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El Principiante -
Joselito - (Hetero) [19 Apr 2009]
¡Mira Ángelito, van a chiquitease a tu mujer! ¿Verdad que se lo prestas un ratito?

Soy un hombre de cincuenta que aparenta menos años. Después de mucho tiempo, todavía sigo con la inquietud de participar sexualmente con una pareja. Me excita pensar en cogernos entre dos a una mujer. Imaginar que estoy dentro de ella y empezar a sentir cuando el otro la penetra y dentro de ese hoyito caliente y húmedo va oprimiendo mi verga, para luego rematar con ese mete y saca que “masajea” y estruja indirectamente a mi miembro mmmmmmmmmmmmmmmm…

En los primeros años de casado, pretendí convencer a mi esposa de realizar algo así pero fue inútil. Intente jugar y también fracase. Ella coge muy bien. Incluso me da mis gustos como dejar que se la meta por chiquito o me da unas mamadotas, mi vicio. Solo que a la hora de venirme saca la verga de la boca y me vengo afuera y eso no me gusta. A ella no le llama la atención hacerlo con dos, incluso amenaza con dejarme si insisto. No hubo dudas, por el amor que le tengo abandone la idea pero las ganas siguen conmigo. Esas, creo que aumentaron con el tiempo.

Sin embargo, gracias a la red, pude contactar a una pareja que atendió a mi llamado. Me escribió una persona llamada Ángel y después de una serie de correos que llevaban preguntas y respuestas, decidió que nos conociéramos.

La cita la hicimos en un lugar agradable y selecto. Llegue poco antes de la hora fijada y aún no se había presentado nadie llamado Ángel. Tome asiento y espere. Mientras lo hacia, me invadía el miedo. Pensaba en las consecuencias de mi atrevimiento y audacia por arriesgar mi matrimonio. Meditaba en los peligros de un contagio, de un asalto, etc. Todo por mi calentura…

Me consolaba con las palabras de Edgar Alan Poe quien dijo: La única manera de acabar con una tentación es llevándola a cabo. ¡Realizarla!

Estaba tan ensimismado en mis pensamientos que no logré ver cuando entraba un hombre de mediana altura, maduro, distinguido, seguro de si mismo, que se acerco a mí y dijo amablemente:

¿José?

Dirigí la mirada a él y exclame un tanto nervioso… ¿sssiii? Toma asiento por favor…

Ahí estaba, más cerca de realizar la fantasía que me había perseguido durante muchos años.

Platicamos de muchas cosas largo rato; política, arte, industria, ecología, música, de todo. Me pareció eterno el momento en que llegáramos al grano y al mismo tiempo no lo deseaba. Nunca hablamos de otra cosa y no quise perturbar y echar a perder mi oportunidad y tampoco aborde el tema, hasta que se despidió. Quedo en comunicarse después de hablar con su pareja y madurar si era candidato a cumplir también las fantasías de ellos dos.

Mientras viajaba rumbo a mi casa, pensaba en la posibilidad de una negativa de parte de ellos. Soy delgado, sin grasa, sin panza. De aspecto distinguido, pero no soy un adonis…Tampoco presumo de un espectacular cuerpo o de un espectacular y bien dotado pene. Lo tengo normal y eso si, muy ardiente.

Pasaron los días y deje de sentir la inquietud y el nerviosismo de no tener respuesta, hasta que recibí un correo de Ángel y “Jessica”, quienes me invitaban a reunirnos en el mismo lugar.

De inmediato sentí más miedo que en el pasado. Significaba que tal vez se cumpliría mi fantasía. Significaba también que había pasado la prueba con Ángel y que solo faltaba la aceptación de Jessica, su pareja o esposa, nunca me lo aclaro ni yo le pregunte… También especulaba… ¿Seré capaz?

Llego el día de la cita y los esperaba muerto de miedo…

No paso mucho tiempo cuando por fin llego Ángel acompañado de una mujer madura, de rostro amable y mirada algo lujuriosa. No era un cuerpazo, pero de inmediato percibía que era un manjar en la cama. Y eso es lo que realmente me importaba, que fuera una delicia en el sexo…

Vinieron a la mesa y dijeron:

¡Hola! ¡Te presento a Jessica!
Y extendió la mano mirándome fijamente…

De inmediato sentí la afinidad al estrechar la mano de Jessica…

Platicamos de todo. Jessica no dejaba de verme. Reímos, bebimos un poco y por fin llego el momento de la verdad…

Mirándome a los ojos, pregunto Jessica:
¿Te gusto? …

Conteste:
No imaginas cuanto…

¿Nos vamos?
Dijo Jessica volteando a ver a Ángel y luego a mí… Después de una eternidad Ángel dijo:
¡Si!

Al poco rato no daba crédito que me encontraba en un lugar privado y agradable, acompañado de la pareja que me había aceptado a participar sexualmente con ellos para realizar ¡Por Fin! mi fantasía.

Jessica se disculpo un momento y se retiro. Ángel preparo una bebida para cada uno y luego puso algo de música. Platicábamos de cosas triviales cuando salió Jessica vistiendo una minifalda muy cortita que dejaba ver sus magníficas piernas y el principio de sus bellas nalgas. Ángel, con mirada de satisfacción por la mujer que tenía, le ofreció la bebida y después volteo a verme para ver mi reacción. Debí de haber puesto una cara de asombro y gusto por verla, que esbozo una ligera sonrisa que me hizo sentir algo de vergüenza.

Repito, no es una miss universo pero tenía unas piernas y unas nalgas que se distinguían a leguas podía darnos placer a los dos tranquilamente, sin problemas. Jessica, satisfecha por el impacto de su imagen, se fue a sentar sin ningún recato junto a Ángel dejando ver hasta lo más íntimo, cubierto solo por una braguita muy delgadita por donde asomaban algunos bellos de su panocha.

Quede fascinado con la imagen que veía, que al dirigir la mirada a los dos, sonreían por el efecto que Jessica había provocado en mí. Se empezaba a notar mi erección por encima de mi pantalón...

¿Te gusta?
Me pregunto Ángel al tiempo que le ponía la mano y acariciaba el hermoso y cachondo muslote de Jessica…

¡MUCHO!
Le conteste…

Se dirigió a Jessica y cordialmente le pidió que mitigara mi sufrimiento. Yo reaccioné con un leve brinco, que casi se me cae el vaso de la mano. Ella sonrió maliciosamente y al levantarse del sillón pidió a Ángel sostuviera su vaso y fue hasta mí caminando de manera retadora y sensual. Respondí con otro brinco y creo que más fuerte que el pasado porque Jessica me miro con una sonrisa incrédula. ¡No era para menos! sentía los huevos en la garganta. De pie me miro fijamente; se hinco, acerco sus manos a la bragueta de mi pantalón, saco mi verga húmeda por el lubricante que ya drenaba y comenzó a chaqueteármela, suuuaaave y diestramente.

Aaaahhhhhhhhh…
Que rico sentí…

Cuando voltee a ver a Ángel me di cuenta que estaba casi desnudo. Como pude me fui quitando los zapatos y todo lo demás. Gozaba la chaqueta que me hacia Jessica, al tiempo que meditaba en lo especial que era esta “hembra” que literalmente empieza a tragarse mi verga.

Uuuuuuuuyyyyyyyyyyy

Primero chupó tiernamente la cabeza de mi pito. En seguida, a lengüetazos recorrió el tronco de arriba a abajo hasta los huevos, chupando uno y otro alternadamente.

Aaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyy…

Luego, poo-co a poo-quii-tooo, se la metía; o mejor dicho, se la tragaba. Dando oportunidad con cierta maña para que la observara metérsela hasta el tope y sin dificultad. ¡Nunca había sentido algo así!

¡No chiiinnnguueeezzzzzz… Perdón, se me salió…

Inconscientemente había provocado que Jessica riera en el momento en que se tragaba todo mi pito. Lo cual Provocó ligeras convulsiones y contracciones haciendo que me retorciera de placer ya que repercutían en su bendita garganta… Sentí que me elevaba al universo y luché por no venirme a cada embestida oral y porque también ansiaba disfrutar mucho más.

Exclame…
¡Mamacccciiiita Linda!

Jessica saco la verga de su boca con un chupetón estruendoso y volteando a ver a Ángel dijo:

¿Te gusta como se la mamo papi?

Mamas como la mejor de las putas mi amor…
Respondió…

Voltee a ver a Ángel, ya estaba desnudo y disfrutaba lo que veía y ya estaba preparado con su “arma” lista para atacar. Todo pasaba como en una película. Fue una sensación sublime; un espectáculo que veía y sentía; ¡Una mujer que goza mamando la verga!

Ángel se sentó al lado mió y chaqueteándosela le ofreció también su bien parado pito. Ni tarde ni perezosa, Jessica saco mi verga de su exquisita boca y se metió la de Ángel para darle unas ricas chupadas.

Me levante para disponerme a gozar a esa mujer que estaba empinadita mamándole la verga a su hombre. Pensé en lo extremadamente caliente que era Jessica, su innato conocimiento para dar placer y en lo felices que debían pasarla.

Eres muy especial… ¡Mujer Hermóoossa!
Exprese…

Eran una preciosidad esas piernotas y ese CULOTE frente a mí. Me invitaban cogerlos… Ángel estiro sus brazos y tomando el vestido de Jessica por los lados, lo levanto hasta descubrir el trasero de su esposa. Con la mirada le di las gracias y comencé a besar lentamente desde los pies hasta sus nalgas, mientras daba gracias por la oportunidad de estar disfrutando ese banquete. Le fui quitando sin que ella opusiera resistencia, sus lindas pantaletas. Estaba ansioso por mamarle, chuparle, mordisquearle y acariciarle todo, todo, todo… Y eso fue lo que hice por largo rato, aprovechando la oportunidad para “grabar” en mi “disco duro”, el delicioso aroma y el rico sabor de esa mujer.

Me deleitaba estar besándola y ella lo disfrutaba porque lo hacia saber retorciéndose muy cachondo. Cuando le pasaba mi lengua por el culo y por la panocha, respingaba y abría más sus piernas y lo paraba más. Como pude, también acariciaba y chupeteaba suavemente sus ricas y hermosas chiches.

No aguantando más, empecé a juguetear entre su panocha y su chiquito con la punta de mi verga de arriba abajo, exclamando ella sensualmente…

¡Méeeetemela papaccciiiito!

Ángel se incorporo y trato de sujetar cada nalga con cada mano, abriéndolas a manera de invitación y para dejar bien abiertos los hoyitos de Jessica. De nuevo lo miré con agradecimiento. Dude si metérsela por el chiquito o por la panocha y mejor decidí no arriesgarme y se la metí por su rico monito.

¡Que delicia!
Dije…

Después de varias entradas y salidas, su lubricante llegaba hasta mis huevos. Se retorcía y movía como una diosa para que yo la penetrara lo más adentro y no dejar de mamarle a Ángel. Mis huevos rebotaban en su mono debido a las embestidas que de repente le daba quejándose de placer mientras la acariciaba y besaba todo lo que podía.

Justo a tiempo, como la campana que suena en el ring salvando al boxeador de un nok-out, Ángel interrumpió la acción para solicitar a su mujer que se acostara boca arriba. Uuuuuffff mi semen amenazaba con salir... “Obedecimos” y el tomo un lubricante que ya tenía preparado por ahí. Luego unto en el culo de ella y después aplico bastante en su verga y se acomodo para chiquitiarla.

Con voz deliciosa dijo Jessica:
¿Vas a darle de comer a tu culo mi vida? ¡Anda, urge que se lo cojan!
Y tú, métela en mi boca…

Ángel empezaba a hurgar alrededor del culo de Jessica cuando comenzó a chupármela despacito. Cuando ya estaba siendo ensartada por el culo empezó a mamármela con desenfreno. Me di cuenta de su calentura por las suaves muecas de placer y dolor reflejadas en su rostro. Fue entonces que me pidió acomodarme de tal forma que pudiera mamarle a ella mientras me mamaba a mí y era chiquiteada por Ángel. Me reacomode poniéndome frente a Ángel, semejante al 69 para poder metérsela en la boca y también poder chuparle su panocha.

Yo estaba bufando de calentura y reteniendo la leche que se acumulaba en mis huevos. No era para menos. Por una parte, mi verga recibía unas mamadas que no se comparaban con nada en la vida. Por las arremetidas que Ángel le daba a ese culo provocaba que Jessica tragara mi verga hasta las anginas. Por la otra, veía en primer plano y con lujo de detalle, las cogidotas que Ángel le daba a ese hermoso chiquito que hasta dos que tres pedos le llegó a sacar.

Ángel exclamaba:
¿Te gusta que te den por el culo?

¡Sssiii Sssiii muuucho!

Jessica dejo de mamarme y le pidió a Ángel que se detuviera. Se levanto y se desnudo por completo y con gracia y orgullo, mostrando orgullosa su cuerpo desnudo, nos “ordeno”:

¡Tu!
Dirigiéndose a Ángel
¡Siéntate!

Obedeciendo Ángel se sentó. Acto seguido, se monto en la buena verga de su pareja, y se la metió en su panocha, echando el culo para atrás y me dijo:

Chiquiteame… papá…
Y luego, con voz cariñosa y algo melosa siguió…

¡Mira Ángelito, van a chiquitease a tu mujer! ¿Verdad que se lo prestas un ratito?

Ángel asintió con un leve movimiento de su cabeza. No podía creerlo, tenía frente a mí la oportunidad de realizar gran parte de mi fantasía. No tarde en colocar la punta de mi garrote en ese hoyito, haciéndola respingar levemente pero de inmediato ofreció más su trasero. Continué y despacito, poco a poquito, fui metiéndola hasta el tope. Al mismo tiempo exclamamos los tres…

¡AAAAAAAAHHHHHHH…

Primero deje mi verga quietecita. Luego empecé a sacarla y meterla cada vez más seguro de que no la lastimaba. Retorciéndose de placer, acarició la cabeza de Ángel y le dijo de frente:

¿Qué sientes papito? ¿Te gusta? ¿Sientes como me enculan?

Ángel contesto con dificultad por lo caliente que estaba:

Eeesssss increíble…

Al rato parecíamos una maquina perfectamente diseñada para meter, sacar y recibir, para contento de la ardiente Jessica que nos decía:

¡Assssííí, cójannnnme… cójanme!

Era una cogida de pronóstico. Metía y sacaba mi verga con intensidad y ese culo más lo disfrutaba. ¡Por fin! Estaba realizando mi fantasía.

¿Qué sientes querido?
Jessica pregunto a Ángel…

Diiivviiinnnoooo… Que riiico te estamos cogieenndo muñeca…

¿Y tu José?

No aguaannnto taaanto placer, por favooor, un segundooo…

Me salí del culo disculpándome… no deseaba venirme y pretexté un cambio de posición. Propuse que ahora yo en la panocha y Ángel en el culo. Aceptando los dos, Ángel vino atrás y yo me senté para que Jessica se montara en mi.

Jessica se metió mi verga y acomodó el culote para que Ángel se la dejara ir por atrás. Cuando empezó a meterla e iba entrando la verga de Ángel, sentí algo maravilloso. Era el clímax de mi fantasía; sentir como se estrechaba ese jugoso y caliente monito, a la vez que se aflojaba y volvía a estrecharse según las metidas de Ángel. Comencé a mamar las riquísimas chiches de Jessica y todo lo que podía. Me faltaban manos para acariciarla por todo su cuerpo. Ya no aguante más y dije:

¡No aguanto másss, me voy a veeeeniiiirrrr!

A lo que contestaron:

Jessica:
Dámela, dámela toda papito…

Ángel:
Yo también me veeeennngooo…

AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH…

Mójalo, mójalo… Llénalo… Llénalo…

Maravilloooosssso…

Hubo espasmos y convulsiones de placer. Fue una venida riquísima que me pareció larga y abundante.

Nos quedamos un momento sin movernos. El primero que saco su pito, fue Ángel. Sentí como dejaba espacio y permitió que escurriera más el líquido hasta mis huevos. Estaba empapado, que rico.

Jessica se levanto solo para y tirarse al lado mío.

Ya un poco más repuesto, Ángel se levanto y nos ofreció una bebida.
Desnudos continuamos platicando y tomando por un rato más, hasta que percibí que había terminado el placer por esa noche. Deseaba más pero mejor fui a darme un regaderazo y a vestirme. Cuando salí, los dos continuaban desnudos y se besaban y acariciaban con cariño.

Di las más sinceras gracias por el placer que nunca olvidaría y me puse a sus órdenes cuando lo desearan. Los dos se quedaron viendo y entonces Jessica le dijo a Ángel:

¿Se merece un premio?

Contestando Ángel:

¡Se lo merece!

Estando de pie junto a ellos, Jessica se separo un poco de Ángel y con el índice me hizo la seña de que me acercara más. Cuando lo hice, desabrochó mi cinturón y me bajo el pantalón y los calzones para comenzar a chaquetearme la verga. Al principio mi pito estaba flácido, pero con las manos y boca de esta asombrosa dama, mi verga se puso a mil…

Jessica tragaba mi verga de manera admirable. Gozaba lo que hacía y a Ángel también le daba gusto como me la mamaba. Eran tan increíbles sus chupadas, que empecé a sentir aproximarse la salida de mi leche. Se lo advertí y contesto:

¡Dámela! La deseo…

No podía creerlo… Iba a quedar completamente satisfecho por realizar todas mis fantasías. Por fin sentiría lo que siempre soñé ¡Venirme en una boca!
No había tregua, Jessica mamaba con la intención de descremarme nuevamente pero ahora con su mágica boca. No aguante y deje ir toda la leche que pude…

Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

Fue maravilloso; por cada respingo de mi verga por la salida de mi leche, recibía en respuesta una genial succionada que me exprimía y provocaba me viniera más y más… Y esta preciosa mujer ni se inmutaba, al contrario, se tragaba cada chorro de semen… Hice un esfuerzo por no caer, las piernas se doblaban. Me fui recuperando con las últimas chupadas que terminaron por dejar limpiecita a mi verga. Quede satisfecho y sorprendido.

Ya repuesto, agradecí infinitamente el premio. Repetí que nunca lo olvidaría. Me despedí con estimación y alegría y me fui con el recuerdo de una noche fantástica.

No es igualito pero se acerca mucho a lo que sueño vivir. Lo contado en esta historia es motivo de la imaginación y del deseo por llevarlo a cabo…

Joselito.

"ENVIAR RELATOS EROTICOS".

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