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El nacimiento de Pamela -
Pamela - (Transexuales) [24 Jun 2009]
aprovechando que ella no ha querido terminar lo que iniciamos, tu vas a ser mi mujercita ahora, así que…. Desnúdate y ponte su traje de baño perrita”


Desde muy pequeño recuerdo haber tenido una fascinación especial por la ropa interior femenina, las prendas femeninas ejercieron siempre sobre mi un poderoso efecto afrodisíaco, y poco a poco en mi mente, se fueron creando imágenes en donde era yo quien poseía dichas prendas y las usaba como si realmente me pertenecieran. Al mismo tiempo y quizá por una “coincidencia” se despertó mi sexualidad de una manera muy poco usual.

Siendo aun muy joven acostumbraba pasar días enteros en compañía de mis amigos, los cuales éramos muy unidos y por ende, nuestras familias acostumbraban salir juntas de vacaciones, no era extraño encontrarme en casa de alguno de nuestros amigos como si fuera la propia, de hecho, en esas visitas a las casas de mis amigos fue cuando mas oportunidades tuve de ver y usar la ropa de sus madres y hermanas ya que en los baños de esas casas encontraba yo deliciosas prendas recién usadas en los botes de ropa sucia, pantaletas, medias, brassieres, camisetas pegadas, en fin, todo un manjar fetichista a mi entera disposición.

En fin, en uno de esos viajes de vacaciones familiares a la playa, sucedió mi primera experiencia sexual y mi primer fetiche el cual aun me acompaña aun cuando ya han pasado casi 30 años. Nos encontrábamos de campamento en una playa un tanto solitaria y éramos un nutrido grupo de alrededor de 50 personas, padres, madres, niñas y niños. Como he mencionado era yo muy joven y era esa la edad promedio de todos, destacándose algunos un poco mayores. Tal era el caso de una hermana de uno de mis amigos de nombre Pamela. Una jovencita de 18 años, con un cuerpo deliciosamente marcado, unas largas piernas y unos pechos generosos aun en desarrollo pero que ya mostraba con orgullo y descaro. Dada la alta confianza que había entre todos, usaba un bikini que mostraba su bien formado cuerpo, los pezones se marcaban en la parte superior de su bikini y en su entrepierna se adivinaba un delicioso tesoro del cual sobresalían algunos vellos, ya que evidentemente se encontraba en una edad en la cual aun no se depilaba, en fin, una adolescente hermosa, cachonda y a mis ojos, inalcanzable. Por el día usaba su bikini y por las noches lo dejaba colgado detrás de su tienda de campaña a secarse en lo usaba algo mas propio de un atardecer en la playa.

Fue en una de esas ocasiones, que, después de regresar de un lugar donde teníamos instalado el baño portátil, vi sus deliciosas prendas recién usadas colgadas detrás de su tienda de campaña y viendo que nadie se encontraba alrededor (o al menos eso pensaba yo) decidí tomarlas, esconderlas debajo de mi ropa y llevármelas. Al llegar a mi propia tienda de campaña, con el temblor en mis manos, producto de los nervios de haber robado esas prendas y la tremenda excitación que me producía tenerlas en mis manos, metí todo en el fondo de mi bolsa de dormir y me dispuse a salir como si nada hubiera sucedido. Antes de que pudiera hacerlo, el hermano mayor de uno de mis amigos, Ricardo, de 18 años, alto y fornido, se puso en la entrada de mi tienda y dándome un empujón, me aventó hacia atrás, se metió a la tienda y cerró las cortinas.

Rogué con todas mis fuerzas que estuviera jugando solamente pero cuando vi su mirada ya la forma en la que se aproximaba a mi, me percaté de que no se trataba de ningún juego.

Aprovechando su fortaleza y que yo me encontraba tirado sobre mi espalda dentro de la tienda de campaña, se sentó sobre mi pecho, apresando con sus rodillas mis brazos al piso y jalando mi cabello hacia atrás me dijo:

“ Así que te robaste el traje de baño de mi novia, eh? No imagino para que lo puede querer un mocoso como tu, pero seguramente podrás explicar esto a todo el mundo”

La cara me ardía de vergüenza y lágrimas empezaron a escurrir por mis ojos al imaginar como es que podría yo explicar la situación a mi familia y a los otros, robarme ese traje de baño no tendría explicación posible y seguramente sería yo seriamente reprendido por mis padres. Traté de pensar algo, pero nada se me ocurría, así que viéndolo a los ojos le supliqué a Ricardo que me perdonará, que algo así no volvería a suceder.

Me dijo simplemente que lo pensaría y dándome una bofetada que me dejó ardiendo la mejilla, se levantó y sin voltear a verme, salió de la tienda de campaña. Yo permanecí un tiempo mas, en la misma posición que me había dejado, tratando de ordenar mis pensamientos y buscando en mi mente, de que forma solucionar este embrollo en el que me había metido.

Consideré la opción de tomar el traje de baño nuevamente, esconderlo, salir de la tienda y dejarlo nuevamente en su lugar, pero algo mucho mas grande dentro de mi me decía que no, que no lo hiciera ya que el riesgo de ser sorprendido era muy grande ahora que ya todos estaban regresando a sus respectivas tiendas. Por lo que me propuse afrontar lo que pudiera venir.

El resto de la tarde noche transcurrió de una manera bastante normal, evidentemente Pamela no se daría cuenta de que su traje de baño había desaparecido sino hasta la mañana siguiente cuando lo quisiera usar y varias veces durante la noche vi que Ricardo se me quedaba viendo de una manera curiosa y a la vez acusadora, traté de estar a solas con el para pedirle nuevamente que no dijera nada de lo ocurrido, pero siempre que lo intentaba el se alejaba. Poco antes de que todo mundo se empezara a retirar a su tienda de campaña y dado que yo compartía la mía con el hermano de Ricardo (mi amigo Luis de la misma edad), estaba yo camino a mi tienda cuando vi como Ricardo, platicaba con mis padres, aun cuando no alcancé a escuchar lo que decían, en ese momento se me heló la sangre ya que pensé que los estaba poniendo al tanto de mi robo.

Con una tremenda duda y pesar, me metí a mi tienda, maldiciendo mi suerte y esperando lo peor, y cual sería mi sorpresa cuando entró a la tienda Luis y recogiendo sus cosas me comentó que le habían pedido que cambiara de lugar con Ricardo, por lo que el se iría a dormir a otro lugar, terminó de levantar sus cosas y dándome las buenas noches, salió de la tienda.

Pensé que Ricardo finalmente quería platicar conmigo acerca de lo que había pasado, por lo que decidí esperarlo, dado que la puerta de mi tienda daba hacia la playa que se encontraba cercana, pude ver que Ricardo se encontraba con Pamela, ambos sentados en la arena, platicando animadamente y con una cerveza en la mano cada uno (por las condiciones de vacaciones a los menores se les dejaba tomar una cerveza ocasionalmente), se encontraban muy cerca uno del otro y desde mi punto de observación, podía verlos claramente ya que la luz de la luna era muy intensa.

Pasados unos minutos de plática entre ellos, vi que se empezaron a besar, lo cual me confirmó que efectivamente, Ricardo y Pamela eran novios. Poco a poco el beso se fue haciendo mas candente y aun cuando me daban la espalda, era evidente que sus manos no se estaban quietas, en un momento determinado, Ricardo deslizó el top de Pamela hacia arriba y agachó la cabeza, haciendo evidente que le estaba chupando los pechos, la mano de Pamela se movía rítmicamente de arriba hacia abajo y yo lo notaba por el movimiento de su brazo. Lo estaba masturbando mientras el le chupaba los pechos. Al poco tiempo emergió nuevamente la cabeza de Ricardo y tras decirle algo al oído, la cabeza que desapareció fue la de ella, con lo cual me pude imaginar que le estaba practicando sexo oral, ya que Ricardo se dejaba hacer y los movimientos del cuerpo de ella, eran evidentes.

Ante tal escena, me empecé a excitar y sin poder evitarlo, mi mano bajó hasta mi propio pene, el cual se encontraba en su máximo esplendor. Me masturbaba mientras veía a esta pareja hacer sus cosas y en mi mente se cruzaban imágenes de Ricardo y Pamela chupándose mutuamente los cuerpos. De igual manera el saber que dentro de esa bolsa de dormir se encontraba la tanga y el sostén de Pamela me tenían al borde del orgasmo. No tardé mucho en sentir como una eyaculación se avecinaba y moviendo mi mano con mayor rapidez, eyaculé dentro de mi sleeping bag una gran cantidad de semen, el cual me dejó las piernas pegajosas, el sleeping hecho una desgracia y un extraño sentimiento de culpa ante los eventos del día, así, mojado en mi propio semen, con la ropa de Pamela en el fondo de mi bolsa de dormir y viendo a la pareja de enamorados, me fui quedando inevitablemente dormido.

No se bien que hora habrá sido cuando me desperté al sentir que algo hacía contacto con mis labios. Altamente adormilado y sin saber siquiera donde me encontraba ni con quien, abrí los ojos y me encontré de frente con una gruesa y larga verga completamente erecta, pegada a unos testículos grandes y llenos de pelo, la punta de esa verga presionaba contra mis labios y tras la primera impresión y después de retirarme un poco, vi que se trataba de Ricardo, quien arrodillado al lado de donde yo me encontraba dormido, se había bajado su short y su boxer y masajeaba su verga lentamente mientras la restregaba por toda mi cara.

No supe que decir ni que pensar, pero no hizo mucha falta pues Ricardo, sin darme tiempo a pensar, dijo:

“Si no quieres que todo el mundo se entere de que robaste la ropa de mi novia, abre esa boca de una vez y empieza a chupar, que tengo ganas de enseñarte de una vez, cual será tu castigo”

Me retiré aun mas de el y con una cara de sorpresa que le debe de haber causado mucha gracias, le dije que no, que yo no hacía esas cosas y que no podía obligarme a hacer algo así.

El me dijo entonces que no lo hiciera mas difícil y sin dejarme hacer nada mas, acercó nuevamente su pene a mi cara, mientras con una mano, descubría mi sleeping, dejándome solamente con mis calzoncillos y mi camiseta cubriéndome, y de la misma forma quedó a la vista la ropa de baño de Pamela, debajo de mi pierna, como prueba de mi culpabilidad.

Ricardo notó inmediatamente el aroma a semen que desprendía mi cuerpo y tocando mi calzoncillo se dio cuenta de que hacía poco que había eyaculado, después tomó entre sus manos el traje de baño de Pamela y viéndolo de cerca, me dijo:

“así que te has masturbado mientras acariciabas la ropa de mi novia? Que? Pensabas en cogértela? Crees que eres lo suficientemente hombre como para cogerte a mi novia?”

Yo le aseguré que no, que sabía que no, que eso era una mentira y que jamás habría pensado en ello.

Entonces se quedó pensando un poco y me dijo:

“entonces lo que sucede es que has robado su ropa para ponértela tu? Ahora lo comprendo, eres un maricón al que le gusta usar ropa de mujer, no es cierto?”

Ante esas palabras, que al tiempo me aterraban, también se fue generando dentro de mi una gran excitación, si, Ricardo tenía razón, yo quería ponerme la ropa de Pamela, por que en realidad, quería ser como ella, quería que mis piernas fueran largas y blancas como las de ella, que mis caderas fueran anchas y mis nalgas redonditas como las de ella, quería tener un par de pechos y unos pezones erectos y sensibles como los de ella y quería tener una vagina en lugar de un pene, Ricardo, había acertado en su diagnóstico!!!

Mientras pensaba esto, mi pene sin poder evitarlo, empezó a levantarse y mi cara se puso de color rojo, al instante, fue evidentemente por debajo de mis calzoncillos que estaba yo teniendo una erección y Ricardo lo notó y confirmó sus palabras.

“con que de eso se trata, no?” – dijo el – “yo pensaba venir aca a darte un castigo por haberte robado la ropa de mi novia y me encuentro ahora con que solo eres otra mujercita caliente como ella. Muy bien nenita, pues te voy a conceder tu deseo, y aprovechando que ella no ha querido terminar lo que iniciamos, tu vas a ser mi mujercita ahora, así que…. Desnúdate y ponte su traje de baño perrita”

El terror de ver mi secreto al descubierto era demasiado grande para mi, me quede helado sin saber que hacer, por una parte era cierto todo lo que Ricardo decía, y por la otra, aun no había yo tenido tiempo de procesar toda esa información, por lo que me quede sin saber que hacer hasta que una nueva bofetada me despertó de mi pasividad.

“anda putita, no tenemos toda la noche” – me dijo después de darme esa bofetada –

Y de forma inmediata, retorció uno de mis pezones con su mano izquierda, mientras decía: “una putita siempre esta dispuesta a obedecer las ordenes de su macho”

Sin mucha resistencia ya, me quité los calzoncillos, a lo cual mi propia verga salió como impulsada por un resorte, me despojé de mi camiseta y me dispuse a ponerme la ropa de Pamela, la cual se encontraba aun húmeda y fría

Me puse primero la parte baja del bikini y al contacto con el frío material, mi erección comenzó a ceder un poco. Después, traté de colocarme el sostén, pero Ricardo me dijo:

“aun eres muy pendeja para hacerlo tu sola, déjame tu ayudo a abrocharlo putita”

Una vez que tuve puesta la ropa de Pamela, Ricardo dedicó unos minutos a contemplarme sin decir palabra o hacer ninguna otra cosa. Pasado un tiempo, me dijo:

“si quieres ser mujer, tendrás que hacer todo lo que yo te diga y sin desobedecer, yo te enseñaré todo lo necesario y pasaremos un buen tiempo juntos”

Dicho esto, se recostó cómodamente sobre el piso de la tienda, sacudió un par de veces su verga y me dijo, ahora si, chúpamela!

Evidentemente yo no sabía que hacer, así que tomándome de la mano, la jaló hasta ponerla sobre su verga que estaba volviendo a despertar, traté de retirarla, pero su fuerza me superaba con mucho. Ricardo, como ya lo he mencionado, era un muchacho de 18 años, que dedicaba mucho tiempo al gimnasio y por lo mismo tenía músculos muy desarrollados, una piernas fuertes y gruesas como troncos, brazos marcados y un vello negro y espeso cubriéndole el cuerpo, desde el pecho hasta las piernas.

Sin poder retirar la mano, clavé los ojos en ella, y pude darme cuenta de la forma y la textura de la misma, como le habían hecho la circunsición tenía una verga limpia y larga, con venas marcadas a lo largo de todo el tronco y con un grosor considerable, mucho mas grande por cierto que la mía y con una mata de pelo en la base que la hacían verse aun mas amenazante, se notaba una pequeña curvatura hacia el lado derecho y la cabeza de esa verga era bulbosa, grande y con una corona bien formada, mientras mas erecta se ponía al contacto con mi mano, mas se ponía de un color morado y por la punta empezaban a salir pequeñas gotas de lubricación, parecía tener vida propia, latía fuerte entre mis dedos y sin soltarme la mano, Ricardo empezó a mover hacia arriba y hacia abajo, mientras cerraba los ojos y mas lubricación salía de la punta de su pene.

Al poco tiempo, retiró su mano de encima de la mía y yo continué con ese movimiento sin saber a ciencia cierta lo que sucedía pero sintiendo una extraña felicidad al estar proporcionándole placer a una verga tan majestuosa.

Cuanto mas masajeaba yo esa verga, mas crecía y de repente me vi a mi mismo como fuera de la situación e imaginándome como estaba, usando el traje de baño de una hermosa adolescente, con la tanga y un sostén, mientras de rodillas masturbaba a un hombre que se encontraba recostado. Mi propia verga empezó a crecer y de repente me sentí en completo control de la situación. De momento supe perfectamente como acariciarlo y que hacer para darle placer, de repente me vi a mi mismo en el cuerpo de Pamela y me imaginé siendo ella y desde instante, mi vida cambió por completo, me sentí por primera vez en el lugar en el que siempre debí de haber estado.

Continué masturbándolo y al mismo tiempo con la otra mano, acaricié sus testículos con lo que Ricardo emitió un breve gruñido de placer, sopese el tamaño de sus bolas y acaricie delicadamente su entrepierna, sin necesidad de decir una sola palabra, acerqué mi boca a su verga y poniendo mis labios en forma de “o”, deposité un tibio beso en la cabeza de su pene. De la punta de su verga surgieron mas gotas de lubricante, y yo, de manera instintiva, saque la lengua para recogerlas y saborearlas, encontrando su consistencia, textura y sabor, como un verdadero manjar y una sensación única de satisfacción, apreté mas la base de su pene con mi mano y nuevas gotas aparecieron, las cuales fueron nuevamente devoradas por mi golosa lengua.

Sabiendo que es lo que a continuación seguía, tomé aire y abriendo la boca todo lo que podía y cuidando de mantener mis dientes cubiertos, me metí su bulboso glande en la boca y empecé a apretarlo entre el paladar y la lengua, haciendo un estrecho canal por el que se deslizaba su verga, permitiéndome sentir cada vena de su tronco conforme avanzaba por mi boca. Comencé a succionar al mismo tiempo que acariciaba su frenillo con la lengua, provocando que Ricardo se contorsionara en el piso, haciendo evidente su disfrute. Con una mano seguía aferrando la base de su pene mientras con la otra seguía acariciando sus testículos en movimientos circulares y cada momento su verga entraba de manera mas profunda en mi boca.

Relajé la garganta permitiendo que la cabeza de su pene entrara en ella y mientras respiraba por la nariz, seguí introduciéndome ese delicioso pedazo de carne hasta que sentí mi nariz chocar con la base de pelos que decoraban su pubis, entonces, comencé a sacar su verga lentamente de mi boca sin dejar de hacer presión entre mi lengua y el paladar, hasta que mis labios quedaron sobre su glande. Levanté la mirada y lo vi como sudaba y mantenía los ojos cerrados, así que volví a introducir su verga en mi boca, apretando también mis labios en torno a su tronco.

Su mano se colocó detrás de mi cabeza y me ayudó a encontrar el ritmo exacto en el que debía de masturbarlo con mi boca, cada vez que su verga llegaba al fondo de mi garganta, apretaba sus testículos con la mano y conforme iba saliendo, dejaba que su glande llegara hasta mis labios para volver a meterla con cierta presión, así estuve succionándolo por mas de 5 minutos, hasta que sentí que algo se empezaba a revolver dentro de su cuerpo, era tal la presión que mi lengua, paladar y labios hacían sobre su pene, que me pude percatar de que se inflamaba un poco mas y sus testículos se contraían un poco, como preparándose para algo, su respiración también se hizo mas agitada y la presión de su mano sobre mi cabeza aumentó de igual manera.

Ricardo, presionando mi cabeza hasta enterrarme completamente su verga en la boca, dijo en un suspiro: “me vengo!!!!!” y con esto, aflojó todo su cuerpo y sentí como su miembro se contraía momentáneamente y luego se expandía para dejar salir un chorro de semen que pasó directamente a mi garganta. Sin saber por que, supe que quería saborearlo y por lo mismo, retiré un poco su verga, manteniendo la punta sobre mi lengua, y un grueso chorro de su semen caliente y espeso se depositó en mi boca, y luego otro y otro mas, su semen llenó mi boca y por las comisuras de mis labios empezó a escurrir, saboree cuanto pude y me lo tragué, saque su verga que seguía escupiendo esperma de mi boca y un nuevo chorro me mojó los ojos y la nariz, para no seguir desperdiciándolo, metí nuevamente su glande a mi boca y succione todo lo que pude, paladeándolo y queriendo aun mas. Poco a poco se fue tranquilizando y su verga dejo de escupir esa deliciosa leche, pero yo lo mantuve en mi boca hasta que fue perdiendo firmeza, no importaba, ya que mi lengua seguía acariciándolo y mis manos seguían jugando con sus testículos.

Pasados unos minutos su verga se encontraba totalmente flácida entre mis labios, saqué la lengua y recogí todo el resto de semen que había quedado en sus testículos y en su cuerpo, incluso algo que había escurrido hasta el piso y me lo tragué con mucho entusiasmo, dejé que el semen que me había quedado en la cara se secara y por lo mismo, sin quitármelo, voltee a ver a Ricardo a los ojos.

En sus ojos descubrí una nueva persona, se notaba una extraña mezcla de satisfacción, ternura, agradecimiento y poco a poco, fui subiendo la cara hasta quedar a la altura de la suya, aun le faltaba el aire y yo me encontraba muy contento con lo que estaba sucediendo, una especie de furor se apoderó de mi cuando quedamos frente a frente.

Ricardo entonces tomó aire y de una manera muy dulce me dijo:

“nadie me había hecho sentir las cosas que tu me hiciste sentir hoy, tienes un talento único y eres mucho mas mujer que mi propia novia. No pensé que hubiera nadie que disfrutara tanto como tu lo hiciste” Diciendo esto, bajo su mano hasta mi propio pene que se encontraba aun dentro del traje de baño de Pamela y me mostró que yo también había eyaculado sin siquiera darme cuenta, recogió un poco de mi semen con sus dedos y los puso en mi boca. Chupe golosamente y me comí también un poco de mi esperma, notando claramente la diferencia de sabor y textura (el suyo era mucho mas rico!!!!)

Ricardo continuo diciendo:

“cuando Pamela me la chupa, lo hace de una manera torpe y sin emoción, tu eres mucho mejor, y creo que por la forma en la que te gustó a ti también, hemos descubierto que hay dentro de ti una mujer mucho mas sensual que cualquier otra”

Entonces me jaló del brazo hasta quedar recostado sobre su pecho y acariciando mi cabeza, me dijo:

“yo te voy a enseñar a ser mujer, ese traje de baño que te robaste te queda bien, pero a partir de hoy, verás como te iré llevando a que seas cada vez mas mujer y mas hermosa”

Dicho esto, cerró los ojos y los dos nos quedamos profundamente dormidos, yo recostado sobre su velludo pecho y el con un brazo alrededor de mi, el completamente desnudo y yo con el traje de baño de Pamela.

A la mañana siguiente, desperté al sentir movimiento a mi lado, era Ricardo que se estaba masturbando de rodillas al lado de mi cabeza, abrí los ojos sorprendido y el simplemente dijo:

“hola nenita, buenos días, te traje el desayuno a la cama”

Y enseguida comenzó a eyacular sobre mi cara, por lo que riendo divertido, levanté la cabeza y me metí su verga a la boca disfrutando de 4 o 5 chorros de su esperma calientito, que me supieron maravillosamente, mantuve su pene en mi boca hasta que dejó de eyacular y entonces, dando una última succionada, lo deje salir con ternura, sintiéndome la mujer mas feliz del planeta por primera vez en mi vida.

Una vez que hubo depositado su delicioso néctar en mi garganta, se incorporó y dándome una palmadita en las nalgas, me dijo:

“anda putita, quítate tu ropita y salgamos ya que pueden estar buscándonos”
Salió de la tienda y se fue con los chicos de su edad a la playa, dejándome en un estado de éxtasis y en mi cabeza, mil ideas revoloteando. Me quité el traje de baño de Pamela con el que me había dormido y sintiendo en mi cara y en mi cabello el semen seco de Ricardo, me vestí con unos shorts y una camiseta, teniendo cuidado de doblar mi nueva ropa y ponerla oculta entre mis cosas.

Cuando salí de la tienda me sentía diferente, esa mañana era muy distinta a todas las otras mañanas, sentí que el sol me acariciaba el cuerpo de manera especial

Noté como en el campamento había menos gente que la habitual y es que casi todo estaban en ese momento en la playa, ya que el día estaba estupendo y el agua tranquila, cuando ya me dirigía hacia allá, alcancé a ver a Pamela detrás de su tienda, con cara de preocupación y buscando afanosamente en los alrededores. No se de donde saqué valor y me aproxime a ella, le pregunte que le ocurría y si le podía ayudar en algo. Ella solamente me respondió que estaba buscando su traje de baño, ya que estaba segura de que el día anterior lo había dejado secando al sol, me dijo que como era el único que tenía, si no lo encontraba, no iba a poder ir a divertirse con todos los demás.

Dentro de mi, silenciosamente, me alegré mucho por la situación que estaba atravesando esa niña, me hubiera gustado decirle: “no lo encontrarás por que ahora es mío, de la misma manera que Ricardo” pero simplemente le dije que lo lamentaba y que ojala lo encontrara pronto, dicho lo cual, me apresuré a dirigirme a la playa en donde ya me estaban esperando mis amigos.

Durante el día me la pasé en un continuo estado de felicidad, aun cuando interactuaba yo con mis amigos, dentro de mi me sentía diferente, cambiada, renovada y veía continuamente hacia donde estaba Ricardo con su grupo (4 o 5 chicos de su edad, igualmente como el, guapos y varoniles), y en un par de ocasiones nuestras miradas se cruzaron, incluso en un momento, casi puedo asegurar que me mando a la distancia un beso. Yo lo veía y no podía dejar de desear estar a solas con el, para contarle todas las maravillas que veía en nuestro futuro.

Ya por la tarde y después de la comida, el ambiente era de mucho menos energía, todo mundo se encontraba cansado e incluso algunos adultos, se retiraron a tomar una siesta, mi grupo de amigos propuso ir a pescar a una laguna que se encontraba cercana, pero yo me disculpé argumentando que no me sentía muy bien, por lo que me retiré a mi tienda a pensar un poco y a recordar la noche que pasé con Ricardo.

Estaba metida en mis pensamientos, que no me dí cuenta cuando Ricardo entró y abalanzándose sobre mi, me tiró al piso de la tienda de una manera juguetona, mientras decía: “te tengo perrita, eres mi esclava y harás lo que yo te ordene” Esas palabras me hicieron mucho efecto y me quede seria mirándolo fijamente. El se incorporó y me preguntó con una media sonrisa que sucedía, mi respuesta lo dejó atónito:

“ Si Ricardo, si soy tu perrita, si soy tu esclava, puedes hacer conmigo lo que te venga en gana, te pertenezco y eres dueño de mi cuerpo y de mis pensamientos, lo que tu me ordenes lo haré, estoy dispuesta a servirte en la manera que mejor lo dispongas. Puedes considerarme como tu puta personal”

Se me quedó viendo fijamente, como tratando de entender lo que le acababa de decir, - “En serio? Lo que me estás diciendo, es en serio? “ - “Si” le respondí sin dejar de verlo a los ojos, soy tuya por completo y puedes usarme como se te de la gana.

Su mente estaba trabajando de una forma acelerada y por lo que pude ver debajo de su traje de baño, la idea le estaba gustando, acerqué una mano para acariciar su pene por encima de la tela de su traje y sin dejar de verlo, le dije: - “Ricardo, puedes considerarme lo que tu quieras, ayer por la noche me hiciste ver que dentro de mi hay una mujercita dispuesta a cualquier cosa con tal de tenerte feliz, me has cambiado y nunca podré dejar de agradecerte la maravilla de sensaciones que me has provocado”-

En su cara había una extraña mirada, entre sorprendido y halagado

- “ Nena, de verdad te gustó, no es cierto? De verdad te gustó chuparle la verga a un hombre y tragarte el semen! Y por lo que veo quieres mas y mas, no es cierto?” –

Si Ricardo, respondí, me encantó hacerlo, me encantó ponerme la ropa de tu novia y recibir tu pene en mi boca, y ahora no creo ser capaz de dejar de hacerlo, quiero ser una mujer gracias a ti y quiero hacer felices a los hombres.

Poco a poco fue acercando su cara a la mía y de repente sentí sus labios sobre los míos, sentí su lengua presionando por entrar a mi boca y lo dejé entrar, su beso acabó por dominarme, sentí que me derretía entre sus brazos, el sabor de su saliva me intoxicaba y me hacía desearlo aun mas, te tomó con las manos a ambos lados de la cabeza y mientras su lengua recorría por completo mi boca, sus labios presionaban los míos, me tenía bajo un completo control, su saliva pasaba a mi boca de la manera mas natural y de repente comenzó a dar pequeñas mordidas en mis labios, dibujando con su lengua el contorno de mi boca y llevándome a un mundo desconocido y delicioso, por primera vez me sentí amada, sus dedos se metieron en mis oídos y entonces si, mi aislamiento del mundo fue completo, con los ojos cerrados, los oídos tapados, lo único que podía percibir era a este hombre que me estaba besando como nunca había yo besado en la vida, degustando su saliva, su lengua, sintiendo sus ardientes labios sobre mi y pensando que no quería que ese momento acabara nunca, sabía que en ese momento estábamos sellando un pacto, un contrato de posesión, una entrega total y completa.

No se cuanto tiempo habrá pasado con sus labios pegados a los míos, pero cuando se separó de mi, quedé inmóvil, con los ojos cerrados y sintiéndome completamente enamorada de este maravilloso hombre. El simplemente se sentó a mi lado y sin decir nada, acarició mi cabello y me dijo : “Gracias mi amor”

Cuando salí de esa especie de trance hipnótico en el que me encontraba, me di cuenta de que mi propio traje de baño estaba completamente mojado por mi semen. Había tenido una eyaculación mientras Ricardo me besaba y ni siquiera me había percatado de ello, mi cuerpo estaba totalmente erotizado y el mas mínimo contacto de este hombre, me llevaba al éxtasis del placer.

Ricardo se dio cuenta y me dijo –“ parece que estas destinada a estar siempre bañada en semen eh?”-

Esto me causó mucha risa, pero a la vez, mucha excitación, juguetonamente le dije:

-“ si, mi vida, creo que soy una adicta al semen, quiero estar bañada en el, de los pies a la cabeza, amo su textura, su olor, su sabor y mas aun, la parte de la cual sale” –

Se me quedó viendo un momento y entonces me dijo:

-“ quiero que hagas algo por mi, quiero que te quites ese traje de baño lleno de tu esperma y que lo limpies con tu lengua, después quiero que te pongas el traje de Pamela y encima de el, ponte unos shorts y una camiseta que te cubra bien, quiero darte una sorpresa, apresúrate, te espero afuera” –

Dicho esto, salió de la tienda.

Obedecí de muy buena gana, sintiendo que este hombre me dominaba y que yo era de su propiedad, me quité mi pantaloncillo de traje de baño y acercándolo a mi boca, limpié con la lengua mi propio semen, el sabor era agradable y me empeñé en dejar completamente limpio todo, recogiendo con la punta de la lengua cualquier evidencia y posteriormente succionando la tela para que no quedará ninguna muestra, al final y una vez que me sentí complacida con mi trabajo de limpieza, saque las dos prendas del traje de baño de Pamela y me puse la tanga, cuidando que se mostraran bien mis nalgas, después me puse el sostén, ajustando los tirantes y deseando intensamente que hubiera yo tenido un par de pechitos que ofrecerle a mi hombre, después, encima de esa delicada ropa, me puse mi fea ropa de niño y salí de la tienda a encontrarme con mi macho.

Cuando salí no lo ví por ningún lado y decidí esperarlo a la puerta de la tienda que para ese momento ya era “nuestro nido de amor”, pasaron unos minutos y no aparecía por ninguna parte así que empecé a sentirme un poco preocupada (cabe mencionar que a estas alturas ya me empezaba a referir a mi misma en género femenino, ya que me hacia sentir mucho mejor considerarme mujercita). Pensé en ir a buscarlo a la playa, pero el no me había dado esa indicación, así que simplemente, me senté a esperar que mi hombre apareciera.

Pasados unos minutos ví que Ricardo se acercaba a la tienda en compañía de sus 4 amigos, todos ellos de la misma edad, de nombre Manuel, Luis, Alberto y Oscar, ninguno de ellos me era desconocido ya que eran todos hermanos de mis propios amigos, aun cuando a decir verdad, jamás se habían dignado siquiera a dirigirme la palabra. Adelantándose un poco a su grupo, Ricardo dijo:

-“ Hola, ven con nosotros, iremos a buscar tortugas del otro lado de la bahía”

Diciendo esto, siguió su marcha y empezó a caminar a mucho mas velocidad seguido de sus amigos y después de mi. Mientras caminaba tratando de aguantarles el paso, miles de dudas e interrogantes cruzaron por mi cabeza, no entendía por que me invitaba a ir con ellos, cuando yo, simplemente era un mocoso a su lado, tampoco entendía por que me había pedido que me pusiera el traje de baño de Pamela y después, me hubiera cubierto con mi ropa, y mucho menos entendía, por que quería ir a buscar tortugas tan lejos, para llegar al punto indicado debíamos de caminar mas de 5 kilómetros hasta una pequeña playa escondida, la cual habíamos visitado días antes con todas las familias.
Era un lugar muy apartado y solitario, al que solo se accedía después de una agotadora caminata. Todo esto me iba yo preguntando mientras trataba de no quedarme tan rezagada del grupo, a mi me hubiera gustado mucho mas perderme en la maleza con mi hombre y desfallecer de placer entre sus brazos. Ahora empezaba a entender por que es tan difícil comprender a los hombres!!!

Al tiempo de caminar, llegamos finalmente al lugar donde supuestamente deberían de estar las famosas tortugas, pero no había ninguna a la vista por lo que me emocionó el hecho de pensar que quizá sería necesario separarnos para ir en parejas a buscar alguna y que quizá podría ir yo con Ricardo, para probar nuevamente el delicioso sabor de sus labios o si era yo muy afortunada, un nuevo trago de semen de su maravillosa verga.

Cual no ha sido mi desilusión cuando ví que se sentaron todos en la arena suave de esa playa y uno de ellos, Oscar, el mas fuerte, sacó de su mochila de campamentos, 6 paquetes de cerveza contenida en hielo y le repartió una a cada uno, tímidamente me acerqué y para mi sorpresa, también a mi me ofreció una, lo cual en otro momento me habría hecho sentir muy bien, ya que difícilmente alguien de mi edad era invitado a compartir con los “grandes”, pero en este momento, no me hizo tanta gracia.

Comenzaron a platicar animadamente entre ellos mientras yo veía fijamente a Ricardo como tratando de entender por que me había invitado, tomaban la cerveza como si fuera agua y cuando yo apenas iba a la mitad de la primera, cada uno de ellos había despachado por lo menos un par. Hablaban de la universidad, de autos, de deportes y por supuesto, de su tema preferido….. mujeres. Esa plática me empezó a hacer sentir un poco incómoda ya que quien no alababa los pechos grandes de alguna, mencionaba el delicioso aroma de una vagina, de quien era mas guapa, con mejores piernas, etc. Yo me mantenía en silencio mientras bebía mi cerveza.

Cerré los ojos mientras recordaba los momentos pasados con Ricardo, hasta que de pronto, las palabras que escuché me produjeron un sobresalto, mi hombre, acababa de preguntar al grupo de amigos si alguna vez les habían chupado la verga!

Solamente dos de ellos contestaron afirmativamente (Manuel y Oscar), los otros dos dijeron que no, que nunca habían logrado convencer a sus novias de hacerlo. Manuel y Oscar abundaron en sus respuestas, ambos mencionando que si bien había sido algo erótico, no había sido tan intenso ya que las chicas que lo habían hecho, no lo habían sabido hacer de una manera muy placentera y ninguna de ellas había accedido a recibir el semen en su boca.

Ante esta aclaración, mi Ricardo dijo:

-“pues yo les tengo que contar algo….. el dia de ayer dos mujeres me chuparon la verga, la primera de ellas fue Pamela, que puso se lengua en mi glande y le dio algunos besos, pero nada mas, pero la segunda, les puedo asegurar que es una maestra, chupa la verga como una verdadera Diosa, le encanta hacerlo y disfruta mucho tragarse el semen, es una putita maravillosa”-

- “Quien es?, Quien es? “ – Preguntaron todos con emoción – “crees que nos la quiera chupar a nosotros? “ preguntaron nuevamente los chicos excitados.

Yo me quería morir de vergüenza, no sabía donde meter la cara, sentía mis mejillas a punto de explotar, no movía ni un músculo por miedo de que me voltearan a ver, hasta que Ricardo dijo:

-“ les voy a presentar a esta mujercita, les aseguro que sus habilidades los dejara encantados”- Dicho esto, se levantó y caminó hacia mi, agachándose me tomó de la mano y me dijo: “ven pequeña, deja que mis amigos sepan en verdad quien eres”

Todos se quedaron mudos, el silencio que se sentía en esa playa contrastaba con las risas y comentarios que segundos antes se habían escuchado, no se escuchaba ni siquiera el sonido de las olas, yo sentía la presión de mi sangre que hacía que mi corazón latiera de una manera agitada.

Ricardo me tomó de la mano y poniéndome de pie, procedió a quitarme mi camiseta, mostrando a todos la parte superior del bikini que cubría mis pechitos. Posteriormente desabrochó mi short y lo dejó caer a mis pies, mostrando a todos, mi tanga de florecitas. Me tomó en alto de la mano y me hizo dar una vuelta sobre mi propio eje, mientras las miradas de sus amigos se clavaban en mi.

-“ se lo que están pensando, están pensando que esta no es una mujer, pues yo les garantizo que si lo es, es una puta maravillosa encerrada en el cuerpo de un jovencito, y es de mi propiedad. Esta perrita me pertenece, pero estoy dispuesto a compartirla con ustedes ya que le fascina el semen, es una ninfomanía y quiero que ustedes me ayuden a satisfacer su necesidad de sentirse mujer”-

Dicho esto, presiono con una de sus manos mis hombros y poniéndome de rodillas enfrente de el, me dijo con mucha ternura:

-“ vamos chiquita, quiero que les demuestres de lo que estoy hablando, chúpamela!”-

Ni en mis mas salvajes sueños me había sentido nunca tan dominada, tan expuesta y tan exhibida, cabe decir que esto, me producía una excitación mayúscula y prueba de ello era el estado de mi miembro en completa erección. Pero no tuve mas tiempo de pensar, Ricardo bajó su pantaloncillo y su verga saltó como impulsada por un resorte hasta chocar con mis labios, esos mismos labios que ya le conocían a profundidad y que un rato antes, se habían rendido a su beso.

Olvidando que me encontraba rodeada de 4 jóvenes excitados, abrí mi boquita y dejé que el glande de Ricardo se posicionara sobre mi lengua, la dejé ahí solo un instante antes de empezar a mamársela como yo sabía que debía hacerlo.

En ese momento lo único que importaba era mi hombre y su verga y el hecho de sentirme yo su mujer, puse toda mi energía en la forma en la que le chupaba el pene, hice con mi lengua movimientos giratorios alrededor de su glande, lamí por completo sus testículos, los metí en mi boca mientras lo masturbaba y dejé que toda la longitud de su verga me entrara en la boca hasta casi quedarme sin respirar, lo único importante era hacerlo sentir bien y sabía que de hacerlo, recibiría mi ansiado premio, un buen trago de su deliciosa lechita caliente.

No se cuanto tiempo habré estado haciendo esto, pero en determinado momento, escuché que su respiración se hacia mas agitada y un instante después, su verga estalló en mi boca, llenándome de tal manera que antes de poder tragarlo, parte de su semen escurrió por mis labios, mojándome el cuello y mi sostén. Saqué su verga de mi boca solo para recibir una nueva descarga en la cara y me relamí los labios golosamente tratando de captar mas esperma fresco. Ricardo se mantenía recargado en mis hombros y su respiración se fue tranquilizando. En ese momento, volví a poner su verga en mi boca para ordeñarle las últimas gotas de semen, hasta que la sentí completamente flácida y entonces, dando una final succionada, la dejé salir.

Antes de reaccionar ante lo que acababa de suceder, escuché aplausos por parte de los 4 chicos que se encontraban a mi alrededor y voltee a verlos.

Se encontraban rodeándome a escasos metros de donde yo me encontraba arrodillada, todos con su miembro al aire, mientras se acariciaban y en sus caras se adivinaba el deseo animal, de no haber sido por la presencia de Ricardo ahí, estaba segura de que se hubieran aventado encima de mi y me hubieran violado salvajemente.

Yo aun sentía el semen de Ricardo bajando por mi garganta y en el cuerpo, las manchas frescas de su esperma, así que no atinaba a que decir o hacer, pero por fortuna, mi hombre bien que lo sabía y dijo:

-“ como les dije anteriormente, esta putita es mía, me pertenece a mi y nadie mas, pero para satisfacerla a ella, dejaré que se las chupe a ustedes con una sola condición. Deberán eyacular ya sea en su boca o en su cuerpo, donde ustedes lo prefieran, mientras mas semen le dejemos impregnado en su cuerpo, mucho mejor.”-

Yo me encontraba sorprendidísima de lo que estaba sucediendo, Ricardo había manifestado ante sus mejores amigos, que yo le pertenecía, pero que quería verme disfrutar por lo cual, daba permiso a sus amigos de bañarme en semen. Y a mi jamás me pregunto si quería hacerlo!!!! Obvio está, sabía el de antemano que mi respuesta hubiese sido positiva.

A partir de ese momento tuve a 5 machos dispuestos para mi, probé 5 diferentes vergas y me llenaron de semen hasta por dentro de las orejas, cada uno de ellos eyaculó por lo menos 3 veces, tragué tanto semen que estuve un par de días sin poder comer y mi cuerpo despedía un inconfundible aroma a esperma. Tuve la delicia de conocer como era una verga sin circunsición, de conocer un pene tan grueso que solo la punta entró por mi boca, de tener dos miembros en la boca al mismo tiempo y durante una semana me dolió la quijada de tanto haberla mantenido abierta. Hacia el final de la tarde, me encontraba yo totalmente empapada en semen, mezcla de mis 5 nuevos amigos y puedo jurar que disfruté intensamente cada segundo de esa maravillosa experiencia que marcó mi camino como mujer. El momento culminante de la tarde fue cuando Ricardo, después de habérsela estado chupando por tercera vez, puso su verga a punto de explotar sobre mi frente y diciendo: “a partir de este momento, te bautizo como Pamela, la mejor mujer que he tenido en mi vida” y a continuación eyaculó copiosamente sobre mi rostro satisfecho.

Lo que sucedió después y otras historias, serán motivo de una nueva narración

Dudas, comentarios, sugerencias y propuestas a

nenita4umx@yahoo.com.mx

Pamela Coutiño
Poza Rica, Veracruz
Junio 2009


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