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Ingrid -
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| Nestor - (Hetero) [08 May 2003]
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Aprovecha que su bella vecina es abandonada por su marido para seducirla despues de que ella le lea la carta de despedida de éste....
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Mi nombre es Néstor, soy ingeniero civil, pelo castaño (con algunas canas),
bien parecido, buen pasar económico, 45 años aunque realmente no los
represento, vida sana, deporte y mucho sexo me mantienen en buena forma,
actualmente estoy divorciado y vivo solo desde hace 9 meses. Al principio
salía todas las noches y nunca dormía solo ni con la misma compañía, ahora
estoy más tranquilo y a veces prefiero un buen libro y la tranquilidad de mi
piso de soltero a los raides sexuales con mujeres que al otro día no
recuerdo ni su nombre.
Cierta noche mientras disfrutaba en mi balcón de una suave brisa otoñal
paladeando mi coñac Napoleón, observe en el balcón vecino a una muchacha de
unos 22 o 23 años, larga cabellera rubia, delgada, esbelta y aunque la
iluminaba un pequeño farolito situado sobre su cabeza, no podía distinguir
sus facciones, adivine una actitud melancólica en su forma de inclinar la
cabeza mientras bebía en pequeños sorbos el contenido de su copa. Nuestras
miradas se cruzaron y como un autómata levanté mi vaso en un brindis “a
distancia”, ella me correspondió alzando su copa, me pareció ver una sonrisa
en su rostro y a los pocos segundos giró sobre sus talones y desapareció en
el interior de su departamento.
Al otro día pregunte en la administración del edificio quienes eran mis
nuevos vecinos, Alberto, el portero me dijo que se trataba de una parejita
de recién casados, locuaz como siempre, me informó que el marido era un
joven asesor de seguros que viajaba con bastante frecuencia y que la recién
casada era una jovencita hermosa de unos 20 años.
Dos días después mientras esperaba el ascensor, vi bajar corriendo a una
hermosa joven de abundante cabellera rubia,
Señor no vio al portero?
Acabo de llegar, te fijaste en su departamento?
De allí vengo, no lo encuentro por ningún lado, estoy desesperada, mi marido
no está y se me esta inundando el departamento.
Gentilmente me ofrecí a acompañarla y ver si podía ayudar en algo.
Cuando abrió la puerta pude comprobar que la situación no era tan dramática,
un poco de agua en el piso del living y en el baño, cerré la llave de paso
par poder inspeccionar el caño roto.
La joven no tenia herramientas ni pegamento así que me traslade a mi
departamento para buscar los elementos necesarios para realizar un arreglo
de emergencia.
Mientras buscaba mi caja de herramientas en la cocina mire al balcón y la
descubrí secando el piso con un trapo, estaba agachada con la colita parada,
el corto vestido descubría unas largas piernas que terminaban en una
bombachita rosa, me demoré disfrutando del espectáculo.
Estaba terminando el arreglo cuando apareció con dos copas en la mano.
Muchas gracias, me llamo Ingrid y ahora podemos brindar mas cerca.
Apuré el trago y devolviéndole la sonrisa le dije secamente.
Mañana sin falta llamá a un plomero, este arreglo es de emergencia, me di la
vuelta y regresé a mi departamento.
En realidad estaba turbado por la belleza de la niña, ojos azules profundos,
una boquita carnosa y un cuerpo de modelo. Definitivamente no quería
involucrarme afectivamente con alguien así, y es que soy un romántico
perdido, un poco cansado de sufrir desengaños y con una herida que aun no
termina de cerrar. Mi postura de cínico es mi mejor defensa y prefiero ser
yo quien las deje con las ganas.
Una tarde encontré a la parejita paseando de la mano por el parque que
tenemos frente al edificio, Ingrid me vio y arrastró a su marido hasta donde
yo estaba.
Vení Carlos quiero presentarte al gentil vecino que me ayudo con el caño
roto.
El joven se acercó con una amplia sonrisa y me estrecho fuertemente la mano
Muchas gracias, no sé que hubiera pasado sin tu ayuda
No fue para tanto, apenas una pinchadura, esta todo arreglado?
Si ya mandamos a cambiar la cañería.
Nos mudamos hace unos días, no conocemos a nadie, a Ingrid y a mí nos
gustaría invitarte a cenar un día de estos a casa.
Con mucho gusto, cuando quieran me avisan.
Nos despedimos y los vi desaparecer como dos chicos jugando a ser grandes.
Una tarde lluviosa me encontraba armando un presupuesto en mi computadora
cuando la vi, desde mi escritorio se veía una parte de su cuarto, lucia un
atractivo top gris y un diminuto short de gimnasia color negro, se movía
lentamente haciendo girar su cuerpo sensualmente, la cabellera rubia caía
por momentos sobre su espalda y luego por su pecho, al principio creí que
estaba bailando pero al instante comenzó a hacer breves movimientos de
gimnasia.
De espaldas a mí juntó sus hermosas piernas y se inclinó hacia adelante sin
doblar sus rodillas, aquel espectáculo era infartante, el short casi
desaparecía entre sus hermosos glúteos, se sentó en la alfombra y giró su
cuerpo, ahora podía verla de frente, pequeñas gotitas de sudor perlaban su
carita infantil, no recordaba haber visto jamás un rostro más hermoso y
sensual.
Desde esa posición levanto ambas piernas y las abrió completamente, pude
sentir el calor que me subía de la entrepierna, tomé mis binoculares del
cajón del escritorio y enfoque a mi vecinita, justo en ese momento daba por
terminada su sesión de gimnasia. En un rápido movimiento se quitó su top y
saltaron dos perfectas tetitas, se las acarició en forma circular mientras
que con los ojos cerrados y la lengüita afuera movía la cabeza de un lado a
otro. Siempre sentada en la alfombra bajó sus manos y muy lentamente se sacó
el pequeño short, enfoque mis binoculares a su entrepierna y pude distinguir
algunos pelitos púbicos que sobresalían de su pequeña bombachita. Muy
sensualmente se puso de pie y recogiendo las prendas desapareció de la
habitación rumbo al baño.
Estaba tan perturbado que tuve que salir apresuradamente a la calle a tomar
un poco de fresco. Aproveché para comprar unas empandas y regresé nervioso
al departamento, la encontré en la puerta del edificio, con el cabello
recién lavado y un joggin de gimnasia pegado al cuerpo.
Que rico olorcito, que vas a comer?
Empanadas, si queres podemos compartirlas.
No gracias, estoy esperando a una amiga, sabes soy muy buena cocinera porque
no vienes a cenar esta noche con nosotros, te prometo que te chuparas los
dedos.
En realidad en esos momentos no pensaba en chupar los dedos precisamente, y
me apuré a aceptar la invitación.
De acuerdo yo llevo el vino, a que hora voy?
A las 8, te esperamos..
Una bocina nos interrumpió, desde un pequeño autito rojo una joven gritaba.
Ingrid vamos que llegamos tarde.
La niña se me acerco y me despidió con un sonoro beso en la mejilla
Te espero.
Allí estaré.
Luego del frugal almuerzo me tiré en la cama, necesitaba una siesta para
calmar mis nervios y mi ansiedad. El cansancio acumulado de la semana me
permitió dormir casi 3 horas, cuando desperté eran las 7 de la tarde. Me
duché y me vestí con mi mejor ropa informal.
A las 8 en punto tocaba el timbre de mis vecinos.
Carlos abrió la puerta y con una amplia sonrisa me invitó a pasar.
Adelante Néstor, que puntualidad, pasá que ya esta todo preparado.
Me alcanzó una copa conteniendo algún aperitivo aguado.
Que rico que esta este trago, sin embargo en lugar de tomármelo prefiero
guardarlo para limpiar el herrumbre de mis herramientas, me dejas que yo
prepare algo?
El joven sorprendido lanzó una carcajada.
En realidad es la primera vez que preparo un trago, porque no me enseñas
como se hace.
Me situé detrás del pequeño bar y comencé a preparar mis famosos martinis,
estaba entretenido con Carlos cuando apareció Ingrid.
Estaba preciosa, tenía un vestido blanco vaporoso que le llegaba unos
centímetros arriba de las rodillas, el pelo rubio recogido, y un pequeño
escote que invitaba a descubrir los tesoros más hermosos. Con una amplia
sonrisa de dientes blancos me dio la bienvenida.
Durante la cena descubrí que deseaba a esa mujer mas que a nadie en el mundo
y que Ingrid estaba profundamente enamorada de su marido. Por momentos reían
a carcajadas de mis anécdotas y aventuras amorosas, o intercambiaban miradas
cómplices cargadas de ternura.
Bueno chicos, ya disfrutaron demasiado de mi presencia así que me marcho.
Quédate un rato mas, mañana es domingo y no hay que madrugar.
Lo siento niña, pero las personas mayores debemos descansar mas que los
jóvenes, fue una hermosa noche otro día la seguimos.
A partir de aquella noche nos encontramos varias veces, parecía que los
jóvenes disfrutaban mi compañía, probablemente buscando la imagen paterna y
cómplice que nunca habían tenido.
Una noche después de almorzar con un cliente llegué agotado a mi
departamento, estaba un poco alegre por los numerosos tragos consumidos,
trataba de encontrar la cerradura de mi puerta que se movía de un lado para
otro burlándose de mis intentos por embocar la llave, cuando se abrió la
puerta de mis vecinos.
Ingrid con una remerita negra y una pollerita tableada estaba recostada en
el marco de la puerta, el pelo un poco revuelto y los ojos irritados
indicaban que había estado llorando.
Que te pasa nena, se te quemó la comida?
Los efectos del alcohol me hacian hablar como un idiota.
Me devolvió una sonrisa forzada y cerró la puerta.
Me apresuré a tocar el timbre, para disculparme.
Lo siento Ingrid, no quise molestarte estoy un poco mareado. Que te sucede?
Me tomó de la mano y me introdujo en el departamento, levantó un papel
tirado sobre el sofá y me lo extendió.
Léelo
La carta, dirigida a Carlos y fechada tres días atrás, comenzaba con Mi
dulce Amor
Rápidamente leí su contenido descubriendo la infidelidad del joven.
Ingrid sentada en el sillón con las piernas recogidas, en esa posición que
solo las mujeres pueden hacerlo, me miró con los ojos llenos de lagrimas.
No te pongas así, esto puede tener una explicación, dije sin creerlo
realmente.
¿Dónde esta Carlos?
Se fue de viaje ayer, mientras acomodaba su ropa apareció la carta.
Rompió en llanto con sollozos que sacudían su pequeño cuerpo.
La levanté y abrasé instintivamente, juro que en esos momentos solo quería
darle ánimos y consolarla.
Rodeó mi cuello con sus brazos y apoyando su cabeza en mi hombro lloró
amargamente.
Pese a lo dramático del momento, sentí sus caderas pegadas a mi cuerpo, mi
pene comenzó a crecer dentro del pantalón mientras ella seguía agitándose
con pequeñas convulsiones.
Preocupado para que no sintiera mi excitación, me senté en la silla
Ella sin dejar de abrazarme se sentó sobre mis piernas, con la naturalidad
de una niña de 5 años.
Mira como te moje toda la camisa
No te preocupes, el rimel solo deja una marca gris que no sale nunca y ésta
era solo mi mejor camisa.
Rió con fuerzas, tratando en el intento de sacar toda la pena y furia
acumulada.
Acomodó su cabeza nuevamente en mi hombro y con un profundo suspiro cerró
los ojos.
Que suerte que llegaste, me siento tan mal. tengo ganas de matarme.
Vamos no te preocupes no es para tanto, mañana me compro otra.
Me miró con dulzura y apoyo sus labios salados en mi boca.
Una electricidad recorrió mi cuerpo mientras sentía crecer una enorme
erección.
Sin cortar el beso, Ingrid acomodó su cuerpo sentándose en mi abultada
bragueta.
Mi mano se posó sobre sus suaves piernas y comenzó a subir lentamente.
Ella abrió un poco sus piernas y sentí su lengua dentro de mi boca.
Con mis dedos acaricié el borde de su bombachita y lentamente posé mi mano
en su vulva, el suave algodón de la prenda estaba empapado con sus jugos.
La levanté como a una niña y la recosté en el sillón.
Mi miró con ojos extraños, parecía sentirse defraudada, lamenté haberme
aprovechado de la situación.
Sin dejar de mirarme fijamente, se subió la pollerita, abrió las piernas,
con una mano separo el borde de las bragas dejando al descubierto su rosado
sexo.
Néstor, bésame, acaríciame, chupame toda.
Me arrodillé y comencé a pasar mi lengua de arriba abajo buscando su
clítoris, al que aprisioné entre mis labios.
Ingrid tensó su cuerpo y con las manos apoyadas en mi cabeza comenzó a
frotar su concha en mi boca mientras emitía profundos gemidos de gozo.
Sentí su primer orgasmo y saboreé cada gota de su cuerpo.
Con dedos ágiles bajó el cierre de mis pantalones y con la boca rodeo mi
abultado pene, mientras su mano acariciaba mis testículos.
Siempre mirándome fijamente, comenzó a chupar cada centímetro de mi miembro
mientras abría y cerraba su boca sobre la roja cabeza.
Cuando estaba a punto de explotar la recosté nuevamente le baje la
bombachita y la penetré profundamente.
AHHH, si así metemela bien adentro, cojeme toda.
Rodeo con sus piernas mi cintura mientras se apretaba como desesperada a mis
caderas.
Sos tan hermosa muñeca, me moría por cojerte.
Soy tuya, haceme lo que quieras, estoy tan caliente, ahhhh, quiero tu leche,
lléname toda con tu lechita, mi amor.
En ese instante un impresionante orgasmo me sacudió, interminable, al mismo
tiempo Ingrid hecho la cabeza atrás y pude sentir dentro mío su intenso
orgasmo.
Permanecimos pegados un largo rato, ambos sabíamos que debíamos aprovechar
el momento, que no se repetiría.
Lentamente se levantó, termino de desnudarse completamente y dándome la
espalda se encaminó al cuarto. Mirándome con una sonrisa palpó su cola
perfecta.
Quiero sentirte por todos lados
La seguí hasta la pequeña habitación como un perro en celo, se recostó boca
abajo y acomodó su abundante cabellera rubia sobre la almohada.
Las piernas largas terminaban en un culito precioso, acerqué mi boca y mi
lengua recorrió sus duras nalgas, con un suspiro entrecortado abrió las
piernas y como un loco metí mi nariz en su colita, con las manos separé los
redondos cachetes y ella levantó un poco la cola.
Metí mi lengua en su pequeño ojete mientras inhalaba el delicioso olor a
sexo que emanaba de ella.
Durante 10 minutos chupe su culito y su concha alternativamente como un
poseído.
No puedo mas metela, metela en el culo, estoy tan caliente que me muero.
Apoye la cabeza de mi pija en la pequeña entrada y lentamente la penetré
Ahhhh, me duele, despacio
Relaje chiquita te la voy a meter toda
Esperé un momento dejando que el esfínter se amoldara a mi pene
Ingrid apoyó sus manos en la cama y levanto la colita mientras empujaba
buscando mi pija
Tomándola de la cadera se la metí hasta el fondo.
Me duele, pero me encanta, seguí por favor, cojeme bien fuerte por el culo,
es todo tuyo
Con mis manos masajeaba su mojada conchita mientras bombeaba a un ritmo
enloquecedor, mi pija entraba y salía de su culito y con un grito salvaje
Ingrid recibió el orgasmo, el orificio de su culito se abría y cerraba y sin
poder contenerme mas eyacule en su interior como un animal.
Quedamos abrazados mientras nuestra respiración se aquietaba, nuestros jugos
mezclados bajaban por su pierna, lentamente se dio vuelta, me abrazó y me
besó apasionadamente recién pude ver sus ojos llenos de lagrimas.
Estoy feliz de haberte conocido, nunca te olvidaré
A la mañana siguiente se había marchado, dos días después Carlos cerró el
departamento.
No volví a verla nunca más.
A veces en las noches frescas miro hacia su ventana, Ella sabe donde puede
encontrarme.
FIN
Mandame tu comentario a nestornoled@hotmail.com
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