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Con mis compis del piso -
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| AC - (Orgias) [30 May 2007]
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Diego estaba en pelotas y la gabacha se la estaba comiendo, pero bien, hay que decir que el cipote de Diego es de gran envergadura...
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Ocurrió una mañana de verano, a finales de julio, compartía piso en Barcelona con dos compañeros de piso, Oscar y Diego, los de Valencia y bastante gamberros, ya se conocían de tiempo atrás. Yo soy gallego y había salido de fiesta el día anterior con mis compis de facultad, rollo despedida veraniega, ya que la mayoría nos volvíamos a nuestras casas a pasar el agosto.
Oscar y Diego que no estudiaban lo mismo que yo, habían pasado la noche en casa fumando y jugando a la play, con la intención de “madrugar” e ir a la playa, según ellos, “para dejarse ver y ver tetas y culos”. Como digo, yo que no tenía el cuerpo muy pa llá, me quedé en casa con la intención de perrear delante la tele a más no poder.
Serían las 2 de la tarde, mirando los Simpson, en gallumbos, y fumando, cuando aparecen estos dos en casa con dos tías que estaban buenísimas. Resulta que eran unas guiris francesas, que se habían encontrado en el metro camino de la playa.
No sé como se lo hicieron para embaucarlas... pero ¡qué fenómenos! Una, que ni me acuerdo como se llama, era de mediana estatura y un poco gordita o más bien, de curvas generosas, tenía un buen par de tetas, pero el pedazo de pandero que tenía era de escándalo, además la muy puta, solo llevaba dos prendas encima, un tanga y un vestido de verano bastante ajustado, ¡sin sujetador! Vamos, que iba prácticamente desnuda. La otra, recuerdo que su nombre era Monique, más alta y de figura más estilizada, la clásica de pecho más bien pequeño y buen culo. Iba más discreta que su compañera, pantaloncito corto apretado y top... y sujetador.
Como las tías no entendían ni papa de castellano, hablábamos sin ningún pudor.
-¡Mira que par de tías nos vamos a follar!- Me dice sonriente Oscar mientras hace el acto de presentación. Diego que directamente había ido por unas cervezas aparece y tomamos posición, en el sofá a cada extremo Oscar y yo, en medio la calienta pollas, y en un sillón adyacente la otra guiri y Diego sentado en un reposa brazos del propio sillón.
Los primeros tragos de cerveza apagaban la sed y las sonrisas de la excitación que se palpaba en el aire, dio pasó a carcajadas generalizadas. Era difícil no repasar de arriba abajo a la pedazo de hembra que tenía sentada a mi lado, con una mano trataba de disimular mi trempera morcillona.
Al poco, Diego sacó el tema del calor (realmente hacía un bochorno tremendo) y con gestos se dirigía a las chicas, y acto seguido se despoja de la camiseta, con bastante naturalidad. Oscar, siempre cómplice a las ocurrencias de su compinche hizo lo mismo… (Yo ya iba en gallumbos, bóxer.) Ellas parecían bastante cómodas, se decían cosas entre sonrisas, y la más lanzada coge y se saca el vestido, quedándose solo con el tanga… En este momento, el descaro de nuestro mirar ya era manifiesto, y mi polla un volcán. A partir de aquí los acontecimientos se precipitaron rápidamente... En cuanto vi que Oscar dejaba reposar su mano en la pierna de la súper golfa, yo también pasé a la acción rodeándola con el brazo, dejando a la vista mi empalmazo bajo el calzoncillo.
La tía empezó a hablarnos en francés, mirando a uno y a otro, la cara y el paquete, entre sonrisas, como diciendo ¡que cachondos nos estamos poniendo! Y empezó a manosearnos el paquete con cada mano a los dos simultáneamente. ¡Vaya excitación! Pensar en lo que estaba ocurriendo y ver lo golfa y cachonda que estaba la chavala. Alcé la mirada y vi como Diego y la otra chica ya se estaban enrollando, besos y manoseo.
En nuestra escena, empezamos a amasarle los pechos y a sobarla en general, yo empecé a darle besos por el cuello y bajando hasta el gran pezón que tenía duro de los repetidos pellizcos. Una de las manos de Oscar se dedicaba a masajear la concha de la guiri, mientras empezaban a oírse los primeros gemiditos de placer. Los morreos con uno y otro se alternaban y rápidamente nos deshicimos de las prendas inferiores quedándonos en pelota picada, así siguió pajeándonos simultáneamente un poco.
La polla de Oscar y la mía eran de un tamaño parecido, quizá algo más gruesa la mía, no obstante se decantó por empezar a comerle la polla a él. Se recostó para facilitar su labor dándome su culo a la vista y al manoseo. Le quité el tanga y sumergí mi cara entre su coño y su culo. Tenía alguna experiencia en sexo anal, pero nunca había lamido un ojete, pero en esta escena orgiástica y el pedazo pandero de la morena, ni me lo pensé. Empecé a lamerle todo y a meterle dedos por acá y por allá. Que culazo que tenía, le di un par de cachetes no muy fuertes. Parece que le gustó ya que sus gemidos aumentaron mientras le comía el rabo a mi colega.
En la otra escena, Diego estaba en pelotas y la gabacha se la estaba comiendo, pero bien, hay que decir que el cipote de Diego es de gran envergadura. Diego se puso en pie a la vez que incorporaba a chica, para besarla en la boca y empezar a desnudarla por completo. Oscar que estaba siendo mamado por la golfa, con una mano empezó a manosear el culo de la otra, ya que estaba a su alcance. Posteriormente Diego se sentó de nuevo en el sillón obligando a la chavala a arrodillarse frente de él y continuar con su felación. Hay que decir que la chica muy complaciente, estaba por la labor.
Por mi parte, seguía con mi trabajo, lubricando la zona tanto con los fluidos de ella como de los míos, así entraban y salían dos y hasta tres dedos, por sus agujeros sin dificultad alguna, estaba bien caliente y dilatada la tía. Un par de veces, me dirigió la mirada con cara de que lo estaba gozando, pero bien, lo que me excitaba de sobre manera.
En una de estas, se dirige Oscar hacia mí diciéndome.
- Me cago en la puta, menuda perra esta, ¡Oh! ¡Que culo!- Y va y le pega una buena palmada en el culo, la tía dio un buen gemido, diciendo no sé qué en francés. Me excitó tanto que le pegué otra buena ostia a continuación en la otra nalga. La tía se puso como una moto. Claramente ya tenía ganas de rabo. Se incorporó sobre Oscar dispuesta a cabalgar, y tal como se produjo el ensamblaje se puso a trabajar, las dos primeras flexiones con suavidad y bajando hasta el fondo, a la tercera flexión Oscar le arreó otra buena cachetada y empezó la tía a incrementar el ritmo, acompasados con un gemidos ya bastante descontrolados. La visión de ese culo en esta postura, era descomunal, ya un poco rojo por las cachetadas y moviéndose las nalgas increíblemente. Lo tenía clarísimo que me iba a correr en ese culo.
La otra escena también cambió e imitando a Oscar y la golfa, la chica se sentó sobre Diego y empezó a cabalgar sobre él. Entonces empecé a oír sus gemidos bastante altos, seguramente a causa del gran tamaño del pene de Diego. ¡Oh! ¡Mon dieu! decía... Me incorporé y durante un momento me quedé observando la escena, allí de pie con dos culitos para mí, yo que soy un obseso del sexo anal. Y gemidos en vivo y en directo. Pensé que era una lástima no poseer en ese momento de un consolador, no para mí, sino para proporcionar placer a tope, ya que el corazón me iba a mil, y sabía que me iba a correr al poco de meterla. Me acerqué a mi culo preferido, el de la gorda y empecé a juguetear mi glande con su ano.
En cuanto sintió mi miembro se giró muy cachonda ella para decirme- Oh gui, si vous plaire. A lo que le dije.- ya va, ya va, y le di un par de cachetes fuertes más.
- Espera Oscar que se la meto por el culo. Se paró el movimiento para poder metérsela mejor, con bastante calma, le fui metiendo dedos en el culo y finalmente inicié la penetración, poco a poco fue entrando el capullo. La tía estaba muy excitada, estoy seguro que ya si no se había corrido estaba a puntito. En cuanto entró el capullo por completo poco a poco empezó a mover la cadera para acoplar la segunda polla en su cuerpo. He decir que en cuanto sentí sus nalgas que topaban con mis piernas y escuché su largo gemido de placer, fue increíble. Estuve a punto de correrme en ese momento, pero rápidamente cambié mi mirada hacia la otra pareja para distraer mi mente de lo que estaba ocurriendo.
La otra tía también lo estaba gozando, en esto que mi mirada se cruzó con la de Diego que dijo con cara desorbitada, mirando la doble penetración que le estábamos practicando a la golfa.- ¡Oye, luego voy yo! Me hizo mucha gracia esa expresión y me empecé a descojonar, nos empezamos a reír los tres a carcajadas.
Me moló la situación ya que así pude retardar mi eyaculación, así que volví a centrar la atención en lo que tenía entre manos. Un culazo soberbio al que castigué repetidas veces con mis palmas. Cuatro o cinco embestidas más con todo y entonces todo explotó. Prometo que tuvimos un orgasmo simultáneo los tres. Es una extraña sensación sentir como la tía se va a correr y dejarse llevar... Fueron increíbles los gemidos que expulsamos los tres. ¡Sensacional! - Joder que escándalo, dijo Diego quizá un poco envidioso. Saqué mi polla de su culo y se empezó a derramar el semen. ¡Me había pegado una buena corrida!.Acaricié la cabeza de la chica que se giró para mirarme. Estaba extasiada.
En esto que Diego se incorporó diciendo: -A ver, me toca a mí. En cuanto vio el ano derramando mi semen, se dirigió a tía que se había estado follando para que le lamiera el culo a su compañera, cosa que hizo gustosamente, mientras intercambiábamos comentarios sobre la escena que estábamos contemplando.
Al poco Diego se colocó en la posición que había ocupado yo antes, acarició la cabeza de la chica diciéndole: - Ahora vas a ver las estrellas. Y empezó a penetrar a la muchacha por el culo, poco a poco, aunque con lo dilatado y lubricado que tenía ano, no tardó mucho en tener su inmenso nabo en su recto de la tipa. Y se reanudó el ejercicio, los gemidos de la muchacha al principio parecían de dolor, pero al poco cambiaron de tono a medida que se adaptaba al enorme falo. Acompasando su culo a las embestidas de mi colega, dando origen al sonido de los dos cuerpos chocar con contundencia.
Oscar que estaba sentado ya no tenía su polla en el interior de su vagina, pero le magreaba y le chupaba las tetas. Por mi parte, observando la situación y viendo a la otra muchacha de pie a mi lado, me acerqué a ella y metiéndole mano me empecé a enrollar con ella. Como digo no estaba tan cañón como su amiga, pero estaba bastante buena, unas buenas caderas y un buen culo, además tenía el coño rasurado. La hice sentarse en el sillón y arrodillándome frente a ella la empecé a comer el coño a la vez que insertaba uno y dos dedos por el culo.
En el sofá, se produjo un cambio de posicionamiento, Oscar, que estaba prisionero bajo la sodomización de la francesita, se liberó para situarse a un lado y poder ser mamado por la chica, que se puso a cuatro patas, mientras Diego continuaba infligiéndole una dura sodomización, cachetes incluidos. Esa escena no tenía desperdicio. Como tenía la polla dura como una barra nuevamente, me dispuse a penetrar a la chica que me estaba trabajando con la lengua. La puse en pie y la coloqué para que se arrodillara en el sillón dándome la espalda. Me situé tras ella y empecé a follármela por la vagina, amasando su culo, insertando dedos por su ano y de tanto en tanto arreándole alguna cachetada en sus nalgas.
Por los alaridos de Diego, sin duda se corrió en el culo de la golfilla, que tenía las nalgas bien rojas. En cuanto se separó de ella. Oscar se incorporó, hizo que la chica se estirara boca arriba y se colocó encima de ella, rollo misionero. Diego, aprovechó para colocar su verga cerca de su boca para que se la dejara bien reluciente. Sin duda, esa chavala era un volcán, no parecía saciarse de polla, aunque poco importaba, ya que la sumisión era total.
Diego se acercó a mi para decirme; - Venga vamos a darle bien a esta. Deja que me siente en el sofá. Íbamos a doble penetrarla. Cuando la tía se dio cuenta de lo que le iba a ocurrir se sobre excitó diciéndonos cosas a ambos. Estaba de pie frente a Diego, quien la giró, para que se sentara sobre su polla. Ella, poco a poco, se fue agachando agarrando su polla con una mano, ensamblándolo a su ano. Así fue descendiendo poco a poco, a la par que su cara y sus gemidos me ponía a mil. Por fin llegó al tope, tenía toda su polla en su cuerpo. Se reclinó completamente sobre Diego, que la tenía sujeta por sus nalgas, iniciando un ritmo pausado. Yo le manoseaba por completo, las tetas, su coño...
Me agarró de la mano y me tiró hacia ella... Quería que se la metiera por el coño, cosa que hice al instante. Y al poco se corrió estridentemente. Menudo concierto de gemidos. Oscar que estaba con la otra en el sofá, le había dado la vuelta, que ahora estaba casi estirada boca abajo, sodomizada nuevamente, mirando hacia nosotros. Como me ponía la tía esa. Oscar le infligía un severo castigo a base de cachetazos en sus nalgas y duras embestidas. Yo estaba ya a punto de correrme, y decidí correrme en su boca. Así que saqué la polla de la vagina donde estaba para meterla en la boca de la otra francesita sodomizada. Al poco me corrí en su boca y cara, el semen que cayó en su boca se la tragó. A continuación Oscar se corrió otra vez en su culo. Por último, Diego se acabó corriendo en el culo de la otra.
El balance final fue. Golfa 5- La otra 1. ¡Vaya goleada! ¡Con lo que seguramente tenga sus números vestirse como una golfa y serlo!
Saludos cordiales.
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