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ENCUENTRO CON MIGUEL -
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| M Jose - (Orgias) [19 May 2003]
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Chica presenta a Miguel, uno de sus mejores amigos, a su novio. La tarde y la charla se van animando hasta que sale a colacion la idea de hacer un trio...
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Todo empezó como empiezan los imposibles. Hablaban y hablaban pero creo que nunca pensaron que ese momento podía llegar. Y menos aun que llegaría tan pronto. Un día ella le dijo que su amigo Miguel lo quería conocer, quería saber quien era esa persona que había conseguido enamorarla. Miguel le tenia mucho cariño a ella y le llegaba todo lo que a ella le pasaba y esto que le estaba ocurriendo era algo muy importante por lo que le apetecía conocer a esa persona que había conseguido el corazón de su amiga.
Quedaron en Málaga. Ya había llegado el verano y hacían días de sol espléndidos. El y ella se fueron desde la mañana pasaron el día juntos en la playa. El deseo de sexo estaba algo aplacado ya que antes de salir lo hicieron en su casa. De tal manera que pasaron un día precioso, tomando el sol, bañándose. Siempre ella mas que el. El desde que pasó su juventud en la piscina de su pueblo, no le atraía tanto el agua y las veces que se metió, lo hizo para jugar con ella. Comieron en un chiringuito de la playa, buena conversación, buen ambiente, todo rodeado por una aureola de amor que impregnaban las palabras de los dos.
Se contaron cosas, algunas incluso repetidas, y de vez en cuando una mano rozaba la otra con todo el cariño y toda la ternura que tanto amor provocaba. Después de la comida quedaron dormidos en las toallas y al despertar hablaron de que iban a hacer por la noche. Decidieron que se quedarían en un hotel, ya que si iban a tomar algo con Miguel después sería fastidiosa la vuelta. Recogieron las cosas y fueron en busca del alojamiento.
Ya en la habitación se ducharon. Se ayudaron mutuamente. Ella le aplicó el jabón a el y el se lo aplico a ella se recorrieron todos los rincones de sus cuerpos, y como es normal eso les provocó excitación. Una vez eliminado el jabón ella tomo el miembro de el y empezó a jugar con sus manos al tiempo que con sus labios acariciaba sus pezones. El mientras tanto seguía acariciándole su cuerpo, ahora con mayor intensidad provocada por lo que ella le estaba haciendo. Muy excitados los dos decidieron ir a la cama. Apenas se secaron, el cuerpo aun estaba húmedo ya que no querían perder tiempo, deseaban amarse y no era momento de esperar a que se secara el cuerpo completamente. Dada la erección que ella le había provocado en la ducha decidieron empezar con una penetración y fue fantástica, ella a cuatro patas en la cama, mientras el de pie al borde. La altura era la ideal y por la situación el podía empujar con fuerza, cosa que ella agradecía con verdaderos suspiros de placer. No hizo falta cambiar la postura, después de vaivenes de loca pasión los dos terminaron por correrse acompañados por un grito tapado del el cuando su semen golpeaba en el interior de ella. Los dos se dejaron caer en la cama con la respiración muy agitada, hasta que el tomó su mano al tiempo que le decía: Diosssss que placer.
Una media hora después, tras haber jugado un rato en la cama decidieron ducharse de nuevo para prepararse e ir en la búsqueda de Miguel. Eran ya las nueve aproximadamente y habían quedado con el a las diez. La ducha fue rápida, solo se trababa de refrescar la tensión que tanto ajetreo produce. Ella se había llevado un vestido precioso en tono claro a tono con la estación, el se colocó sus bermudas que aun con la raya de la plancha muy visible y un polo.
Una vez ella se hubo aplicado los colores tanto en sus mejillas como en sus ojos decidieron salir, y tomaron rumbo a un bar de tapas, donde se había concertado la cita con el amigo de ella. Caminaron despacio, ya era algo tarde en cuanto a la hora de la cita, pero tampoco pensaban que Miguel llegara justo a la hora acordada, así que se lo tomaron con tranquilidad, se dieron la mano y disfrutaron del paseo, mientras la gente deambulaba de la misma manera, matrimonios con hijos, gente joven.. y lo inevitable en estos casos, la odiada circulación.
No iban descaminados al pensar que Miguel no llegaría justo a la hora acordada, ya que ellos llegaron a las diez y diez y Miguel aun no estaba allí. El bar de tapas estaba ya casi lleno pero aun quedaba una mesa para los dos, algo retirada de la barra, situada en uno de los rincones del cuadrilátero que dibujaba el bar. Cogieron el folleto que tenía impresas todas las tapas que allí se servían y esperaron la llegada del camarero. Una vez el camarero allí el pedido fue rápido, un par de cervezas y una de las tapas que figuraban allí tras el consenso de ambos.
Eran las diez y veinte cuando Miguel hizo su entrada en el bar, el por supuesto no se dio cuenta ya que no le conocía, fue ella la que le avisó diciendo que la visita que esperaban estaba ya allí, al tiempo que se levantaba para indicarle al amigo donde se encontraban. Ella se retiró unos metros de la mesa para acudir a su encuentro mientras el quedó sentado mientras el camarero se dedicaba a situar el la mesa el pedido que habían hecho. Una vez Miguel a la altura de ella se dieron un par de besos en la mejilla y se encaminaron hacía la mesa, guiado el por la mano de ella que lo había tomado por su muñeca, y una vez a la altura de la mesa el se levantó para recibirlo y ella hizo las oportunas presentaciones diciendo: Miguel, este es el hombre que se a adueñado de mi corazón. Mientras que dirigiéndose a el le dijo que le presentaba a Miguel, un buen amigo. Se sentaron los tres y pidieron una caña mas, con otra tapa que eligió el mientras ella y Miguel hablaban de cómo le había ido el viaje a este. Una vez roto el hielo empezaron a hablar y hablar, todos los temas fluían de manera desahogada, en un ambiente cordial, con la inclusión de algún chiste por parte de ambos que a veces la descolocaban a ella y a hacían reír. Hablaron de sus vidas, de la anterior y de la actual, de cómo les iba tanto en el trabajo como a nivel personal en definitiva, hicieron un recorrido rápido por las vidas de todos que les sirvió a alguno para recordar y a otro para conocer. Rapidamente pasó el tiempo y prácticamente entre tapa y tapa hicieron una cena ligera adornada por la cerveza que habían pedido y que acompañó de una manera deliciosa el coloquio. Hasta que Miguel decidió proponer el ir a un pub tranquilo donde seguir la charla que amenizaba la noche.
Dieron alguna vuelta, pero no tardaron en encontrar lo que deseaban, un pub tranquilo, coqueto, con música suave y no con mucha gente. Tomaron asiento y pidieron una copa y continuaron de manera amigable la charla. Los temas se entremezclaban, un poco de todo. Entre todos salió un tema que a el y a ella les gustaba, y fue Miguel el que lo sacó, preguntando como les iba en las relaciones sexuales. El comentó que se sentía muy bien que congeniaba con ella como nunca pensó que lo haría con una mujer. Mientras que ella habló de que con el tenía todo lo que necesitaba, que se lo tomaban todo muy natural y eso les llevaba a que las relaciones fueran muy satisfactoria. Ambos comentaron que les gustaba mucho hablar y si las conversaciones eran morbosas mejor que mejor. Miguel les preguntó de que hablaban, y ellos le dijeron que de todo un poco de tríos, cuartetos, intercambios, formas etc. Miguel asintió recordando que ella ya le había hablado algo de esos temas en las conversaciones que habían mantenido. Ellos dijeron que no sabían si estaban preparados, pero que algún día esas conversaciones que utilizaban para animarse lo mismo se convertían en realidad. Miguel dijo que si algún día pensaban en el tema de trío que se acordaran de el, que el también sentía deseos de probar algo así. El le dijo, pues mira para hacerlo con alguien desconocido, mejor una persona que es amiga de ella y de esa manera ella no se sentiría muy cortada. Entonces ella tomó la palabra y dijo:
Ella: Eh, alto el carro. Que vais a hacer? Meterme en la cama con los dos sin pedir ni siquiera mi consentimiento.
Miguel: Yo no he dicho nada. Ah sido tu pareja la que ha hablado. Yo solo he dicho que os acordéis de mi.
El: Pero a ver cielo. Exprésate tu. A ti te gustaría o no?
Se hizo un momento el silencio, mientras los dos esperaban de manera impaciente la respuesta de ella, y tras unos instantes...
Ella: Pues mira, pensándolo bien me gusta la idea. Me da morbo el poder vivir esa experiencia. Incluso el cuerpo me ha reaccionado.
El: Que quieres decir? Qué te apetece?
Ella: Pues si te digo la verdad si. Y a ti?
El: Bueno... a mi también. Pero que estas hablando de ahora?
Ella: No estaría mal. Ya te digo que me apetece.
El: Miguel, tu que dices?
Miguel: Yo... que si estáis los dos de acuerdo, por mi encantado.
Algo de complicidad se apoderó de los tres, por supuesto con una carga de tensión emocional que se quedaba patente el el cuerpo de todos. Acabaron la consumición y la abonaron y ya en la puerta..
El: Nos vamos entonces al hotel?
Ambos respondieron afirmativamente, mientras ella dio un beso a su pareja, y en el acercamiento le decía..
Ella: Como estás?
El: Imagínate. Asustado pero muy excitado.
Ella: Yo también cielo. Te voy a hacer disfrutar como nunca.
Tomaron rumbo al hotel y no tardaron en llegar. Subieron a la habitación y una vez allí ella se sentó en la cama, mientras el pasó al baño y Miguel quedó de pie esperando acontecimientos.
Ella: Y tu como estás? No te he preguntado.
Miguel: Pues estoy muy excitado y expectante. Es la primera vez.
Ella: Relájate. Nosotros estamos igual, también es nuestra primera vez.
Salió el del baño subiendo la cremallera de sus bermudas.
Ella: Pero que cuerpazo tiene mi nene.
El: Bueno... Esto como empieza?
Ella: Cielo, yo quiero que me lleves tu. Si no es así, no se si seré capaz.
El: Bueno Miguel. Acomódate. Estás en tu casa.
El se acercó a ella y se puso justo delante y mientras el acariciaba su cuero cabelludo, ella lo rodeo con sus brazos a la altura del culete y pegó su mejilla a las bermudas de su pareja. Mientras Miguel se sentó en el borde de la cama sin perder ojo a los movimientos de sus amigos. El la incorporó. La pegó contra su cuerpo y empezó a besarla. Tanto el como ella recorrían el cuerpo del otro. Cuello, espalda, culete y vuelta a empezar. Se notaba la excitación en ambos mientras Miguel lo único que hacía era acomodarse su sexo en su pantalón. De vez en cuando el subía el vestido para alcanzar de una forma mas directa su culete. Era verano y ella no se había puesto medias, por lo que cuando hacía esto le daba posibilidad de alcanzar directamente el trasero de ella, solo flanqueado por una tanga de color azul. Miguel alucinaba presenciando aquello y su excitación por momentos se hacía insostenible. El empezó a desnudarla, mientras ella se afanaba en la misma operación, hasta que en pocos instantes quedaron los dos completamente desnudos. Ella le pidió que se echara en la cama, a lo que el accedió y tras hacerlo ella tomó su pene con la mano derecha y con el dedo pulgar empezó a extender el líquido que de el salía. Mientras Miguel cambió un poco su actitud y decidió deshacerse de la ropa mientras esperaba una invitación que le diera posibilidad de participar con los dos. Ella se avalanzó sobre el e introdujo el pene en su boca, y con ritmo acompasado tanto de la mano como de la boca empezó a chupar su pene mientras miraba como se desnudaba Miguel y como dejaba a la vista un hermoso pene en completa erección. El accedía de manera complicada al sexo de ella, pero lo suficiente para comprobar lo mojada que se encontraba. Se incorporó algo mas para alcanzarla mejor, notando sobremanera que el cambio le había supuesto a ella mucho mas placer, que incluso a veces le provocaba perder el ritmo de lo que ella estaba haciendo. El le preguntó a ella sobre el como quería hacerlo y ella le dijo que quería primero que la penetrara el y que después ya sabía como le gustaría terminar. El siguió tendido mientras ella se sentó encima y citó a Miguel para que se acercara y situara su pene a la altura de su boca. Mientras el la penetraba, ella se movía con cierta torpeza por el afán de chupar al mismo tiempo el pene de Miguel. Así estuvieron un tiempo hasta que ella dijo que deseaba correrse y le dijo a Miguel que mirara en su bolso que allí habría un preservativo.
Miguel se enfundó el preservativo mientras ella se colocaba a cuatro patas justo delante de el y se preparaba para dar acceso a Miguel mientras chupaba el pene de su pareja. Una vez Miguel se hubo enfundado el preservativo se dirigió a ella y la penetro al tiempo que ella paraba de chupar y depositaba en el aire un quejido de placer, después ella siguió chupando mientras Miguel la follaba. El le decía a Miguel que le diera fuerte que es como a ella le gustaba mientras que ella conforme Miguel arremetía con mas fuerza mas difícil se le hacia el poder seguir chupando el pene de su pareja. La excitación subió a niveles siderales y la respiración de los tres se hacia cada vez mas fuerte hasta que el notó que ella empezaba a correrse al tiempo que abandonaba la tarea de chupar el pene de el. Entonces el tomo su pene con la mano derecha y empezó a aplicarse un masaje rápido y fuerte. Ella empezó a quejarse de puro placer, su punto estaba ya abordando su cuerpo. El empezó con quejidos parecidos mientras el semen brotaba de su pene e incluso llegaba a alcanzar la cara de ella y Miguel al igual que ellos culminaba golpeando con su semen las paredes de la vagina de ella, siempre con la interposición de la transparente funda. Una vez Miguel se hubo corrido salió del cuerpo de ella y mientras el se libraba del preservativo ella empezó a chupar el pene de el cargados en algunas partes por el semen que había liberado. Después y con la boca llena de semen de su pareja se acercó a su boca y se fundieron en un largo beso compartiendo el jugo que de el había brotado.
Lo que sucedió a continuación lo contaré en próximas entregas. Pero ya pueden imaginar la noche de placer que vivieron los tres amigos.
El ambiente se relajó, aún quedando los tres desnudos y cada uno recuperando una situación normal, no se denotaba tensión ni nada parecido.
El jugaba con su pareja, mientras Miguel se relajaba después del esfuerzo realizado.
Ella no perdía la sonrisa, aún tímida, dejaba entrever que lo que había pasado le había gustado y se sentía bien con su pareja, y en cierto modo agradecía que aquello hubiera ocurrido.
Por las temperaturas que hacía ya en esa época los tres habían sudado bastante debido al ejercicio tan gratificante. El decidió darse una ducha para refrescar su cuerpo y así lo comunicó a sus dos acompañantes, ella quedó tendida en la cama después de despedirlo con un largo y tierno beso mientras que Miguel quedó exhausto sentado en un sillón después de haber gozado tanto en tan poco tiempo.
No iban a estar sin hablar durante todo el tiempo que durara la ducha, además ellos tenían una buena amistad, así que ella se incorporó y se acercó a Miguel. Quedó casi de rodillas delante de el y mientras pasaba su mano por su muslo empezó a preguntarle:
Ella: Que tal te ha ido? Te ha gustado?
Miguel: Mucho. Ha sido una experiencia muy fuerte.
La mano de ella seguía pasando por su muslo mientras el empezó a acariciar su cuero cabelludo. Todo de una forma distendida y relajada.
Ella: Entonces qué? Dispuesto a repetir?
Miguel: Siempre estaré dispuesto. Te doy mi palabra de que no me haría de rogar nunca por algo así.
El pene de Miguel había bajado ya su erección. Ella con la mano tan cerca no se resistió a cogérselo mientras le decía:
Ella: Sabes? Me gustaba más el tamaño cuando lo tenía dentro.
El contestó de manera escueta sin sentirse en ningún momento mal por el comentario de ella.
Miguel: Siempre no puede estar lo mismo.
Pera siguió tocándolo mientras el acariciaba su pelo. Como es normal y en una situación como la que estaban viviendo, los juegos de ella con el pene de Miguel no pasaron inadvertidos, y el pene de Miguel nuevamente empezó a tomar forma. Eso facilitó el roce que ella estaba provocando. Cuando ella se dio cuenta que el cuerpo de su amigo empezaba a despertar le gustó y cierta dosis de excitación empezó a apoderarse de su cuerpo.
No tardó mucho en decidirse, se situó en una postura más centrada al cuerpo de Miguel y siguió jugando con su pene, pero ahora ya no eran solo las manos la que lo alcanzaban, eran también sus labios y en algunos momentos su lengua la que accedían al pene, mientras este iba tomando una forma mas voluminosa y una consistencia digna de los mejores momentos.
Miguel al sentir como ella empezaba a chuparle, incorporó algo su posición, con las piernas completamente abierta y a duras penas intentaba alcanzar el pecho de ella.
El ya había terminado su ducha y tras un secado rápido, sin pararse mucho a terminar de manera mas detenida esta labor, salió del baño, encontrándose a ella y a su amigo en una situación tan placentera. Ella levantó la cabeza abandonando por momentos lo que estaba haciendo y le dijo a el:
Ella: Vienes?
El: Si tu lo dices.. que remedio.. Sabes que no me gusta llevarte la contraria.
Una vez estaba el a la altura de ellos bajó hasta ella y después de rodearla con sus brazos, empezó a besarla en el cuello, en los hombros, mientras ella seguía besando y chupando el pene de su amigo.
No tardó en corresponderle y de esa manera, de vez en cuando, incorporaba su cabeza y la giraba hacia el buscando su boca y una vez se encontraban mezclaban sus lenguas compartiendo los fluidos que Miguel había dejado salir.
Por momentos ella se retiraba de Miguel y hacía mas largos los encuentros con su pareja, solo dejaba una mano en el pene de su amigo. Mientras se besaban el tomó también el pene de Miguel uniéndose a la mano que allí ya se encontraba, y mientras que lo acariciaba con la misma cadencia que ella lo hacía le decía a ella:
El: Te gusta? Estás disfrutando?
Ella: Mucho cielo. Estoy disfrutando mucho.
El: Quieres que te lo dé yo?
Ella: Si cielo. Me encantará que me lo des tu.
Ella se giró y soltó el pene de su amigo dejándolo en manos de su pareja, que se afanaba en no perder la cadencia de movimiento que ella había impuesto. Acercó su boca al pene de Miguel y empezó a chuparlo mientras el lo movía al mismo ritmo que la cabeza de ella subía y bajaba. El con la otra mano le acariciaba la línea que describía su trasero, y Miguel se abandonaba en el placer que la pareja le estaba proporcionando, sin dejar de tocar en ningún momento de tocar todo aquellas partes del cuerpo de ella a las que sus manos podían llegar.
Tras una tiempo en esta posición ella se separó y con los y con todo el contorno de los labios mojados le dijo a el:
Ella: No quieres probar? Está delicioso.
El: Quieres cielo? Quieres que pruebe?
Ella: Si. Hazlo. Quiero que lo hagas.
Cambiaron la posición. El tomó la de ella y ella la de el. Y el empezó a chupar el pene de Miguel, imitando en todo momento los movimientos que ella había hecho. Ella estuvo un tiempo mirando y después con la mano izquierda abordó la espalda de su pareja, con la mano derecha tomó su pene y su boca empezó a buscar los pezones de el.
Los dos penes habían llegado ya al máximo, mientras que el sexo de ella estaba bañado por un diluvio de placer.
Se incorporaron y se dirigieron a la cama. El se tendió y ella buscó su sexo y empezó a chuparlo. Mientras Miguel la abordó por detrás y le introdujo el dedo en su sexo. Pene y dedo entraban y salían del cuerpo de ella dejando un rastro de placer en cada movimiento. El cuerpo de el empezaba a moverse por el placer que tanto la situación como la boca de ella le provocaban.
Nuevamente se deshizo la posición. El se incorporó y con sus manos la dirigió a ella para que se echara en la cama, le ayudó a abrir sus piernas y la penetró. Mientras Pablo acercó su pene a la boca de ella para que se lo chupara.
Los golpes de el sobre las paredes de la vagina de ella eran cada vez mas fuertes, al igual que el movimiento de ella sobre el pene de Miguel. Ella ya no aguantaba mas,
al igual que el y Miguel. El cada vez proponía mas fuerza en su penetración y los golpes tanto en las paredes internas de su cuerpo como en la parte externas se hacían mayores.
Ella dejó de chupar a Miguel, se abandonó en el placer que sentía, mientras su pareja se afanaba en hacérselo mayor. Miguel abandonado a su suerte, tomo su pene y empezó a agitárselo de manera descontrolada. La respiración de ella estaba al máximo, se confundía entre sus quejidos de placer. Los tres corriéndose, el dentro de ella, Miguel dejando caer su semen en el pecho y ella sintiendo el máximo con la actuación de ellos.
Si la primera le llenó a los tres, la segunda ni mucho menos había quedado atrás. Miguel cayó en la cama exhausto, mientras el y ella se fundieron en el juego de abrazos y besos que siempre mantenían después de haber hecho el amor.
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