranquilo, una vez que el segundo orgasmo del día se calma un poco, él acelera el mete y saca, haciéndolo mas fuerte, mas violento, ya no hay marcha atrás, mis gritos son incontenibles aulló como una loba en celo, él gruñe por el esfuerzo, nuestros pechos resbalan el uno contra el otro por el sudor que compartimos, ya perdí la cuenta de las veces que he logrado venirme, esta a punto de terminar, estoy segura que como de costumbre lo haremos al mismo tiempo, acelera el ritmo de las embestidas, las patas del escritorio chillan al resbalarse en el concreto, nada importa, un gigantesco orgasmo esta a punto de estallar, sentir el primer chorro de semen golpear mis paredes vaginales era lo único que necesitaba para detonar esa gran explosión, mis gritos de placer inundan por completo aquella pequeña oficina.
Todo a pasado, los dos estamos exhaustos, recargados el uno en el otro tratando de recuperar el aliento, después de besarme tiernamente en los labios por fin se separa, brotan de mi interior gran cantidad de semen en revuelta de mis jugos, de uno de los estantes de alrededor toma una toalla nueva y me la ofrece para limpiarme, limpio mis piernas y coño la gran cantidad de leche que aventó es increíble, arreglo mi ropa lo mejor que puedo para disponerme a salir rumbo a mi área de trabajo.
Antes de abrir la puerta nos despedimos con un apasionado beso, salgo de su oficina, estoy segura que los ruidos habituales de los montacargas y grúas del almacén no permitieron que se escuchara lo que en realidad paso en esa oficina. No creo que nadie pudiera llegar a comprender como un empleado de limpieza de tan solo 18 años puede hacer gritar de esa forma a una de las ejecutivas de la empresa.
Espero y lo hayan disfrutado tanto como yo.
Un beso... Lizeth Moreno
|
|
"ENVIAR RELATOS EROTICOS".
TOP AUTORES
Web,s Recomendadas
Mujeres desnudas
Buscador Erótico
Famosas Desnudas
Sexo Gratis
Sexo Anal
Mamadas
Famosas desnudas
Incesto
Pornostars
Chicas Desnudas
Sexo Filial
Sexo Oral
Famosas Desnudas
Sexo Anal
Fotos Gay
Relatos Incesto
Modelos desnudas
Famosas desnudas
Chicos Desnudos
Sexo Oral
Sexo Gratis
Canal Venus - Sexo Gratis
Mujeres Desnudas

Club Relatos Eróticos
Tios Buenos
Chicos Gay
Chicos Follando
|