Quiero aclarar antes que nada, que leyendo otros relatos los míos están vacíos de algunos contenidos, pero en ellos están plasmadas mi experiencias, mis vivencias las que trato de transmitirles de manera sencilla.
Recuerdan a Chalala?, bien, su atención era cada ves más espaciada dado a que había formado pareja con una chica del pueblo, debo decir que la envidiaba y odiaba, me había sacado a mi ayudante.
Él en su consideración por la falta de sus servicios, y por decisión propia había buscado su reemplazo, eligió un tal Papaito, peón de campo, gaucho, todo como yo quería...
Un fin de semana en que quedaba yo a cargo de la obra, la casa a mi disposición, a la tarde en una inspección a la zona de trabajo de Chalala me dice que a la noche iba a presentarse Papaito, y sonriendo dice “-preparate que va con sorpresa-”...
La tarde se hizo interminable, la noche se hizo interminable, como era tarde y casi media noche me acosté, quedé entre sueños, siento golpear la puerta de la cocina que estaba abierta de par en par, así se vive en el pueblo, sin trabas ni llave en la puerta. Me levanto y voy hacia la cocina y en la penumbra veo una sombra que ocupa toda la puerta. “-Quién es? pregunto-”, “-Yo Papaito, me manda Chalala-”, “-pasá-“ le respondo, así lo hace y puedo notar que es un oso por su tamaño. “-Vení, pasá a la pieza así charlamos tranquilos-”, me sigue por la casa y vamos hacia mi habitación, entramos, enciendo la luz y mi dios, que cosa tan hermosa, un oso, morocho, un cuerpo que duplicaba al mío, me pasaba por dos cabezas en mi altura, unas manos enormes, vestía boina roja, camisa y bombacha blanca, pañuelo rojo al cuello, faja y cinto de carpincho, calzaba una alpargatas blancas, era todo un conjunto que hacía resaltar su piel oscura.
“-Así que te mandó Chalala-“, “-sabés para que?-”; “-Si-, -lo vengo a reemplazar- ”, sonríe mostrando sus blancos dientes que no había ni uno fuera de lugar...
“-Sabés que es lo que me gusta?-”, se encoje de hombros y asiente con la cabeza, “-querés que te coja no?-”, “-Chalala me dijo que corren las mismas condiciones que con él-”, “-me pagás cada polvo que te meta, y cuando necesite algo te lo pido y ya-”... más claro imposible, se la sabía todas...
“-Y que te gusta hacer-” le pregunté, “-a mi coger, que me la chupes, y que seas mi guaina (mujer) en la cama-”, “-y que no me vengas con que hoy no, que me duele cuando te la meto, entendés?-“ “-de acuerdo che-” respondí...
“-Querés hacer algo ahora?-”, “-si boludo, que te creés que vine de visita-“, bueno dale, vamos a la cama, así lo hizo, “-te querés sacar las pilchas?-”, “-no-”. Se acostó en la cama, se puso casi sobre la pared, me mira y dice “-ponete en bola-”, así lo hago sacándome el slip, me acerqué y me recosté a su lado, sentí su olor, medio transpirado, su ropa medio húmeda, me pasó la mano por atrás y me atrajo hacia él, ahí nomás me empezó a besar y chuponear, me metía la lengua en la boca, pude sentir un sabor a ginebra, creo haber encontrado la motivación de su arranque.
Mientras me franeleaba, me acariciaba, me chuponeaba, yo respondía a cada acción, pero cuando quería abrazarlo me decía “-no me toqués, quedate quieto-” así que él llevaba la batuta, así pasaba una tortura interminable, me toma de los hombros y me empieza a empujar hacia abajo buscando su bragueta, cuando me tiene a esa altura empieza a apretar mi cabeza sobre ella, empujando mi cara y a la ves empujando su cuerpo hacia ella. Me dice “-dale chupámela-”, abro su bragueta con mis manos, meto mi mano, peleo un poco con su slip y encuentro un hermoso pedazo de marlo sin parar. Empiezo a lamerla despacio, chupando su cabeza, metiéndola toda, él por su parte bufa como un toro, empieza a endurecer su pedazo, madre... como crece, que dureza, y todo mío...
Cada ves que la saco de la boca, me golpea la cabeza, sigo con la chupada, sigue agarrando mi cabeza empujándola y cogiéndome despacio, va largando sus primeros jugos, los trago con locura, trato de liberar mi boca, pero en cada intento va un golpe, eso me gusta, recién comienza y ya me domina... Solo puedo sacarla cuando él me ordena “-dale chupame los huevos-”, lo hago, así pasando de su verga a sus huevos...
Interminables minutos de chupadas eternas, me toma de los hombros y me da vuelta, se sube arriba mío, quedo aprisionado por su peso y tamaño, me pasa los brazos por debajo de los míos, pone sus manos cruzadas en mi nuca, me tiene inmovilizado. Comienza un juego de frotar su cuerpo sobre el mío, va empujando su verga, sus huevos sobre mi culo, siento en mi nuca su soplido, me muerde las orejas, me murmura “-puta, mi yegua, ese culito es mío, te gusta?...”, hay momentos que se duerme, la ginebra hace su efecto, yo me muevo un poco y se despierta iniciando su apoyada.
Con una mano sobre mi nuca, baja la otra y busca mis cachetes, abre uno, empieza a meter su verga en entre mis cachetes que gritan metela Papaito, se refriega en mi puertita, intento moverme y excitarlo más, solo me dice entre bufidos “-te dije que no te movieras-, “entendés o sos boludo”, me encanta su control...
Me dice “-dale, abrime el orto-”, “-soltame Papaito-”, asi lo hace, entonces bajo mis brazos y paso las manos entre los dos como pude, me tomé cada cachete y lo abrí dejándole mi agujero, se levanta y queda de rodillas mirando mi culo, “-hummm, bueno bueno, me gusta, me va a gustar taponarlo-”, se corre un poco hacia atrás, “-ponete en cuatro-”, así lo hice, “-abrite con las dos manos-”, me agacho tocando la cama con mi frente, me tomo cada cachete con las manos, quedo esperando, se agacha un poco, junta saliva en la boca y me escupe llenando mi agujero, el que escupan en mi culo, me aniquila...
Empezó metiendo su matraca, la cabeza no entraba, “-abrí más o te la meto de golpe y te abro-”, traté de subir mi cola, traté de hacer fuerza para que se abra, abrí más los cachetes, sentía su respiración, parecía un gruñido, se acerca un poco más y la mandó. El muy hijo de puta me ensartó, me agarra de las caderas y da un golpe de pija, la metió hasta el fondo.
El dolor fue insoportable, quien lo haya vivido sabrá que es una punzada, un dolor que pasa al cuerpo directo, como algo que perfora y atraviesa saliendo por el estómago. Trato de separarlo con mis manos, tiro hacia atrás, eso lo pone loco, suelta mi cadera con la mano derecha y me da un golpe con la mano abierta en la cara, me hace retumbar la cabeza, vuelve a tomarme de la cadera y dice “-si me tocás otra ves te fajo-”, así que con el dolor que me atraviesa me retuerzo, cierro la boca con fuerza, agacho mi cabeza hasta llegar al pecho, se queda quieto con su verga completa dentro mío, cuando me ve más tranquilo empieza a bombear, dice “-para que sepas que soy Papaito, no Chalala entendés?-”, “-si Papaito-” respondí.
Empezó a cogerme con todo, bombeaba sin parar, al rato me lleva con sus manos hacia atrás, empuja hasta el fondo, gruñe y acaba, sentí como largó su leche en mi culo, la acabada fue total. Se separa de mí, se hecha sobre la cama, y me dice “-acostate dándome la espalda-”, lo hice, me abrazó, me apoyó y se quedó dormido. Traté de soltarme para ir a la otra cama pero cuando me movía rezongaba y apretaba más hacia él. Así quedé toda la noche, de costado y abrazado, me gustó y me dormí.
A las seis sonó el despertador, me solté y me fui al baño, me bañé, me saqué la leche haciéndome una enema con mi perita, y mientras me cambiaba lo miraba, que oso maravilloso, lo desperté, me costó hacerlo, se levantó, fue al baño, salió al rato, yo lo esperaba con café con leche, desayunamos en la cocina, le pagué, y le pregunté si podríamos estar juntos en otra oportunidad, me dice “-no querés venir los fines de semana a la chacra?-”, bip, bip, cerebro ocupado, no entran más datos... “-si, como que no-”, “-sabés necesito un peón los fines de semana, que lave la ropa, planche, me limpie la casa, me haga de comer-“, glup dije y tragué saliva, “-si Papaito, dale nomás-”, me explicó como llegar a su campo y se fue por su lado, yo al laburo.
Cuando estuvimos solos Chalala me preguntó por la cogida de la noche y me dice “-y? la sorpresa?-”, le respondo “-cual?-”, “-seguro que te montó y te fajó no?-“, “-Ah si-”, era eso, “-si ya sé, te gustó y ya estás enamorado de él-”, “heeee seeee” dije, dice “-puto calentón-”, se ríe y sigue con su trabajo.
Durante la semana, me compré una bombacha de trabajo, alpargatas, boina y una faja, ya el equipo de peón estaba armado. Compré también en San Cristóbal una ciudad con sus aires de pueblo cercana a unos 45 km de donde yo vivía; una boina de hilo tejido negra con pequeños dibujitos en hilo blanco, una camisa mangas largas y bombacha blanca, ambas estaban bordadas con clavelinas en cada manga de la camisa y bombacha (está la foto en mi web), una faja multicolor, un cinto y alpargatas de cuero de carpincho y me arriesgué en la medida un par de botas altas marrón claro, todo para mi patrón. Mi pieza estaba inundada de olor a cuero nuevo, al acostarme en la noche ese olor me envolvía pero no toqué las botas, quería dárselas impecables para después comerlas toda estando en el lugar que correspondían.
El miércoles de esa semana el asado con mi padrino, el viernes hice un par de compras en víveres y a eso de las 1930 salí camino al campo de Papaito acompañado por un ayudante.
Me costó llegar porque no conocía la zona hacia ese lado del pueblo, pero llegué, al entrar al patio me recibe la perrada y sale Papaito a recibirme. Me puse a bajar las cosas, él por su lado se metió en la casa y ni amago tuvo de ayudarme. La casa era antigua, se entraba directamente a la cocina, por fuera al lado de la puerta estaba el baño, y dos piezas hacia la derecha que se comunicaban por dentro y por fuera con sus puertas bajo una larga galería.
Dejé los víveres y le pedí permiso para ir a la pieza, me dice andá a la última. Así hice, fui a la pieza, que estaba desordenada, y dejé el bolso. Le dí el ok al ayudante y se volvió al pueblo con mi camioneta con la instrucción que debía buscarme el domingo a la noche. El tiempo no era nada lindo.
Charlamos un rato como para entrar en clima, cebó unos mates y empezó a darme las instrucciones. “-sabés que venís de pión?-”, “-si lo sé-”, “-bueno para mí sos Mi mencho (peón), y yo para vos soy el patrón-“, “-yo te voy a tutear pero vos a mí no-”, “-que no se te olvide, cuando me hablés me decís mi patrón-”, “-entendés?-”, “-si patrón-”, me miró y me fulminó, “-si mi patrón-”, “-ajá-” dice... “-yo los sábados me voy al pueblo a chuparme un poco, vos te quedás y me esperás-”, mientras decía eso yo ya me organizaba el trabajo de quehaceres. “-tené laburo para hacer, lavar, planchar, limpiar la casa-”, “-si mi patrón-”.
Tratando de preparar el ambiente le digo, “-patrón no se quiere bañar?-”, “-ajá-”, “-me indica donde están las cosas para que se bañe?-“, fuimos hasta el baño, llenó el tanque del calefón eléctrico y se empezó a desnudar tirando toda la ropa al piso, abrió el agua empezando a bañarse, junté lo que estaba en el piso y salí apurado, preparé toda la ropa nueva que le traía sobre la cama, y me cambié con la mía, qué bien me sentía, ahora si me sentía transformado en un peón, me puse al palenque.
Estaba en la cocina y ví que pasó envuelto en un toallón hacia la pieza, me quedé esperando y sentado, sentía ruidos en la pieza pero me quedé donde estaba, que carajo estará haciendo?, le gustará la ropa, las botas?.
Minutos después lo veo venir hacia la cocina y dioses de olimpo, vestido de la cabeza a los pies con sus pilchas nuevas, hubiera parecido que los talles que seleccioné se los hubiera pedido, todo perfecto, mi corazón latía a mil, mis sienes retumbaban, palpitaban, lo desnudé con mi mirada, lo fulminé y me fulminó.
Y?, gracias, está buena, linda, me gusta, no me gusta, y vos que hacés vestido de paisano, ni mu... Yo estaba furioso, pero me hubiera tirado a sus pies para oler el cuero nuevo, lamer esas botas, pero no lo hice...
Se sentó en su silla, y se puso a fumar, se miraba las botas, movía un pié hacia un lado, el otro, se cruzaba de piernas, se lucía, yo me retorcía...
“-Che mencho, tengo hambre, lucite y haceme la cena-”, empecé con mi primer trabajo, hice una buenas milanesas con papas fritas, puse la mesa en que me indicaba donde estaban los platos, vasos, y le serví la comida, cuando me voy a sentar salta como un resorte y dice “-que hacés?-” me voy a sentar para comer, “-ya empesá haciendo cagada?-”, “no entiendo mi patrón” le digo, “-quién te dió permiso pa sentarte conmigo, rajá-”, agarré mi plato y me puse a comer en la mesada. En mis adentros me dije, qué bien biene la mano...
Terminó de cenar, limpié la mesa y la cocina mientras mira televisión, fumando y chupando vino. “Sabés que me gustó mencho?”, “-no mi patrón-”, “-que te empilchaste de pión-”, al fin dije, una para mí, “-me alegro que le guste mi patrón-”, “-bueno a dormir -” dice, “-mañana tenemos que ir a ver las vacas y quiero que me acompañes-“, yesssss dije pa mí, “-vos acostate en la primer pieza-” cooomoooo???? No daba crédito a esas palabras, y así fue, él en su pieza y yo en la mía. “-llamame a las siete mencho-”, “-si mi patrón-” respondí, y cada uno a lo suyo.
Casi no dormí porque esperaba que en cualquier momento vendría y se me tiraría encima y no...
Programé mi reloj pulsera a la 630, me levanté, hice café con leche, unas tostadas y fui a despertarlo, estaba durmiendo a pata ancha, la ropa tirada en el suelo, las botas por un lado, camisa, bombacha por otro, me dio una punzada de dolor y tristeza. Lo llamo, se despabila y me dice, “-sacá la ropa limpia del ropero-“, voy hacia él, lo abro y trato de encontrar algo dentro de ese quilombo que tenía como ropero, pude encontrar una camisa y bombacha de trabajo, se la dí, se cambió, se fue al baño, y le serví el desayuno, “-desayunaste mencho?-”, “-si mi patrón-”, “-ajá-“ dijo, yo me pregunté, debo tomar esos ajases como si, bueno, que carajo quiere decirme.
Salimos los dos de la casa, fuimos hacia el potrero, agarró dos caballos, fuimos al galpón y me enseñó como ensillarlo, nos montamos y salimos a la recorrida. Era un sueño despierto, yo recorriendo el campo junto a –mi patrón-.
Volvimos a media mañana, largamos a los pingos, me dejó arreglando las pilchas en el galpón, y bue... soy el pión no?, si hubiera tenido rabo lo estaría sacudiendo de contento.
Al llegar a la casa mi patrón sentado en la galería fumando su pucho, “-mencho cebate unos amargos-”, calenté el agua, preparé el mate, y empecé a cebarle sus amargos, “-dale chupate uno también-”, así lo hice, -ha- cierto, no tengo rabo para mover...
Yo empecé con algunas tareas del hogar, empecé por limpiar los pisos de todas las habitaciones, casi ya era medio día así que dale a la cocina, almorzamos juntos –si- dije juntos, y se fue a dormir la siesta, yo en mi pieza, esperando a que viniera y no...
A eso de las dos se largó la lluvia, se levantó a eso de las cuatro, yo ya lo esperaba con sus mates “-ah mencho viejo me dice, así me gusta”, y mi rabo?-“
La tarde era asquerosa, pero seguro que para estar encamado estaba especial, él haciendo nada, yo limpiando la cocina, iba quedando limpia y acomodada. A eso de las siete me da la noticia que me liquidó, “-mencho preparame el baño que me voy al pueblo-”, una puñalada.
Se bañó, preparó su caballo, se puso mis pilchas, -si- mis pilchas, las que yo le regalé se puso las botas de goma y se fue.
Quedé más boludo de lo que soy normalmente, estaba hecho una perra enjaulada, si ya se... él me lo dijo pero tenía la esperanza que no lo hiciera ese fin de semana. Así que me fui a su pieza y empecé a acomodarle el ropero, cuando tocaba su ropa la olía, la lamía, quería conocerlo a fondo, encontré varios pares de alpargatas, un par de botas altas de cuero, que las lamí de punta a punta, para pasar la bronca lavé todas las alpargatas dejando un par de entre casa, terminé, me bañé y me fui a la cama, haciéndome una paja descomunal.
Serían las 4 ó 5 de la mañana, lo siento que entra, me di vuelta para seguir durmiendo, cuando enciende la luz de la pieza no le pasé pelota seguí durmiendo, de pronto siento que me sacude y me agarra de los hombros y me sienta en la cama, medio dormido le siento olor a ginebra, veo su cara roja y los ojos hinchados, tenia un pedo de novela, me agarra la cabeza y me la aprieta contra la bragueta y me la empieza a fregar como loco, me empuja contra la cama y me da vuelta por la fuerza, este bestia tiene una fuerza de locos, al tirarme cara al colchón se me sube arriba con las rodillas a cada lado y me empuja con una mano, con la otra me baja el slip , se me tira encima y me penetra de tal manera que me hizo pelota, me hizo gritar y juro que después me di cuenta que me lastimó, yo trataba de moverme y zafarme pero eso le gustaba más y le daba al bombeo cada ves con más fuerza, me quedé quieto y hecho pelota del dolor, al rato acabó y se tiró encima, tenia un olor agrio y ginebra que daba asco. Cuando intentaba moverme para sacármelo de encima se despabilaba y me empujaba de nuevo y empezaba a fregar . Al rato siento que ronca lo empujo y se pone de costado, me levanté, me cambié y salí caminando hacia el pueblo, eran las 6,30 del domingo hasta el pueblo eran 8 km. había barro pero me rajé igual.
Si bien sé que estoy para brindar servicios y él es mi patrón, me violó estando en pedo, que reacción podría tener en otro momento, no lo conocía en nada.
Cuando había caminado bastante siento que venia un caballo al galope , era Papaito, correr no podía por el barro, me podría haber metido en algún campo hacia uno de los costados pero no me di cuenta, me alcanza y me pone el caballo encima cortándome el camino, me dice “-donde vas?-“, le digo “-sos un negro hijo de puta no quiero saber más nada con vos y menos mamado-“, se baja del caballo y pensé sinceramente que me iba a cagar a trompada y si lo hacía a quien me iba a quejar?.
Baja, se me acerca me agarra del cogote y apretó, quedé paralizado y muerto de miedo. Y dioses hizo lo que nunca hubiera esperado, me pega un chupón en el cuello, en la oreja y me empieza a besar en la boca, menos mal que a esa hora y por donde vive no hay gente, eso me cagó, me derritió, me dice “-disculpame y volvé mencho, fue el pedo que tenía y que medio tengo también, dale venite-“
Y que hizo el boludo que relata, aflojó. Papaito se subió al caballo, dejó en estribo libre, me dió la mano y me enanqué, empezó a caminar hacia la chacra, yo le pasé mis brazos alrededor de su cintura tanteando el terreno, no hizo ningún gesto, bajé un poco las manos hacia si bragueta, tampoco hizo nada, el movimiento del caballo y mis manos hacía un suave masaje, se le paró. Llegamos y me dice “-dale ponete en bolas y sacame la ropa-“, así que empecé por sacarle las botas llena de barro, las medias, la bombacha, el resto de sus pilchas. Se acuesta y dice “-acostate-“, me abrazó y se apoliyó; de mi lado me quedé medio entre dormido y el dormía la mona del pedo, me levanté y mientras el dormía limpié el barro que había por todos lados, incluso en mi cama ya que me había montado con botas y todo, el resto de la ropa la puse en una bolsa, la iba a llevar al pueblo junto al resto para que la lavaran, después se las llevaría planchada. Se levantó a las tres, fresquito como una lechuga me dice “-cebame unos mates y haceme algo de comer.”, mientras comía me hizo lavarle las botas de goma que estaban embarradas.
Después que terminó su comida, sale, se sienta en la galería y se fuma un pucho, termino de limpiar la cocina, salgo también a la galería, está con los ojos a medio cerrar y la cabeza levemente tirada hacia atrás, me acerco despacio, me arrodillo, apoyo mi frente en sus pies quedándome sin tiempo demostrándole mi sumisión, se sobresalta, mantiene su posición en el sillón, suspira y dice en vos baja “-me parece muy bién que sepa quien soy pá ud-”
Si bien los sábados se iba al pueblo, cuando volvía no lo hacía tan mamado, sí alegre, pero yo lo esperaba en su cama y dormíamos juntos, y seguro, se mandaba un buen polvo.
Ese fue el accidentado primer fin de semana como “pión” de Papaito.
Casi olvido de comentarles que al llegar los fines de mes, debía pagarle a Papaito mi sueldo, -sí- entendieron bien, mi sueldo de peón lo cobraba él pagándoselo de mi bolsillo.
Ah, les tengo para contar sobre una visita de un amigo de Papaito un sábado...
|