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Follandome a mi Prima lesbiana -
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| Can - (Filial) [05 Nov 2008]
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Por muchos años fantaseaba con cojerme a mi prima lesbiana, y cuando por fin lo logré, su novia se ofreció también.
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Mi nombre es Manuel, pero todos me dicen Can… ya comenzarán a darse una idea. Desde que tenía 18 años comencé a experimentar distintas clases de Sexo, pero el que más me atraía era la fantasía de metérsela a mi prima Areli. Ella es lesbiana, o al menos eso decía ella, porque cuando cumplí los 20, en mi fiesta de cumpleaños, ella y su novia me regalaron su culito: ambas tienen 19 años, y estaban seguras de no querer nada con hombres, pero ese día, los tres estábamos algo pasados de copas en casa de Adriana, la novia de Areli.
La fiesta era sin supervisión, así que, con el pretexto de que Adriana me enseñara el resto de la casa, los tres llegamos a la habitación de su hermano: una auténtica habitación de hombre, con posters de mujeres sexis en carros deportivos por toda la pared. Areli, en medio de su borrachera, hizo el comentario de que Adriana estaba mejor que cualquiera de esas modelos operadas; sin ánimo de ofenderla, le dije que le faltaba un poco adelante para estar mejor que ellas… porque su culito sí que era intenso. Ambas rieron al darse cuenta de que le había chuleado el trasero, y estaban tan borrachas que tuvieron que sentarse un momento en la cama de Gustavo (el hermano de Adriana). Sabía que si derramábamos algún tipo de líquido en la alfombra, él se enfadaría, así que les quité las botellas de cerveza de las manos y las puse en el escritorio: si de por sí ya estaba excitado con los posters y el culito de Adriana, la revista que estaba justo frente a mis ojos hizo que ellas también notaran mi estado.
Adriana se burló diciendo que mi control era mínimo cuando estaba tomado, pero la ignoré al ver que Areli miraba de manera provocadora el bulto de mi pantalón. Me senté junto a Adriana, al pie de la cama, mientras trataba de parar de reír: finalmente, las últimas risotadas las dio recargada en mi hombro. Ambas llevaban una mini ajustada, por lo que estando junto a Adriana, traté de reprimir el impulso de acariciarle la pierna… pero no pude: ligeramente, con el dorso de mi mano comencé a sentir su piel suave hasta llegar a la falda. Me dijo que eso se sentía bien, y al ver que no me rehuía, me pasé al interior de su pierna y comencé a subir hasta encontrarme con su tanga.
Miré a Areli, quien estaba acariciando el cuello de Adriana sin dejar de mirarme. Después de un momento, me sonrió y se puso en pie: mi reacción fue sacar la mano del interior de la falda de Adriana, pues la que realmente me atraía era mi prima, no su novia. Adriana se sintió ofendida por un momento hasta que se dio cuenta de lo que Areli trataba de hacer: ponerle el seguro a la puerta; después entendí que para Gustavo no hubiese sido bonito entrar a su habitación y encontrarse con su hermana lesbiana y su novia, follando con el primo de su novia…
Areli se acercó hasta mí y me sujetó el cuello para besarme: parecía toda una zorrita con su mini falda y top rojos, lo que me excitó más. La tomé por la cintura desnuda mientras nuestras lenguas hacían contacto una y otra vez, de una manera sensual, luego erótica, luego salvaje. Bajé mis manos hasta la falda, deseando desesperadamente que desapareciera. Entonces, Adriana se levantó y fue a sentarse en la silla del escritorio para mirar la escena. Areli se apartó de mí y fue a recostarse en la cama, bocarriba, con las piernas ligeramente abiertas, pero tapando con su mano derecha el camino que deseaba explorar. Me sonrió con malicia, sin embargo, parecía querer lo que yo había querido hasta ese momento… y eso me bajó el ánimo un poco… claro que no lo suficiente como para dejarlas ahí y marcharme.
Me acerqué hasta ella y comencé a besarla con fuerza mientras presionaba uno de sus pechos (sobre la ropa) con una mano, y con la otra acariciaba una de sus piernas. Cuando ella me rodeó con sus brazos, supe que podía tratar de llegar hasta su tanga, y así fue: comencé a sentir como se mojaba cada vez que le acariciaba toda la rajita, y fue entonces cuando ella me dio un fuerte empujón que me dejó sentado a su lado: me quitó la camisa con gran velocidad y comenzó a besarme el torso entre gemidos; yo no alcanzaba a acariciarle el culo que tanto ansiaba, pero cuando comenzó a sacarme la verga del pantalón, me olvidé por completo de eso.
Adriana nos miraba desde el otro lado, y pude ver como comenzaba a masturbarse mientras Areli se comía toda mi verga de una manera excepcional: entonces me pregunté cómo era posible que fuera tan buena mamando vergas si se vivía diciendo que odiaba a los hombres. Seguí disfrutando hasta ella volvió a mirarme. Se puso en pie y me condujo a hacer lo mismo: me quitó el pantalón y el bóxer, así que le quité la falda, la tanga y el top: sí que era hermosa. Así, de pie, comencé a acariciarle los senos con fuerza, pellizcando un poco el pezón, y me di cuenta de que lo disfrutaba, así que los besé, mordiendo el pezón en repetidas ocasiones.
Cuando se recostó en la cama de nuevo, y se abrió de piernas, comenzó a pedirme que la cogiera, pero para ese momento, mi fantasía por su culo había crecido aún más: ella es muy ligerita, así que no me costó nada de trabajo el girarla a pesar de su resistencia: me puse tras ella, que en su desesperado intento de evitarme, quedó en cuatro patas, como la perrita que es: le metí la mano en la vagina, para que se quedara un poco más tranquila, y así fue: mientras yo le acariciaba el interior, ella veía a su novia masturbándose. Entonces, cuando comenzó a gemir de nuevo, le metí la verga en el culo, casi sin cuidado. Ella gritó, lo que excitó más a Adriana, y a mí también.
Era la experiencia nueva de Areli, por lo que tardó en acostumbrarse a ello. Apretaba sus nalgas haciéndome sentir mayor placer, y me corrí en ella. La saqué y en ese instante ella se volvió bocarriba, sin invitarme en su juego de masturbación: mientras se pasaba la mano por la rajadita yo sentía que mi verga estallaría nuevamente, así que arrojé sobre ella y se la metí con fuerza. Ella lo disfrutó demasiado, como si en su relación lésbica le faltase algo. Cuando estuve por correrme, me salí y la bañé con mi leche por toda la barriga: entonces entró Adriana, y lamió todo el semen.
Me levanté para vestirme después de haber cumplido mi fantasía de follarme a Areli por el culo, pero Adriana se lanzó sobre mí para besarme mientras se despojaba de sus ropas. “Se te antojaba mi culo, ¿no?” me dijo mientras me arrojaba sobre la cama: me dio una mamada mejor que la de Areli, lo que después me puso a dudar aún más sobre su supuesta fobia a los hombres. Entonces, cuando comencé a sentir que me correría de nuevo, ella se recargó sobre la ventana abierta, dejando su culito lindo frente a mí: ese sí que es un culo para follar. Me corrí en ella.
Cansado, me tumbé en la cama junto a mi prima, solo para disfrutar de espectáculo que darían las dos zorras “lesbianas”.
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