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noche descontrolada!! -
karyna and ray - (Orgias) [14 Jun 2008]
Primera experiencia swinger en cuanto a tríos se refiere, debo confesar que eso se volvió una chispa de erotismo y de adrenalina a nuestra relación.
Hola, mi nombre es Karina, tengo 28 años, soy morenita, mis ojos son grandes y cafés, mi complexión es delgada y debido a un arduo trabajo en el gym, mi esposo se la pasa chuleando mi cuerpo, diciendo que le encantan mis nalgas porque se mantienen redonditas y paraditas. Respecto a mis bubies, ¿qué les puedo decir?, son de buen tamaño y lo que Ray adora son mis pezones, que delatan la mínima excitación y algo que lo enloquece es mi conchita, la que me preocupo de llevarla siempre a la moda; ahorita la traigo toda rasurada, con solo una línea de vellitos. Por su parte, mi esposo tiene 29 años, es un cuero de hombre pero lo describiré más adelante.

Resulta que una noche en la que mi marido y yo andábamos de picarones y muy calientes, nos pusimos a platicar de las parejas swinger, yo no podía creer que hubiera personas dispuestas a compartir a su pareja y que pudieran estar viendo como se cogen a la persona que dicen amar. En medio de tremendo faje, mi marido me dijo que se estaba imaginando que otro hombre me penetraba por el culo mientras él me lo hacia por enfrente.

Yo me quedé helada pero igual se me hizo algo excitante y al terminar, él me propuso hacer un trío HMH a lo que definitivamente yo me negué, no podía siquiera imaginarme desnuda ante otro hombre. Sin embargo, como bien dicen, cae más rápido un hablador que un cojo, ya que él me fue convenciendo de hacer tríos imaginariamente, lo que no era problema para mí; esto empezó a ser más frecuente pero yo ponía mucha resistencia y no lo disfrutaba muy bien.

Finalmente, un día lo imaginé tal y como me lo iba narrando Ray y de esa manera, alcancé una excitación con la que me mojé como nunca y mi concepción de los swingers cambió definitivamente.

Cierto día, mi marido me invitó a asistir a un club swinger, yo acepté con la condición de que si algo no me parecía, nos marcharíamos de inmediato y ¡¡ah!!, otra condición fue el “nada de nada con nadie”, aun no estaba dispuesta a que alguien más disfrute de sus encantos, son solo míos. El día de la cita, mi marido llegó de trabajar y se metió a bañar, yo ya había comenzado con mi arreglo personal y me puse una minifalda blanca, que a pesar de no ser entallada, era muy sexy; debajo de esta llevaba puesta una tanga blanca con detalles rosas muy coqueta, mi blusa era blanca de botones pero yo me la amarré bajo mis bubies, para dejar al descubierto mi ombliguito.

También, yo llevaba un brassiere coordinado de la tanga y me puse unas medias blancas con liguero, de modo que al cruzar la pierna, se veía perfectamente la unión del liguero con la media, esto vuelve loco a mi marido, lo prende enseguida. Además, yo llevaba unas zapatillas blancas altas, igualmente blancas y mi maquillaje me quedó genial, estaba vestida de blanco como una angelita pero estaba dispuesta a portarme como una diablilla.

Yo estaba contemplándome en el espejo cuando mi marido salió de la ducha, enseguida vi que su mirada se llenó de lujuria, confirmándome mis pensamientos, ¡¡me veía excelentemente bien!!. De inmediato, noté como su bulto comenzó a crecer bajo la toalla y me dijo “mamita, te comería enterita”, yo le respondí “ya mi amor, vístete que se nos hace tarde” y como me salí de la recámara, él me reclamó “¡ay, qué mala eres!” y nos reímos pícaramente.

Después de unos minutos, él salió del cuarto y yo pensé para mí misma “¡¡wow!!”, realmente se veía muy guapo; debo decir que a raíz de tanto gym, él se encuentra en buena forma atlética, me encantan sus marcados brazos y sus pectorales. Ese día, él vestía una camisa de manga corta color beige, con detalles azules, la que le marcaba el pecho muy rico, su pantalón era de vestir color café y con este, se le veían una pompas esponjaditas y riquísimas; lo que más me gusta es que se rasura todo el pubis, esto facilita el sexo oral, ¡mmmmhhh!.

Llevaba unos zapatos cafés y se peinó muy lindo, se veía muy guapo, muy atractivo, tanto que yo sabía que las miradas hacia él estarían a la orden del día. Para salir, yo me puse un abrigo y él una chamarra y nos fuimos dispuestos a vivir el ambiente swinger por primera vez. En el camino, íbamos nerviosos los dos, pero de esos nervios que te excitan porque se conjugan muchas sensaciones.

Llegamos al estacionamiento del lugar y no sabíamos como nos iría esa noche, esto no nos dejaba bajarnos del carro, entonces comenzamos a reírnos y nos dimos un beso, luego él se decidió y se bajó del carro, enseguida me abrió mi puerta y me dijo “permítame señorita”. Al momento, yo lo tomé del brazo al bajarme del auto, nos tomamos de las manos y nos dirigimos a la entrada del lugar, donde nos recibió una muchacha muy amable, que nos dio un tour por el club.

Después de eso, ella nos dejó en una mesa, entonces nosotros ordenamos unos tequilas para comenzar la velada, luego nos abrazamos y observamos el lugar, todo era muy cachondo, todo el mundo estaba caliente, se manoseaban, se besaban, bailaban en parejas o en tríos o en grupos. En un momento dado, Ray me invitó a bailar, así que nos dirigimos a la pista y comenzamos a bailar; para entonces, yo ya estaba caliente por estar inmersa en ese ambiente, así que me pegué a mi esposo y pude sentir su instrumento completamente erecto, entonces nos miramos y nos reímos con complicidad.

De repente, comencé a sentir unas manos que me tocaban las nalgas, no supe qué hacer y de inmediato, le dije a mi esposo, él me besó y me dijo “tú déjate querer”, enseguida él me abrazó y comenzó a besarme muy apasionadamente. Después de eso, él me susurró al oído “a mi también me están tocando”, entonces nos reímos y pasado un rato, nos fuimos a sentar a nuestra mesa.

Enseguida, un chico nos alcanzó, era el que estaba atrás de mí tocándome, enseguida se presentó, su nombre es Humberto y Ray lo invitó a sentarse con nosotros. Así comenzamos a platicar, él me lanzaba algunos piropos y me chuleaba en cada oportunidad, incluso felicitó a mi esposo por este lindo modelito, etc., etc., etc. Luego de algunos minutos, él nos invitó a bailar y fuimos a la pista, donde yo quedé en medio de los dos.

Humberto era muy atractivo y por azares del destino, tenía rasgos muy parecidos a los de mi esposo, por lo que no me costó trabajo excitarme con él, incluso bailamos de sandwichito hasta que de pronto, mi marido y Humberto comenzaron a tocarme y cada vez que se pegaban a mí, podía sentir aquellos falos deseando algo más. Por mi parte, yo comencé a acariciarles ambos miembros con mis manos y así estábamos cuando Humberto nos preguntó “¿ya conocen el cuarto oscuro?”, nosotros le respondimos “ahorita pasamos por ahí pero solo vimos ligeramente”.

De inmediato, Ray me propuso “¿vamos?”, yo acepté y nos dirigimos al famoso cuarto oscuro, donde al llegar, yo no podía creer tanta lujuria concentrada en un solo espacio y rápidamente, yo me calenté de tantos gemidos y cuerpos desnudos retozando de placer; por su lado, mi marido estaba igual que yo y enseguida, se pegó atrás de mí, dejándome sentir el gran tamaño que su miembro había alcanzado. Al instante, yo me volteé hacia él para poder besarlo, luego lo abracé, nos dimos un beso muy cachondo y comencé a tocarle el bulto mientras él metía mano a mi brassiere y me agarró una bubi, apretándomela con lujuria.

Por su parte, Humberto se pegó a mi espalda y comenzó a besarme el cuello y a acariciarme mi trasero, al tiempo que yo frotaba sus penes sobre sus pantalones. Después de un rato, Ray me quitó mi tanga, me tumbó sobre un cojín en el piso y comenzó a darme una mamada deliciosa, luego Humberto me desabrochó mi sostén y empezó a lamerme los pezones y a acariciarme mis senos.

A continuación, yo le desabroché el pantalón a mi esposo y le bajé el bóxer, para poder saborear esa deliciosa verga que pedía a gritos salir, creo que nunca le había mamado la polla con tal frenesí. Al voltear en un instante, alcancé a ver a Humberto haciéndose una chaqueta pero enseguida, mi esposo me dijo “¡dale!”, indicándole a Humberto que se acercara, entonces acerqué mi boca a aquel miembro desconocido hasta el momento.

Eso me gustó porque él estaba igualmente depilado del pubis, además de que era muy venosa y larga, un poco menos que la de mi esposo. Al momento, yo me la introduje en la boca y se la comencé a chupar y por su expresión, pudimos percatarnos que le gustaba y que estaba propinándole un gran placer.

Acto seguido, mi esposo se recostó en un cojín y yo lo monté enseguida empezando a cabalgarlo, haciendo movimientos circulares, arriba, abajo, mmmhh, al tiempo que yo le seguía mamando la verga a Humberto, era un placer increíble tener dos vergas solo para mí, a mi disposición. Después de unos minutos, Humberto se dirigió atrás de mí y me empinó sobre mi esposo, de manera que pudiera ver mi culito mientras Ray comenzó a chuparme las tetas y Humberto me mamaba mi culo y metía su lengua poco a poco.

Así logré tener un orgasmo cuando sentí la cabeza del pene de Humberto queriendo penetrarme por el culo, lo que finalmente hizo con movimientos suaves hasta que me entró completamente, entonces agarramos un ritmo uniforme; no sé cómo describir la sensación de tener dos vergas en mi interior. Con eso, yo no tardé en venirme por ambas partes, ¡uffff!, si un orgasmo sencillo es delicioso, imagínense uno doble.

Posteriormente cambiamos de posición, entonces Humberto se acostó y me jaló hacia él, para mamarme la puchita mientras que mi esposo me besaba con una pasión desmedida, eso me prendió aún más, enseguida me monté sobre esa verga recién conocida y comencé a cabalgarlo. Por su parte, Ray hizo lo suyo para poder cogerme por el culo, me lo estimuló mientras me tocaba las tetas hasta que de pronto, sentí la verga de mi marido tratando de entrar en mi huequito; él sabe cómo cogerme por el culo de una manera deliciosa y así lo hizo hasta ensartarme por completo y de nuevo, los tres nos estremecíamos en un vaivén muy rítmico.

En esa posición, ambos me bombeaban cada vez más rápido hasta que me causaron otro orgasmo doble pero yo ya estaba rendida, no podía con tanto placer y de tanta lujuria que se respiraba en ese lugar. Súbitamente, ambos me dijeron que ya se iban a correr y mi esposo me cuestionó “¿dónde los quieres?”, le respondí “uno en cada bubi”.

Así lo hicieron, ambos se salieron y se chaquetearon esos tremendos miembros mientras yo les acariciaba sus huevos hasta que de pronto, mis tetas sintieron un baño caliente con dos leches diferentes. Al terminar de eyacular, les propiné una mamada para agradecerles esa tremenda faena y mandar aquellos ricos falos a descansar.

Descansamos un rato, luego nos vestimos y nos despedimos de Humberto, realmente fue un placer conocerlo. Posteriormente, Ray y yo nos fuimos a la casa y tuvimos una sesión de sexo muuuuuuuuuuuuy placentera.

Esa fue nuestra primera experiencia swinger en cuanto a tríos se refiere, debo confesar que eso se volvió una chispa de erotismo y de adrenalina a nuestra relación que no sentíamos desde hacía tiempo; de ahí en adelante, disfrutamos mucho del sexo y también hacemos el amor deliciosamente.

Gracias Ray, ¡¡te amo 4 ever!!.

Karina

"ENVIAR RELATOS EROTICOS".

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